África Occidental vive actualmente un proceso de cambios profundos e históricos. Si no ha podido comprenderse el desarrollo político de esta región sin añadir a la ecuación sus vínculos con Francia a lo largo de los últimos doscientos años, lentamente empieza una nueva era donde Francia será relegada al papel de actor secundario, si llega. La transformación de las relaciones entre Francia y África Occidental, sin embargo, está sujeta a una acumulación de detalles que deben conocerse para comprender lo que realmente está ocurriendo. 

Es habitual escuchar que “Francia ha perdido en África” o que “Rusia ha ganado la batalla a Francia en África”, pero la realidad está creada por sus propias complejidades y utilizar términos absolutos puede mostrar un panorama incompleto. Por ejemplo, Mali, Níger y Burkina Faso anunciaron en la tercera semana de marzo su salida de la Organización Internacional de la Francofonía (OIF), lo que puede interpretarse como un nuevo distanciamiento respecto a la antigua potencia colonial. 

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