Bebiendo un café en una terraza en Tamale, Ghana, Mohammed saca el teléfono para mostrar el grupo de WhatsApp que comparte con otros fulani ghaneses. Desliza el dedo por la pantalla para señalar los mensajes más relevantes. “Si quieres paz, prepárate para la guerra”. “A lo mejor deberíamos hacerles pagar, si sabéis a que me refiero, solo para ver cómo reaccionan”. “Me parece bien”. “Hagámosles pagar”. 

Mohammed muestra los mensajes para sostener su argumento, que es ese que dice que los fulani ghaneses están a un paso de estallar contra el gobierno. A menos de un paso. En 2019 comenzaron a secuestrar a algunos fulani prominentes en la comunidad, se consideraron incidentes aislados, pero el número de secuestros ha aumentado de manera alarmante desde el covid y últimamente secuestran además, no ya a fulani ricos, sino a sus familiares. Y Mohammed sabe de casos donde algunos de sus hermanos han sido coaccionados por hombres misteriosos que les obligan a pagar una suma mensual a cambio de no ser secuestrados.

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