Si en algo tenían razón los rusos es en aquello de que “la artillería es la reina del campo de batalla”. Ni siquiera la llegada de los drones ha cambiado eso, de hecho, si hay algo que refleja la debilidad ucraniana es la falta de munición: como se quejaba amargamente un soldado ucraniano, “si hubiéramos tenido más munición habríamos podido contener a los rusos en Avdiivka”.

En toda Europa hay una decena de compañías que se dedican a fabricar munición de artillería, y todas ellas se quejan de lo mismo: los pedidos para Ucrania se hacen con cuentagotas y a corto plazo, por lo que las empresas no acaban de atreverse a ampliar sus plantillas y sus naves industriales, ante la incertidumbre de lo que sucederá dentro de 2 o 3 años.

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