Cuando el gasto en defensa salvó la economía de EE.UU.
En 1937, Estados Unidos apenas producía 3.100 aviones, en su mayoría destinados al uso civil. Sin embargo, con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, la industria aeronáutica del país experimentó una transformación sin precedentes, alcanzando un total de 325.000 aeronaves fabricadas, con un pico de 96.000 unidades en 1944.
La urgencia del conflicto aceleró la adopción de métodos avanzados de manufactura, optimizó la asignación de recursos y fomentó la innovación tecnológica, un fenómeno que el economista Ethan Ilzetski describe como “aprendizaje por necesidad”1. Este período sigue siendo uno de los ejemplos más ilustrativos de cómo el gasto en defensa puede impulsar la productividad industrial y la expansión económica.
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