La expansión territorial de Japón que comenzó en 1931, se frenó súbitamente en 1942 cuando el país fue forzado a un desarrollo militar pacifista tras la Segunda Guerra Mundial. Tras perder la citada guerra, los Estados Unidos mantuvieron el control militar a través de la constitución impuesta el 3 de mayo de 1947.

El General Douglas MacArthur selló, en su artículo 9, la prohibición a Tokio de tener un ejército, ya que Estados Unidos se comprometía a la defensa del pueblo japonés, si el Estado Nipón aceptaba acatar la constitución pacifista. A pesar del compromiso mutuo aparente, fue obviamente una imposición de los vencedores.

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