
Starlink y Ucrania: ¿quién controla las comunicaciones de un país en guerra?
Una unidad de artillería ucraniana dispara un obús contra posiciones rusas en algún lugar recóndito del Donbás. De un momento a otro, las comunicaciones por satélite se interrumpen y la velocidad de conexión se desploma. En los últimos días, el ejército ucraniano ha visto recortados los servicios de Starlink, lo que nos lleva a preguntarnos: ¿qué ocurre cuando la infraestructura con la que un país se defiende no le pertenece? Externalizar infraestructuras espaciales críticas aporta eficiencia, pero se paga con autonomía estratégica.
Starlink ha sido la pieza central de las comunicaciones ucranianas en el campo de batalla, y su resistencia a las interferencias electrónicas ha sido clave para guiar drones de largo alcance. Desde dentro del gobierno ucraniano se ha denunciado que su versión militar, Starshield, dejó de funcionar por encima de las 100 millas por hora, unos 160 kilómetros por hora, y que las fuerzas armadas no recibieron ningún aviso. Este tope haría casi imposible interceptar drones y misiles rusos de propulsión a reacción, que viajan al doble de velocidad.
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