Dos altos funcionarios de la Administración Trump han acusado a la naviera estatal china COSCO de usar equipos ocultos a bordo de sus buques para recopilar inteligencia de señales en beneficio de Pekín. Detrás de la acusación hay algo más que un episodio aislado: un entramado legal chino que, desde hace una década, obliga por ley a empresas, pesqueros y buques científicos a colaborar con los servicios de inteligencia del Estado.

Hace un mes, dos altos funcionarios de la administración Trump acusaron a COSCO, la naviera estatal china, de utilizar equipos ocultos a bordo de sus buques con el objetivo de captar comunicaciones militares cerca de las costas de países como Estados Unidos. Según su relato, se trata de una colaboración de inteligencia entre COSCO y Pekín que se extiende ya varias décadas.

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