
¿Quién voló el Nord Stream? Parte 1/2
¿Quién voló el Nord Stream? Parte 2/2
El 26 de septiembre de 2022 sismólogos suecos registraban varias explosiones durante un periodo de 17 horas cerca de la isla danesa de Bornholm. Cuando las autoridades se acercaron a la zona vieron gran cantidad de burbujas que luchaban por salir a la superficie. Era una enorme fuga de gas. Alguien había volado los Nord Stream, dos gasoductos que transportaban gas de Rusia a Europa directamente a través del báltico.

A partir de ese momento comenzaron las investigaciones y las especulaciones, ¿qué había ocurrido? Rápidamente los investigadores concluyeron que se trataba de un acto de sabotaje. Uno que provenía de un actor estatal. Polonia y Ucrania no tardaron en acusar a Rusia de volar sus propios gasoductos, Rusia acusó a Estados Unidos en colaboración con los británicos, mientras algunas voces en Europa apuntaban a Kiev.
Más de un año y medio después seguimos sin esclarecer con exactitud lo sucedido, pero las pruebas e indicios hallados durante las investigaciones de los gobiernos sueco, danés y alemán nos permiten comenzar a trazar un esbozo de lo que pudo ocurrir y quién destruyó una infraestructura vital para la seguridad energética de la Unión Europea.
El Nord Stream
El Nord Stream 1 se extiende 1.200 kilómetros desde Siberia hasta Alemania y, al igual que su gemelo Nord Stream 2, consiste en dos tuberías que conjuntamente pueden enviar a Europa 110 billones de metros cúbicos de gas natural al año. El Nord Stream 1 entró en funcionamiento en 2012 como medida para garantizar el suministro hacia Europa, evitando los países de tránsito del este del continente, como es el caso de Ucrania.
Por su parte, el Nord Stream 2 fue un proyecto controvertido desde el primer momento, con sus críticos afirmando que aumentaba la dependencia energética de Rusia. A pesar de la oposición de muchos países europeos y de Estados Unidos se completó finalmente en 2021, aunque nunca llegó a ponerse en funcionamiento.

Aquel 26 de septiembre, tres de las cuatro líneas del Nord Stream 1 y 2 explotaron, liberando el gas que tenían en su interior. Según Gazprom se liberaron unos 800 millones de metros cúbicos de gas, lo que equivale a tres meses de suministro para un país como Dinamarca. Costó varios días cerrar las fugas en lo que se convirtió en el mayor escape de metano a la atmosfera jamás registrado.
Rápidamente se iniciaron investigaciones en Suecia, Dinamarca y Alemania. La fiscalía sueca fue la que empezó a hacer hallazgos más pronto, ya que encontraron explosivos y otros objetos en el lugar de la explosión, confirmado que había sido un acto deliberado de sabotaje. A partir de este momento surgieron múltiples especulaciones y teorías acerca de la autoría. Todas ellas se centraban en tres sospechosos principales; Rusia, Estados Unidos y Ucrania.
¿Rusia?
Polonia y Ucrania acusaron rápidamente a Rusia de estar detrás del sabotaje basándose en diferentes motivos. El primero de ellos es que la flota rusa del Báltico tiene su cuartel general en Kaliningrado, cerca de donde ocurrieron las explosiones. Además, la Marina danesa avistó una embarcación rusa en la zona pocos días antes del incidente. Más allá de eso, no había ningún suceso o prueba que implicara a Rusia.
Tampoco estaban claros los posibles motivos que tendría Putin para destrozar su propia infraestructura, más aún en un contexto de guerra donde la dependencia energética de Europa suponía un elemento de influencia favorable al Kremlin. Los partidarios de la teoría rusa mantenían que sería una herramienta de presión para que Europa cesara su apoyo a Ucrania y una advertencia de que su seguridad energética dependía de Moscú.
Sin embargo, estas explicaciones no son muy consistentes. Si Rusia quería presionar respecto al suministro energético simplemente podía haber cerrado el grifo sin necesidad de volar la infraestructura. De hecho, en aquel momento el Nord Stream no estaba enviando gas (contenía gas para su mantenimiento).
Además, asumiendo que Rusia quisiera, por algún motivo, destruir su propia infraestructura gasística, podría haber optado por los gasoductos que van hacia Europa a través de Ucrania, liberándose de esos pagos de tránsito y aislando a Ucrania de la red energética europea.
Estados Unidos y la Unión Europea, por su parte, no acusaron a Rusia directamente en ningún momento por lo que, la teoría de la implicación rusa, a pesar de su empuje inicial, se disolvió rápidamente.
Para terminar de cerrar la vía de Moscú, el Fiscal General alemán declaró públicamente que no había pruebas que implicaran a Rusia y el fiscal que dirigía la investigación en Suecia afirmó que “nunca he pensado que fuera Rusia. No es lógico”

¿Estados Unidos?
Ante la falta de fundamento de las teorías que apuntaban a Rusia las sospechas se dirigieron a Occidente y concretamente a Washington. Al fin y al cabo, el sabotaje dañaba principalmente a la posición de Rusia, un rival estratégico de EEUU como suministrador energético de Europa.
Además, Estados Unidos se había opuesto desde un principio a la construcción del Nord Stream 2 y el propio Biden había advertido poco antes de la invasión de Ucrania que, si esta se producía, acabarían con el gasoducto.
Esta teoría tuvo su punto álgido tras la publicación de un artículo de Seymour Hersh, premio Pulitzer en 1970 por destapar la masacre de My Lai en Vietnam. También es uno de los periodistas que hizo públicos los casos de abuso por parte del ejército de Estados Unidos en la prisión de Abu Ghraib en el marco de la Guerra contra el Terrorismo del presidente Bush.
Según la versión de Hersh, fue Estados Unidos quién ideó la operación de sabotaje y la llevó a cabo con ayuda de Noruega: Debilitar la posición de Rusia y forzar a los europeos a apoyar a Ucrania, además de consolidar su posición como exportador de Gas Natural Licuado a la UE, serían los motivos detrás de la decisión de Washington.

Hersh es una leyenda del periodismo, pero ahora, con 86 años, su credibilidad está más que cuestionada. En los últimos años ha difundido teorías de la conspiración sin fundamento alguno como que el asesinato de Bin Laden formaba parte de un elaborado plan conjunto con la inteligencia pakistaní para fingir una redada cuando en realidad estaba en prisión desde 2006 o que el gobierno sirio no estaba utilizando armas químicas.
Además, su historia se basa, según él mismo, en una única fuente anónima que contiene numerosas inconsistencias y eventos inexactos.
Estados Unidos niega toda implicación, no hay prueba alguna que soporte que Washington estaba detrás de la operación y la teoría más difundida al respecto carece de credibilidad. Así, sin elementos para afirmar que fue Rusia ni tampoco Estados Unidos, las miradas acusatorias se centran en el tercer sospechoso, Kiev.
Continuará...