¿Qué está ocurriendo en la economía cubana?

Una profunda crisis económica está llevando al gobierno cubano a establecer medidas drásticas para enfrentar la escasez, mientras que la población de la isla se ve en situaciones de hambruna con apagones continuos. Esta crisis no es nueva, la pobreza azota a Cuba desde hace años afectando a la producción de alimentos y la disponibilidad de medicinas, con una inflación interanual del 45,4% en 2023, según el ministro de economía. 

El peso cubano (CUP) se deprecia constantemente, la divisa cotizaba a 160 pesos por dólar estadounidense y al cierre del 31 de diciembre de 2023 lo hacía a 265 CUP/$. Este es un dato que marca una caída histórica. Entre los paquetes de medidas que el gobierno anunció a principios de este 2024, se encuentra una subida del precio del combustible, que se encareció un 528%. 

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Asimismo, también se ha incremento un 25% el precio de la electricidad tras entrar en vigencia el último paquete el pasado 1 de marzo. El litro de gasolina regular subió de 25 pesos cubanos a 132 (US$1,10) y la especial de 30 a 156 CUP. 

Alejandro Gil, viceprimer ministro y ministro de Economía y Planificación acabó reconociendo que el gobierno no podía seguir vendiendo combustible subsidiado. Así, llegó su destitución, ordenada por el presidente a principios de febrero, exponiendo el colapso de la isla. 

Desde 2018, todos los planes de recuperación que anunció el ministro terminaron estrellándose, por lo que su destitución se entiende como un lavado de cara a todas luces insuficiente y tardío. El cubano de a pie no encuentra ni pan ni leche y tiene cortes de corriente habituales. Los salarios no alcanzan para afrontar bienes básicos, existiendo un claro desabastecimiento. 

Medidas anteriores han permitido actividades por cuenta propia y la unificación monetaria, que no tienen precedentes en el país. Estas medidas buscaban reducir el déficit fiscal y rectificar distorsiones económicas. Pretendían modernizar la economía cubana y aumentar el papel del sector privado pero, por falta de efectividad, errores de implantación o falta de celeridad, no han funcionado. 

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Alejandro Gil

Una crisis que viene de largo, con un cansancio existencial importante unido a un gobierno que no es capaz de proveer servicios. Las infraestructuras están obsoletas y no han tenido mantenimiento en décadas. Una población envejecida y una emigración masiva se suman al desencadenamiento de una crisis multisistema en la isla. 

Este colapso ha llevado a protestas de los ciudadanos en Bamayo y Santiago de Cuba, a pesar de todo, el gobierno mantiene su retórica revolucionaria y que todos sus males provienen del vecino enemigo e imperialista, argumento que tiene cansado al pueblo cubano.

Esta crisis es diferente: pobreza y migración masiva

Cuba arrastra desde hace años una pobreza alarmante, infraestructuras abandonadas y una migración masiva. La policía ya reprimió protestas hace más de tres años. Si bien durante la pandemia se calmó la situación, ésta tampoco dejó de empeorar. 

Las protestas reclaman derechos fundamentales y bienes de primera necesidad. Algunos economistas han traído a colación por la severidad de la situación, datos macro de la gran crisis que afrontó la isla durante el “Periodo Especial en Tiempos de Paz”, como lo bautizó eufemísticamente Fidel Castro. 

En palabras del profesor de economía de la Universidad Javeriana de Cali, Pavel Vidal, cuando se disolvió la Unión Soviética (URSS) en los años noventa la isla perdió subvenciones y la economía involucionó; del tractor a las carretas tiradas por bueyes. Aunque en términos macro las cifras no sean peores, ya que en esa crisis el PIB cayó un 35% y ahora lo hace un 11%, siendo la inflación similar en ambos periodos, lo que realmente hace más dura esta crisis es el punto de partida del cubano.

La mayoría de las infraestructuras fueron construidas a partir de 1959 tras el triunfo de la Revolución, llegando al “periodo especial” en buen estado. Además en los años 80 Cuba gozó de cierto bienestar, pero la población ahora arrastra años de pobreza y agotamiento. 

Las telecomunicaciones han mejorado con la llegada de internet, pero este aspecto podría ser la única excepción que no compense la falta de servicios que el Estado debe proveer. Cuba tenía un gran prestigio profesional en algunas ramas de la ciencia y el arte, pero esto ya no es así, la crisis también alcanzó a las universidades. 

Los cubanos también han aportado su propia revolución al “periodismo” obteniendo ingresos de sus redes sociales, contando no solo la vida en la isla, sino toda la casuística para dejar el país. Lo que un en su momento solo se veía en algunas televisiones de Miami, con los balseros cruzando a EEUU mediante toda suerte de ingenios marinos, en los últimos años se ha popularizado, con youtubers cubanos que abren cuentas monetizadas gracias a sus compatriotas de la Florida, para luego recibir las remesas que ellos mismos generan. 

Las redes están llenas de voces anónimas dando testimonio, como el caso de Mag Jorge Castro, que con la voz rota, relata como la muerte se está llevando a esa generación de cubanos que luchó por la revolución, pero que ahora mueren sin oxígeno y sin ataúdes para que puedan ser enterrados. 

En el contexto actual, ambos lados del eterno conflicto se pronuncian. El presidente Miguél Díaz-Canel aseguró que todo es consecuencia del bloqueo estadounidense, con fines desestabilizadores y desde Miami. Por su parte, la periodista cubana Maylin Legañoa dijo “no sé si será hora, pero será… El pueblo le está perdiendo el miedo a la calle”.

La diáspora cubana es tal vez el único “aliado” que le queda al país caribeño. No se puede esperar un cambio repentino desde Washington y la posición desde la pequeña Habana tampoco será promover una relajación del embargo, sino todo lo contrario, endurecer las medidas para forzar un cambio definitivo en la isla. 

Rusia, está empantanada, desviando recursos y extendiendo su influencia en África, mientras mantiene los frentes con la OTAN en Europa y las trincheras de Ucrania. Recordemos que en la arena geopolítica Venezuela era un gran aliado ideológico y comercial, pero con la propia deriva del país tras la muerte de Hugo Chávez, Venezuela tampoco se encuentra con la posibilidad de acudir al rescate de esta contracción económica que sufre el pueblo de cubano.

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