Beijing está ejecutando una estrategia para controlar gran parte de las zonas portuarias del mundo, expandiendo no solo su poder mercantil sino también militar.

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COSCO Shipping Scorpio 2021 en Hamburgo. Fuente: Wolfgang Fricke

“Quien manda en el mar, manda en el comercio; quien manda en el comercio dispone de las riquezas del mundo y domina, en consecuencia, al mundo entero”.

Sir Walter Raleigh

En la actualidad, China no solo ostenta el título de mayor país comercial del mundo, sino que también se posiciona como la segunda economía más grande, desempeñando alrededor del 95% de su comercio internacional a través de complejas rutas marítimas. La visión estratégica del presidente chino, Xi Jinping, ha tomado forma con iniciativas monumentales como la Iniciativa de la Franja y la Ruta, lanzada en 2013, y la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI.

Estas propuestas, que conectan a China con Europa y el Océano Ártico a través del Mar de China Meridional y el Océano Índico, han redefinido la esencia de los puertos de ultramar chinos como centros neurálgicos de actividades de inversión y construcción. En abril de 2017, durante su visita al puerto de Tieshan en la provincia de Guangxi, el presidente Xi subrayó la importancia crucial de los puertos para el desarrollo económico, declarando: "A menudo decimos que para enriquecernos primero debemos construir carreteras; pero en las zonas costeras, para enriquecernos también debemos construir puertos".

A través de inversiones y adquisiciones estratégicas, como la ocurrida en Grecia después de la recesión de 2008, donde Cosco adquirió el 51% del puerto griego del Pireo, con la opción de aumentar su participación al 67% en cinco años, China ha forjado alianzas clave. Este acuerdo ha transformado al Pireo en la principal puerta de entrada para los productos chinos en Europa.

Hasta septiembre de 2023, China firmó setenta acuerdos de transporte marítimo bilaterales y regionales con sesenta y seis países y regiones, consolidando su presencia en las principales rutas marítimas y redes de servicios a nivel mundial. Aunque China no ha alcanzado aún el estatus de potencia naval global y mantiene bases navales limitadas en el extranjero, su ascenso como potencia comercial líder está generando una influencia geoeconómica significativa sobre las rutas marítimas internacionales y los puertos comerciales que facilitan el flujo global de bienes.

Vale la pena destacar que China se erige como el hogar de los puertos de contenedores más grandes del mundo, según el Índice de Conectividad del Transporte Marítimo. Hasta 2022, Shanghai sostuvo su posición como el puerto de contenedores más activo durante trece años consecutivos, subrayando la relevancia estratégica de varios puertos chinos entre los más conectados del mundo.

¿Puede China utilizar puertos de ultramar con fines militares?

El mar es un ancho camino donde es posible desplazarse en todos los sentidos. Esta condición, convenientemente aprovechada, lo transforma en una excepcional vía de comunicación que ocupa el 70% de la superficie terrestre; itinerario obligado para el turismo, y más aun para el comercio internacional, ya que es la forma más barata de transporte, especialmente cuando se trata de trasladar bienes que ocupan granes volúmenes. Además, es ruta de invasión y medio para desarrollar civilizaciones marítimas, como la fenicia, la cretense o la griega.

Asimismo, los puertos se sitúan en relación a las grandes vías de comunicación marítima. Estas tienen itinerarios fijados por las distancias más cortas, y condicionan su trazado los contornos fijos de un planeta finito, donde el determinismo geográfico diseña las rutas por lugares vitales para el tráfico, y por cuyo dominio y control lucharon y compiten las potencias mundiales.

Cuando evaluamos el potencial militar de un puerto, nos sumergimos en aspectos físicos y especificaciones de construcción, como la longitud y número de atracaderos, el calado, el nivel de aguas profundas, y la disponibilidad de redes de transporte y abastecimiento de combustible. Es importante reconocer que, aunque la viabilidad física es esencial, la agenda política y la capacidad de perturbar rutas comerciales globales, junto con la proximidad a otras bases militares y navales, son factores determinantes en la decisión de China al seleccionar puertos para uso naval.

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La iniciativa de la Franja y la Ruta. China en rojo. Miembros del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura en naranja. Fuente: Lommes
 

Un ejemplo es el potencial físico del puerto de Los Ángeles para albergar buques de guerra chinos, aunque la realidad de permitir que esto suceda en medio de las actuales tensiones geopolíticas es inconcebible. Por otro lado, el puerto del Pireo ha demostrado ser una opción viable, habiendo acogido una flota naval china durante una "visita de amistad" en 2017. Sin embargo, con la tendencia de China a reducir riesgos, la probabilidad de tales visitas futuras podría disminuir.

En términos generales, los puertos con calados de entre 12 y 15 metros tienen la capacidad de albergar diversas embarcaciones navales chinas, desde destructores (con un calado de 6.5 metros) y fragatas (6 metros) hasta portaaviones (11 metros) y cruceros (6.6 metros). Los petroleros y portaaviones, con un calado promedio de 16 metros, sugieren que los puertos capaces de albergarlos podrían, en teoría, manejar físicamente embarcaciones navales.

¿Cómo puede China aprovechar sus puertos de ultramar?

El gobierno chino despliega una jugada ambiciosa: tejer dependencias a través de la adquisición de recursos, controlar las rutas comerciales y, en esencia, hacer que el resto del mundo mire a China como un engranaje esencial para su propio desarrollo.

De esta manera, la creciente inquietud de los gobiernos occidentales respecto al posible establecimiento de bases navales chinas en el extranjero refleja la percepción de que China busca fortalecer su presencia estratégica global. No obstante, el escrutinio reciente podría indicar que la construcción de bases navales no es la estrategia más efectiva para que el Partido Comunista de China (PCC) y el gobierno chino proyecten su poder a nivel mundial.

Sin embargo, la capacidad de China para influir en el comercio y la logística a nivel mundial no debe subestimarse. Su significativa inversión en puertos altamente conectados resalta su sólida influencia sobre las cadenas de suministro del comercio global. Este enfoque en nodos logísticos clave sugiere que China busca ejercer su influencia no solo mediante medios militares, como las bases navales, sino también a través del control y la participación en la infraestructura económica fundamental.

La auténtica influencia del PCC y del gobierno chino en Occidente no se limita a la construcción de bases navales monumentales. Más bien, reside en diversas formas de inversión y propiedad que China está adquiriendo en los puertos más transitados y conectados del mundo. Estos puertos, como puntos neurálgicos en el flujo global de bienes, brindan a China una posición estratégica para moldear el comercio internacional y, por ende, la economía mundial.

Beijing está ejecutando una estrategia para controlar gran parte de las zonas portuarias del mundo, expandiendo no solo su poder mercantil sino también militar. Expertos sostienen que el objetivo es crear un ciclo autosustentable entre el comercio, el poder militar y la influencia diplomática. Al controlar los puertos, China obtiene una palanca diplomática para influir en las naciones anfitrionas y, con los ingresos generados por el uso de los puertos, puede reinvertir estos fondos en sus fuerzas navales.

Con 34 grandes puertos y más de 2.000 puertos pequeños, China ya ha establecido cerca de 96 puertos en 44 países mediante inversiones y operaciones diplomáticas. Proyectos en naciones como Perú o Nigeria, como los "megapuertos" de Chancay o Lekki, están destinados a convertirse en centros neurálgicos del comercio internacional. La magnitud de estos desarrollos sugiere que Chancay, por ejemplo, está destinado a convertirse en un punto crítico para los envíos a China y a toda Asia.

En resumen, la influencia de China se manifiesta de manera más impactante a través de su participación en centros logísticos clave, donde su presencia económica y estratégica sustenta el movimiento de mercancías a escala mundial. Por ende, la atención debe dirigirse no solo a las instalaciones militares, sino también a la red económica global que China está construyendo activamente.

Autor: Lautaro Bermúdez

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