La combinación de calor, sequía e incendios junto con otras catástrofes medioambientales que hemos visto en el mes de julio de 2021 podría tener graves consecuencias si genera un impacto suficiente en los mercados mundiales de alimentos y commodities. Los acontecimientos del verano de 2010 y su impacto posterior en el mundo árabe fueron un antecedente a considerar.

El verano de 2010 Rusia experimentó temperaturas récord, las más altas en 130 años, en el contexto de una ola de calor en el hemisferio Norte. El extraordinario calor se combinó en Rusia con sequía e incendios forestales para crear una situación catastrófica. La sucesión de centenares de intensos incendios forestales llevó a la declaración del estado de emergencia en siete regiones de Rusia. El humo y ceniza llevados por el viento oscurecieron el cielo en numerosas ciudades rusas, incluyendo Moscú. El calor y las complicaciones respiratorios aumentaron al doble las cifras diarias de fallecidos en la capital rusa. Más de 50.000 personas murieron aquel verano en todo el país afectadas por la ola de calor.

Esta publicación es solo para suscriptores de pago

Regístrese ahora y actualice su cuenta para leer la publicación y obtener acceso a la biblioteca completa de publicaciones solo para suscriptores de pago.

Registrarse ahora ¿Ya tienes una cuenta? Acceder

¿Te ha interesado? Recibe nuestra newsletter

Cada martes, lo más importante de la actualidad internacional explicado por nuestros analistas, en tu correo. Gratis y sin spam.