Taiwán y Japón son piezas centrales del sistema nervioso digital de Asia: la red de cables submarinos. Este entramado, que sostiene su conectividad con el resto del mundo, es también su talón de Aquiles. La dependencia casi total de estos enlaces físicos convierte sus puntos de entrada y reparación en objetivos prioritarios en cualquier escenario de crisis.

En The Political Room, JM Pérez Triana describió los cables submarinos como la infraestructura discreta pero esencial que sostiene la globalización, mucho más relevante que los satélites para el tráfico internacional de datos. Sin embargo, su papel estratégico pasa casi inadvertido para el público general.

Esta publicación es solo para suscriptores de pago

Regístrese ahora y actualice su cuenta para leer la publicación y obtener acceso a la biblioteca completa de publicaciones solo para suscriptores de pago.

Registrarse ahora ¿Ya tienes una cuenta? Acceder

¿Te ha interesado? Recibe nuestra newsletter

Cada martes, lo más importante de la actualidad internacional explicado por nuestros analistas, en tu correo. Gratis y sin spam.