El 1 de marzo de 2023, el nombre del presidente de Nigeria durante los próximos cuatro años (contando desde su investidura en el mes de mayo) fue anunciado por televisión a las cuatro y cuarto de la madrugada: Bola Ahmed Adekunle Tinubu. El que fuera gobernador del Estado de Lagos entre 1999 y 2007, actualmente candidato por el partido político All Progressives Congress (APC) será el sucesor de Muhammadu Buhari (también del APC) con 8.7 millones de votos conseguidos en las elecciones del 25 de febrero.

En un país con 220 millones de habitantes, puede decirse sin miedo al error que un 3,9% de los nacionales han votado a quien será su próximo presidente. Fue esta cifra paupérrima, además de una retahíla de irregularidades cometidas a lo largo del periodo electoral, la que demostró a Nigeria como una gran y joven democracia, pero también débil, víctima de un vaivén de cuatro días y medio cuyo ganador no se anunció hasta cuatro días después de cerrarse las urnas.

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