A 13.900 kilómetros de Madrid, en una pequeña isla del Sudeste Asiático, nació en 2002 el primer Estado del siglo XXI. Tras un siglo de confrontación con tres potencias coloniales, la nación de Timor Oriental —o Timor-Leste, en portugués y tetún— alcanzó una independencia largamente esperada, aunque a un coste humano y material extremadamente elevado.

Pocas historias de resistencia colonial y lucha por la autodeterminación han sido tan brutales como la de Timor Oriental. A día de hoy, las cicatrices de la guerra, el genocidio y la violencia siguen presentes en el pequeño Estado insular. Para entender cómo Timor-Leste pasó de no tener apoyo internacional y estar sumido en una espiral de hambruna y violencia a lograr su independencia con el apoyo de las principales potencias mundiales, es necesario conocer la historia de su convulso siglo XX.

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