Rumania y Moldavia son dos países con muchos vínculos históricos y culturales. Tantos, que la unificación entre los dos países se ha puesto sobre la mesa en más de una ocasión. La unificación podría ser una manera de mejorar la posición económica y regional de ambos países, pero detrás de este debate se esconde una complejidad de factores políticos, económicos y demográficos que determinan su viabilidad.

La historia compartida entre rumanos y moldavos se remonta al Siglo XIV.  En esa época, los principados de Valaquia y Moldavia se extendían sobre los territorios actuales de Rumania y Moldavia. Ambos territorios compartían lenguas derivadas del latín, una herencia romana y prácticas culturales similares.

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