Seamos claros, NO EXISTE un ejército europeo, hay 27 ejércitos con enormes dificultades de interoperabilidad. Partiendo de esta realidad, la discursiva se está centrando en las necesidades de financiación y producción, pero olvida lo más importante, el capital humano. En este sentido, las principales amenazas para la Unión Europea seguirán siendo de carácter interno durante mucho tiempo, ya que sus problemas estructurales no aceptan soluciones a corto plazo. 

Almirante Pierre Vandier, comandante Supremo Aliado de la Transformación. 17 de febrero de 2025, inauguración del Centro Conjunto de Formación y Análisis (JATEC) en Bydgoszcz, Polonia. Fuente: JATEC
Almirante Pierre Vandier, comandante Supremo Aliado de la Transformación. 17 de febrero de 2025, inauguración del Centro Conjunto de Formación y Análisis (JATEC) en Bydgoszcz, Polonia. Fuente: JATEC

Por otra parte, las amenazas militares externas más probables llegarán por tierra, siendo Rusia el mayor agresor. Sin embargo, la amenaza comercial china sí vendrá por mar, a través de los puertos. Ya por último tenemos la tan necesaria adaptación tecnológica que, entre otras cosas, ha llevado a Trump a querer firmar cuanto antes un acuerdo preferente de explotación de los recursos minerales que posee Ucrania y que tanto necesita Estados Unidos para continuar liderando la innovación tecnológica. Éstos no son tan raros a día de hoy, pero sí que es difícil encontrarlos en grandes concentraciones que faciliten su rentabilidad y extracción. 

Con todo, que la tangibilidad de estas materias primas y los anuncios de inversión en maquinaria bélica no nos impidan ver el verdadero activo que los ejércitos europeos necesitan, ¡soldados! 

Experiencia y equipamiento

Moscú y Kiev han adquirido en estos tres años de guerra la experiencia y adaptación de sus tropas a un nuevo campo de batalla. Los ucranianos, en particular, han desarrollado un profundo conocimiento en el uso de la robótica y la guerra con drones, hasta el punto de estar formando a sus aliados de la OTAN en estas tácticas. De hecho, el pasado mes de febrero, la OTAN inauguró en Polonia el Centro Conjunto de Análisis, Formación y Educación (JATEC, por sus siglas en inglés), que es gestionado por ucranianos.

Ecosistema de empresas europeas de defensa. Diciembre, 2024. Fuente: Fundación de Investigación Estratégica (FRS)
Ecosistema de empresas europeas de defensa. Diciembre, 2024. Fuente: Fundación de Investigación Estratégica (FRS) 

En lo que respecta al armamento, Alemania parece estar a la cabeza de las primeras reformas, transformando la crisis del automóvil, de la que hablamos en The Political Room a lo largo del 2024, en una readaptación industrial. Así pues, Rheinmetall, el mayor fabricante de armas europeo, está reorganizando las plantas de producción automotriz alemanas para la fabricación de municiones y componentes militares. Otras empresas, como KNDS Deutschland, también están convirtiendo sus instalaciones civiles en fábricas militares. 

A mediados de febrero, un estudio conjunto del think tank europeo Bruegel y el Instituto de Kiel para la Economía Mundial analizó las necesidades a corto plazo de la defensa europea.

Para empezar, el informe destaca la dependencia de la UE en materia de inteligencia y comunicaciones por satélite, actualmente suministradas en su mayoría por EE.UU. A su vez, el estudio señala que Rusia ya cuenta con una ventaja competitiva, la capacidad militar de producción instalada durante la invasión de Ucrania. 

Moscú aumentó en 2024, respecto a los datos de 2022, un 220% su producción de carros de combate, un 150% su producción de vehículos blindados y piezas de artillería, y un 435% su producción de municiones de largo alcance. Ante esto, el Instituto Internacional de Estudios de Seguridad (IISS) destaca que Europa ha aumentado significativamente su gasto en defensa, más de un 30% entre 2021 y 2024, alcanzando los 326 mil millones de euros el año pasado.

VII Bandera “Valenzuela” de la Legión, San Gregorio, Ejercicio del European Battle Group. Quick Lion 2018: Fuente: Felipe Passolas
VII Bandera “Valenzuela” de la Legión, San Gregorio, Ejercicio del European Battle Group. Quick Lion 2018: Fuente: Felipe Passolas

Por último, la OTAN estima que, si las tropas americanas se retiran, Europa necesitaría 300.000 soldados para establecer una disuasión eficaz frente a Rusia, unas 50 brigadas mecanizadas. Esto implica equipo y capacidad de transporte a cualquier punto del frente. 

¿Dónde están los soldados?

El capital humano es una materia prima escasa al hablar de un posible ejército europeo. Un problema que sufren todas las fuerzas armadas de occidente y algunas de oriente. El sector militar compite con el sector privado para retener el talento, pero está en clara desventaja. Los salarios no son lo suficientemente altos para compensar los desafíos y riesgos de la vida militar. Con todo, el problema del reclutamiento no es solo económico, ya que Europa camina hacia la consolidación de una pirámide poblacional invertida, sin nacimientos y larga longevidad. La demografía no juega a nuestro favor. 

Igualmente, los desafíos en el reclutamiento y la preparación de tropas continúan; se ha dado un cambio de valores en la juventud. Existe una brecha ideológica creciente entre los jóvenes civiles y los militares. Los jóvenes son más individualistas, menos patriotas y están más en contra de las guerras. El fin del servicio militar obligatorio también ha contribuido a este distanciamiento. Además, cada estado afronta dificultades propias como podrían ser la creciente falta de aptitud física entre los jóvenes y los procesos de solicitud largos, lo que desanima y reduce el número de personas elegibles para el servicio militar.

Ante esta situación, los ejércitos europeos están "en modo pánico" y exploran soluciones como la inmigración (permitir que los inmigrantes se unan al ejército para obtener la ciudadanía) aparte de mejorar las condiciones de vida y los salarios de los militares. Cualquier solución requiere voluntad e interés político para hacer que la carrera militar sea más atractiva. 

Sin duda, el servicio militar obligatorio es poco seductor, pero la cercanía de las fronteras rusas hace que la percepción de los países nórdicos y bálticos sea muy distinta. En Finlandia, todos los hombres (y mujeres voluntarias) deben servir. En Dinamarca, Letonia y Lituania, se selecciona a los reclutas al azar, aunque se priorizan los voluntarios. Noruega y Suecia realizan un servicio obligatorio selectivo, donde se eligen candidatos en función de su motivación y cualificaciones.

La conscripción no es una solución mágica; cada país debe encontrar medios adecuados a sus propias circunstancias. Los cambios en una industria deben estar respaldados por la percepción social; de lo contrario, la estrategia de defensa europea carecerá de su pilar más importante: sus valores.

La voluntad de un soldado profesional no es comparable a las levas. Los periodos de crisis económica favorecen el reclutamiento, pero desde el final de la guerra fría y con la profesionalización de los ejércitos, la sociedad se ha distanciado de los valores castrenses. El ejemplo más sencillo lo tenemos en casa. En las Fuerzas Armadas Españolas se quedan plazas sin cubrir. La sociedad ha cambiado mucho desde 2001, el último año de la “mili”.  La conciliación familiar, los sueldos, el modo de vida y los riesgos profesionales son muy difíciles de armonizar en la España actual. 

Bonificaciones militares. Fuente: US Army
Bonificaciones militares. Fuente: US Army

Estados Unidos ofrece incentivos económicos para retener a sus soldados en puestos clave; sin embargo, incluso con estas medidas, enfrenta dificultades en el reclutamiento. En España, en cambio, es más común el uso de contratos con compromisos de permanencia. Un ejemplo del valor que el sector privado otorga a la formación militar es Amazon en Estados Unidos, que incentiva la contratación de veteranos debido a sus capacidades altamente valoradas en la gestión empresarial. Esto no solo responde a criterios de eficiencia, sino también a una percepción social que reconoce y valora el compromiso de los militares con el país.

Conozco muchos casos de militares españoles con verdadera vocación que terminan siendo captados por la industria civil. No tienen una alternativa sencilla a la carrera militar en la mayoría de los casos. Telefónica o Indra, son empresas que compiten por ese talento en un ecosistema muy reducido. La armonización de la defensa y la sociedad es el mayor de los retos, esperemos que, si se produce el suficiente hardware, se encuentre el capital humano experimentado para utilizarlo.

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