La historia de Irlanda a través del Sinn Féin: Parte 1/3

La historia de Irlanda a través del Sinn Féin: Parte 2/3


El camino al Acuerdo de Viernes Santo

Gerry Adams (ver parte 2) y Martin McGuinness, comandante del IRA Provisional en Derry y posterior jefe de Estado Mayor de la organización, coincidieron primera vez durante unas conversaciones secretas entre el IRA y el gobierno británico en 1972, tras el primer breve alto al fuego del IRA Provisional. A lo largo de las décadas de 1980 y 1990, ambos líderes reorientarían gradualmente la estrategia del Sinn Féin, transitando desde la combinación de la lucha armada y la participación política hacia la búsqueda de una resolución pacífica del conflicto en Irlanda. 

Hacia mediados de la década de 1980, Adams percibía que la violencia se había convertido en un lastre político para el Sinn Féin, dado el creciente sentimiento anti-IRA y, consiguientemente, anti-Sinn Féin, tanto en Londres como en Dublín. Según el sacerdote Alec Reid, cercano al líder republicano, Adams entendía que tan solo una estrategia conjunta entre el SDLP, el IRA y el gobierno irlandés podía detener la violencia y abrir la vía a la paz. Así, con la mediación de Reid, Adams inició negociaciones secretas con John Hume, líder del SDLP, a finales de la década de 1980. Posteriormente, en 1988, delegaciones del Sinn Féin se reunieron por primera vez con el SDLP y el partido irlandés Fianna Fáil, lo que también permitió a Adams proyectar una imagen menos hostil del republicanismo para reforzar la legitimidad de su partido.

Martin McGuinness, Seán Crowe y Gerry Adams de Sinn Féin en 2014 sosteniendo una Estelada roja, bandera que representa a Cataluña, cuya independencia apoyan.
Martin McGuinness, Seán Crowe y Gerry Adams sosteniendo una Estelada, la bandera independentista catalana, el 11 de septiembre de 2014. Fuente: Sinn Féin

El giro político del Sinn Féin, sin embargo, no detuvo la violencia del IRA Provisional contra miembros de la RUC, militares, paramilitares y civiles británicos. Ante la incapacidad del Ejército Británico y de la RUC para lograr una reducción de las hostilidades, en 1985, Londres acordó con Dublín otorgar a Irlanda un papel consultivo en los asuntos norirlandeses y no modificar el estatus de la región sin el acuerdo de la mayoría de sus ciudadanos. Aunque el Sinn Féin consideró insuficiente este acuerdo, pues legitimaba la partición y no ponía fecha a la reunificación, en 1987 el partido presentó el documento “Scenario for peace”, que reclamaba la retirada británica de Irlanda del Norte, el desmantelamiento de la RUC, la liberación de los prisioneros del IRA y la autodeterminación, al tiempo que incluía compromisos de respeto a los derechos y cultura de la comunidad unionista. 

En 1993, Adams y Hume emitieron una declaración conjunta defendiendo el derecho a la autodeterminación de los irlandeses en su totalidad y afirmando que la paz en Irlanda tan solo se lograría por la vía democrática. Un año después, la presión internacional a favor de un acuerdo de paz se tradujo en la concesión de un visado a Adams por parte del gobierno de Bill Clinton para autorizar su participación en un evento en Estados Unidos. El compromiso del liderazgo del Sinn Féin con la democracia y la no-violencia facilitó también al partido el establecimiento en Estados Unidos de la filial “Friends of Sinn Féin”, destinada a la recaudación de fondos.

También en 1994, McGuinness logró persuadir al IRA Provisional para cesar sus operaciones militares y declarar un alto el fuego, con el objetivo de negociar con Londres la retirada de las tropas británicas. Así comenzaron las primeras negociaciones entre el Sinn Féin y la Oficina de Irlanda del Norte, que pronto se toparon con el obstáculo del desarme, dado que Londres exigía que el IRA Provisional se deshiciese de su armamento antes de iniciar las conversaciones al más alto nivel, mientras que el gobierno irlandés, en su papel de mediador, demandaba que la entrega de armas se produjese de manera simultánea a las negociaciones. El Sinn Féin, por su parte, abogaba por posponer el desarme hasta alcanzar un acuerdo político que garantizara mayor autonomía a Irlanda del Norte, pues temía nuevas escisiones del IRA y un recrudecimiento de la violencia. 

	 El presidente Bill Clinton se reúne con el presidente del Sinn Féin, Gerry Adams, y el líder del Sinn Féin , Martin McGuinness, en el Parlamento de Stormont, en Belfast, Irlanda del Norte. 13 de diciembre
    El presidente Bill Clinton se reúne con el presidente del Sinn Féin, Gerry Adams, y el líder del Sinn Féin , Martin McGuinness, en el Parlamento de Stormont, en Belfast, Irlanda del Norte. 13 de diciembre del año 2000.

La falta de avances, unida a la dependencia del gobierno de John Mayor de los votos del unionista UUP en Westminster, derivó en la exclusión del Sinn Féin de las negociaciones y en el retorno de la violencia con el atentado del IRA Provisional en Canary Wharf en 1996. No obstante, en 1997, el IRA Provisional aceptó un nuevo alto al fuego y el compromiso con el desarme, lo que permitió al Sinn Féin acceder a las conversaciones entre Dublín, Londres y otros nueve partidos norirlandeses. Si bien la supremacía de Adams y McGuinness en el movimiento republicano no evitó la escisión del IRA Real, la mayoría absoluta de Toni Blair en 1997 eliminó la dependencia del gobierno británico respecto a los unionistas en Westminster y convirtió la cuestión irlandesa en una prioridad política.

En 1998, las negociaciones culminaron con el Acuerdo de Viernes Santo, ratificado en el Ard Fheis del Sinn Féin por 331 votos a 19, lo que constituyó un respaldo contundente a la estrategia política del liderazgo. El acuerdo, firmado por Dublín, Londres y por los mayores partidos norirlandeses –el Sinn Féin, el UUP, el SDLP y la Alianza, con la abstención del unionista DUP, que lo consideraba favorable a los republicanos–, estipulaba que el estatus de Irlanda del Norte solo podía modificarse con el consentimiento de la mayoría de su población, abriendo la posibilidad a una eventual unificación de la isla si tanto el sur como el norte votaban a favor. 

Asimismo, el Acuerdo reconocía la libertad de identidad nacional y creaba una Asamblea y un Consejo Ejecutivo compartido entre los diferentes partidos, con competencias transferidas desde el Parlamento británico. En materia de seguridad, el Acuerdo fijaba el desarme de todos los grupos paramilitares antes de mayo del 2000, la liberación anticipada de prisioneros condicionada al mantenimiento del alto el fuego por parte de los paramilitares, la reforma de la RUC y la creación de una comisión independiente encargada de garantizar la imparcialidad de las fuerzas de seguridad y coordinar la retirada gradual del Ejército Británico. 

El primer ministro británico Ton y Blair, y el primer ministro irlandés Bertie Ahern, posan con el senador estadounidense George Mitchell, después de firmar el Acuerdo del Viernes Santo el 10 de abril de 1998 |ARCHIVO
El primer ministro británico Ton y Blair, y el primer ministro irlandés Bertie Ahern, posan con el senador estadounidense George Mitchell, después de firmar el Acuerdo del Viernes Santo el 10 de abril de 1998.

En Irlanda del Norte, el Acuerdo fue aprobado en referéndum con un 71% de los votos y una participación del 81%, siendo respaldado por la práctica totalidad de los nacionalistas. En la República, la aprobación alcanzó el 94% con una participación del 56%. Tras la firma del Acuerdo de Viernes Santo, el IRA Real perpetró un atentado en Omagh que dejó 29 muertos y más de 200 heridos, hecho que fue condenado por Gerry Adams quien, junto con los gobiernos de Dublín y Londres y con el respaldo de la Casa Blanca, llamó al cese inmediato de la violencia de todos los grupos armados republicanos. 

A pesar del proceso de desarme, todavía persisten grupos disidentes como el IRA Real o la Fuerza de Voluntarios Lealistas (LVF), aunque su presencia es minoritaria y su actividad armada se ha reducido de forma drástica. 

El auge y la consolidación política en Irlanda del Norte

En 1998, Irlanda del Norte inauguró un sistema de gobierno compartido entre los partidos unionistas UUP y DUP y los nacionalistas SLDP y Sinn Féin. El Sinn Féin obtuvo un 18% de los votos en las elecciones a la Asamblea de ese mismo año, pero su participación en el ejecutivo estuvo condicionada por la velocidad y forma del desarme del IRA Provisional, un acto que, para muchos excombatientes, simbolizaba la derrota. La lentitud del proceso generó desconfianza entre los unionistas y, en febrero del 2000, Londres suspendió las instituciones y reimpuso el gobierno directo. No obstante, tres meses más tarde, Adams y McGuinness lograron persuadir al IRA Provisional para aceptar una inspección internacional de sus arsenales, lo que permitió la restauración de las instituciones y la reincorporación plena del Sinn Féin al ejecutivo, donde asumió dos ministerios.

Pese a la participación del Sinn Féin en el sistema político, y aunque el IRA Provisional declaró el fin del desarme y de su campaña armada en 2005 –el inventario final de la Comisión Internacional permanece clasificado–, el grupo armado, reacio a perder su influencia, trató de seguir haciendo valer su fuerza sobre el liderazgo del partido y, por extensión, sobre el resto de la organización. Un ejemplo ilustrativo de ello son los testimonios de antiguos miembros del Sinn Féin en la Asamblea, quienes recuerdan cómo, en ocasiones, una docena de hombres pertenecientes a unidades locales del IRA asistían a las reuniones permaneciendo en silencio al fondo de la sala.

En 2002, el escándalo Stormontgate provocó una nueva suspensión del Ejecutivo y de la Asamblea, restableciendo Londres el gobierno directo. Denis Donaldson, jefe de administración del Sinn Féin en Stormont, fue acusado por la policía norirlandesa de formar parte de una red de espionaje que empleaba documentos de las instituciones en beneficio del IRA. En 2005, la fiscalía retiró los cargos alegando que ya no era de interés público perseguirle, descubriéndose poco después que Donaldson había trabajado durante más de 20 años para la RUC y la inteligencia británica. El Sinn Féin calificó el escándalo como un pretexto político empleado por los unionistas y el gobierno británico para desacreditar al partido y frenar su avance electoral pues, para entonces, ya ocupaba cuatro escaños en Westminster y se había consolidado como la principal opción del voto nacionalista.

Siguiendo esta línea, en 2002, Alex Maskey se convirtió en el primer alcalde republicano de Belfast; en 2003, el Sinn Féin obtuvo veinticuatro de los ciento ocho escaños en la Asamblea de Irlanda del Norte, si bien los miembros del partido no pudieron ejercer sus cargos porque el Ejecutivo permanecía cerrado; y, en 2005, el partido extendió a cinco sus escaños en Westminster, obteniendo acceso por primera vez a las oficinas parlamentarias. En la República, en 1997, Caoimhghín Ó Caoláin logró el primer escaño del partido en el Dáil desde 1957, convirtiéndose en el primer diputado en ocupar su asiento desde 1922, mientras que, en 2002, el Sinn Féin amplió a cinco sus representantes en el parlamento irlandés.

Entre 2003 y 2006, las instituciones norirlandesas quedaron paralizadas debido a la negativa del DUP a compartir el poder con un Sinn Féin aún vinculado al IRA que, además, se negaba a reconocer a la nueva Policía de Irlanda del Norte (PSNI), creada para sustituir al RUC, al considerar que persistían problemas de fondo como la marginación de los católicos o la falta de rendición de cuentas. Con el acuerdo de Saint Andrews de 2006, el Sinn Féin se comprometió a apoyar al PSNI e integrarse en un gobierno compartido encabezado por Ian Paisley, fundador del DUP, con Martin McGuinness como viceprimer ministro. 

En 2007, tras la conclusión de la Operación Banner, el Sinn Féin obtuvo cerca del 26% de los votos en las elecciones a la Asamblea, convirtiéndose en la segunda fuerza política tras el DUP. Tres años más tarde, tras negociar con el DUP las condiciones para la descentralización de las funciones policiales y judiciales, así como una hoja de ruta para la gestión de los desfiles sectarios, el Sinn Féin se convirtió, por primera vez, en la fuerza más votada en Irlanda del Norte en las elecciones a Westminster.

Caoimhghín Ó Caoláin (derecha) con Martin McGuinness y Gerry Adams
Caoimhghín Ó Caoláin (derecha) con Martin McGuinness y Gerry Adams durante la campaña electoral de 1997. Fuente: BBC

Estos resultados electorales evidenciaron el éxito de la estrategia de Adams y McGuinness, que conjugaba el compromiso con la vía democrática y la defensa de la identidad republicana. En un escenario de creciente polarización frente al unionismo que representaba el DUP, el Sinn Féin logró presentarse como “el partido que forzó a Londres a negociar”, beneficiándose, a su vez, de la creciente debilidad del SDLP, más conciliador con los unionistas en temas como el desarme o la policía, más dependiente de Londres y Dublín y, tras la retirada de John Hume, sin un liderazgo fuerte. 

Paralelamente, mediante un activo trabajo comunitario en materia de educación, vivienda y servicios locales, el partido fortaleció su arraigo en los barrios nacionalistas y proyectó una imagen de cercanía, siendo capaz de atraer tanto a antiguos militantes como a votantes más jóvenes, algo que Adams y McGuinness habían comprendido como un paso necesario para avanzar hacia la reunificación irlandesa.

Éxito bajo el nuevo liderazgo

Para 2007, el Sinn Féin aún no había logrado trasladar el impulso electoral del norte a la República. En un territorio donde buena parte de la población era ajena a la campaña armada del IRA, Gerry Adams comprendió que el partido debía posicionar el republicanismo como una opción creíble para afrontar los problemas cotidianos de la ciudadanía, un desafío que se hizo aún más evidente tras la crisis financiera de 2008. Adams concurrió por primera vez al Dáil en las elecciones generales de 2011 con un programa centrado en la oposición a las políticas de austeridad implementadas por Dublín, logrando capturar la desafección contra el Fianna Fáil al obtener catorce escaños, un 8.4% del total, lo que situó al Sinn Féin como cuarta fuerza parlamentaria. En 2016, el partido amplió su representación hasta veintitrés escaños.

El cambio de imagen en la República lo encarnaría, no obstante, Mary Lou McDonald, miembro del Sinn Féin desde 1999, quien sucedió a Adams al frente del partido en 2018. Al contrario que Adams y McGuinness, McDonald era una figura competente y elocuente que provenía de una familia de clase media de Dublín, había sido educada en un colegio privado y carecía de un pasado relacionado con el IRA, un rasgo imprescindible para ampliar la base electoral en la República. Además de apelar a la clase media, su elección permitía mantener la cohesión de las bases del partido, pues McDonald no tenía ningún inconveniente en participar en demostraciones de lealtad al legado republicano.

La política irlandesa y líder del Sinn Féin, Mary Lou McDonald, en octubre de 2023.
La política irlandesa y líder del Sinn Féin, Mary Lou McDonald, en octubre de 2023. Fuente: Wikipedia

En el norte, Martin McGuinness dimitió como viceprimer ministro en 2017 a causa de su delicado estado de salud y en el contexto del escándalo financiero “Renewable Heat Initiative”, que provocó la crítica del Sinn Féin hacia la mala gestión de Arlene Foster, presidenta del ejecutivo, y su negativa a apartarse durante la investigación. Tras su dimisión, McGuinness eligió a Michelle O’Neill como su sucesora en la Asamblea. Procedente de una familia nacionalista de clase trabajadora, O’Neill inició su trayectoria en el Sinn Féin colaborando en cuestiones comunitarias y sociales. 

A diferencia de McDonald, O’Neill emplea un lenguaje más directo y un estilo informal, manteniendo además vínculos simbólicos y políticos con el IRA Provisional, pues su padre estuvo preso por su implicación en actividades de la organización, aunque ella no posee un pasado paramilitar. En consecuencia, y dado que las bases del partido y las comunidades que le apoyan en Irlanda del Norte continúan conformadas, en parte, por antiguos voluntarios del IRA Provisional, O’Neill reivindica ocasionalmente la memoria de los rebeldes. 

Bajo el liderazgo de O’Neill, el Sinn Féin ha alcanzado los mejores resultados electorales de su historia en Irlanda del Norte. En las elecciones de 2017, el partido logró veintisiete de los noventa escaños en la Asamblea, solo uno menos que el DUP, si bien los nuevos cargos no pudieron ejercer sus funciones dado que la Asamblea norirlandesa permaneció disfuncional hasta 2020. También en 2017, el Sinn Féin extendió a siete sus escaños en la Cámara de los Comunes de Londres, cifra que mantuvo en 2019.

Stormont volvió a colapsar en 2021 en el marco de las negociaciones sobre el Brexit. Aunque Irlanda del Norte votó a favor de permanecer en la Unión Europea, el DUP apoyó la salida para reafirmar los lazos con el Reino Unido. Sin embargo, el respaldo británico al Protocolo de Irlanda del Norte, diseñado para evitar una frontera dura en la isla que pusiera en riesgo el acuerdo de 1998 y reavivara la violencia sectaria, trasladó la frontera aduanera al mar de Irlanda, una medida que los lealistas interpretaron como una ruptura y una traición de Londres, más aún tras negar Boris Johnson la posibilidad de establecer la frontera regulatoria en el mar de Irlanda. Las protestas lealistas que siguieron a la aplicación del Protocolo provocaron la dimisión de la primera ministra, Arlene Foster, y la de su sucesor, Paul Givan.

Gerry Adams, Michelle O'Neill y Martin McGuinness
Gerry Adams, Michelle O'Neill y Martin McGuinness, 23 de enero de 2017. Fuente: Sinn Féin

En este contexto de inestabilidad en el bloque lealista, el Sinn Féin se convirtió en 2022 en el partido más grande de la Asamblea, con un 29% de los votos. Un año después, pese a la firma del Marco de Windsor entre Bruselas y Londres –que estableció un sistema de dos vías para los bienes procedentes del Reino Unido y otorgó a Stormont la capacidad de vetar ciertas normas europeas– el DUP mantuvo las instituciones en suspensión. Así, el Sinn Féin, adoptando una postura más cercana a Bruselas que en etapas anteriores, volvió a imponerse en las elecciones locales de 2023.

Finalmente, en enero de 2024, Londres alcanzó un acuerdo con el DUP para actualizar el Protocolo, reduciendo los controles fronterizos y reafirmando el rol constitucional de Irlanda del Norte en el Reino Unido. Este pacto allanó el camino para la formación de un nuevo gobierno liderado por Michelle O’Neill, que llegó al poder con una agenda centrada en la mejora de los servicios públicos y un mensaje conciliador hacia todas las comunidades. Ese mismo año, el Sinn Féin se convirtió también en la primera fuerza de Irlanda del Norte en Westminster.

La creciente influencia del Sinn Féin a ambos lados de la frontera reavivó el debate acerca de la unificación irlandesa, la razón de ser del partido y un objetivo ya contemplado en el Acuerdo de Viernes Santo. En el norte, los cambios demográficos –con un 46% de la población católica frente a un 44% protestante en 2021– parecían favorecer la reactivación de este diálogo. Sin embargo, en el sur, preocupaciones inmediatas relacionadas con el sistema de salud y, especialmente, con la crisis de vivienda, desplazaron este mensaje en las elecciones al Dáil de 2020. 

De este modo, en estos comicios, en lugar de enfocar su discurso en la reunificación, el partido optó por proyectar a figuras como Eoin Ó Broin o Pearse Doherty para reforzar su imagen como una formación competente y orientada a la gestión de los asuntos cotidianos, lo que le permitió imponerse en las urnas con un 24.5% de los votos. Este éxito electoral resultó inesperado incluso para el propio partido y, al haber presentado únicamente un candidato en numerosas circunscripciones, no logró capitalizar plenamente el excedente de votos. Paradójicamente, la imposibilidad de acceder al gobierno de inmediato permitió al Sinn Féin consolidarse como una oposición sólida frente a la gran coalición de Fianna Fáil y Fine Gael, alcanzando una intención de voto del 36% a mediados de 2022.

Cartel contra el Protocolo de Irlanda del Norte en Larne, marzo de 2021
Cartel contra el Protocolo de Irlanda del Norte en Larne, marzo de 2021. Fuente: Wikipedia

Retroceso en el sur

La historia de éxito del Sinn Féin en el norte de Irlanda contrasta con el escenario que, desde comienzos de 2023, enfrenta el partido en el sur. En las elecciones locales de 2024, el partido descendió al tercer lugar con un 12% de los votos, un retroceso de 5.5 puntos con respecto a 2020. Un patrón similar se repitió en las elecciones al Parlamento Europeo de ese mismo año, donde, pese a obtener un escaño más que en 2019, no alcanzó la expectativa de sumar cuatro más. Esta coyuntura se convirtió en una oportunidad perdida para el Sinn Féin, pues no logró beneficiarse del descontento con la coalición Fine Gael-Fianna Fáil.

Al margen de errores estratégicos o escándalos mediáticos que hayan podido cuestionar la seriedad del nuevo liderazgo, una buena parte del declive del Sinn Féin se explica por la fragmentación de su electorado ante el auge del discurso antinmigración, una cuestión que, desde finales de 2023, se ha convertido en una de las mayores preocupaciones de la ciudadanía irlandesa. 

Mientras que un gran número de jóvenes liberales urbanos, atraídos por la agenda progresista del partido en materia de vivienda, liberalización del aborto o matrimonio igualitario, valoran positivamente la moderación de la formación en materia migratoria, la base tradicional –compuesta mayoritariamente por un perfil obrero más escéptico frente a la inmigración– ha tendido a inclinarse hacia candidatos independientes, sin que los intentos recientes del Sinn Féin de endurecer su retórica les hayan resultado convincentes. 

A ello se suma la tendencia del Sinn Féin a acomodarse en las “posiciones del momento” –salvo en asuntos centrales como la reunificación o la vivienda–, lo que ha alimentado numerosas contradicciones en su discurso y la percepción de que el partido carece de una línea política claramente definida. En las elecciones presidenciales celebradas el pasado 24 de octubre, el Sinn Féin optó por apoyar a Catherine Martina Ann Connolly, una candidata independiente exmiembro del partido laboralista irlandés, que obtuvo la mayoría de los votos. Sin embargo, el hecho de que el partido no propusiera un candidato propio ya indica claramente su pérdida de influencia.

El mural principal, que muestra a tres voluntarios del IRA con las armas en alto
El mural principal, que muestra a tres voluntarios del IRA con las armas en alto, fue pintado por Sean “Conker” Connolly en 1987. En la pared se distingue también una bandera tricolor, la inscripción «Sinn Féin / Gerry Adams» y un pequeño cartel en la parte superior con un puño alzado acompañado del lema «La unión hace la fuerza». Westrock Drive, Belfast. Autor: Peter Moloney

Próximos años

El escenario político al que se enfrenta hoy el Sinn Féin difiere notablemente del que marcó su transición a la vía institucional. En Irlanda del Norte, donde el Sinn Féin gobierna desde 2024, la reintroducción del debate sobre la reunificación debería llevarse a cabo evitando provocar una escalada en las tensiones sectarias. Para ello, el partido deberá afrontar, en primer lugar, cuestiones aún irresueltas, tales como la integración de la comunidad unionista, la limitada rendición de cuentas de los responsables de los asesinatos cometidos por el IRA Provisional o las marchas de carácter sectario, que siguen marcando el calendario político y social, especialmente en zonas de mayoría unionista.

En la República, aunque gran parte de la ciudadanía respalda la reunificación, este debate pesa menos en las prioridades del electorado que la capacidad de los partidos para ofrecer soluciones a problemas inmediatos como la vivienda, la sanidad o el coste de la vida. Para mantener vivo el horizonte de la unidad de Irlanda, McDonald deberá demostrar que el nacionalismo de izquierdas es también una herramienta eficaz de gestión. En este marco, deberá articular mayorías parlamentarias, ya sea mediante alianzas con partidos de izquierda moderada –con el riesgo de fragmentar el voto progresista–, o explorando puntos de entendimiento con un Fianna Fáil menos reacio que Fine Gael a colaborar con el antiguo brazo político del IRA Provisional, sin que ello diluya el perfil rupturista del partido.

El abandono de la lucha armada en favor de la participación política fue percibido por Gerry Adams y Martin McGuinness como un paso imprescindible para avanzar hacia la unificación de Irlanda, consolidando este cambio de estrategia la presencia institucional del partido tanto en el norte como en el sur de la isla. Hoy, solo si el Sinn Féin demuestra competencia en la gestión de los asuntos que más preocupan a la ciudadanía y, al igual que hicieron Adams y McGuinness, mantiene la reunificación como un objetivo a largo plazo, podrá conservar viva la esperanza de convertir, algún día, este proyecto en realidad.