La historia de Irlanda a través del Sinn Féin: Parte 1/3
La historia de Irlanda a través del Sinn Féin: Parte 2/3
La historia de Irlanda a través del Sinn Féin: Parte 3/3
Muros de la paz de hasta diez metros de altura, muchos de los cuales aún se cierran por la noche, separan a la comunidad católica de Falls Road de la protestante de Shankill, en Belfast. A cada lado, los murales que recubren las fachadas reflejan las distintas versiones de un violento enfrentamiento cuya huella de división aún perdura. En este paisaje, marcado por la memoria del conflicto norirlandés, se alza la sede del Sinn Féin, un partido político que nació para hacer frente a la ocupación británica de la isla y conocido posteriormente por su papel como brazo político del Ejército Republicano Irlandés o IRA por sus siglas en inglés. Su trayectoria, que transita desde el uso la violencia armada hasta la plena participación institucional como vía para lograr la reunificación de Irlanda bajo la forma de una república democrática socialista, lo convierte en un actor central a través del que comprender la historia contemporánea de la isla.

Nacimiento, auge y fractura del Sinn Féin
La tensión religiosa en el norte de Irlanda remonta sus raíces a la intervención inglesa en la isla tras el desembarco de Enrique II de Inglaterra en 1171. Con el paso del tiempo, pero especialmente tras la Reconquista Tudor de Irlanda a finales del siglo XVI, la corona inglesa – protestante desde la Reforma y de cultura anglosajona - impulsó una campaña para consolidar su dominio sobre la isla y erradicar los sistemas de gobierno de los irlandeses nativos – católicos, de lengua gaélica y organizados en clanes -.
La derrota de los clanes gaélicos del norte en la Guerra de los Nueve Años supuso el fin de la autonomía irlandesa y, desde 1609, abrió la puerta a la Plantación del Ulster, mediante la cual el rey Jaime I de Inglaterra concedió a los colonos procedentes principalmente de Escocia e Inglaterra tierras previamente pertenecientes a los clanes. Con estas plantaciones, Inglaterra aseguraba el control del norte de la isla de Irlanda y fomentaba la influencia protestante en una región mayoritariamente católica.
La resistencia irlandesa fue infructuosa, y la opresión inglesa continuó durante los siglos posteriores. En este contexto, destacan el Acta de Unión de 1800, que incorporó Irlanda al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, o la gran hambruna de 1845, por la que el gobierno británico mantuvo las exportaciones de alimentos a Inglaterra pese a las malas cosechas en Irlanda, lo que provocó una situación de escasez que causó la muerte de entre 1 y 1,5 millones de irlandeses y la emigración forzada de otros 1,5 a 2 millones (los irlandeses consideran este evento un genocidio).
Las propuestas de autogobierno irlandesas presentadas por el partido liberal británico fracasaron en 1886 y 1893 y, en 1914, la aplicación de la “Home Rule Bill” quedó suspendida por el estallido de la Primera Guerra Mundial, alimentando la frustración del nacionalismo irlandés. En este contexto, en el año 1900, el periodista y activista nacionalista Arthur Griffith fundó, junto con el periodista William Rooney, “Cumann na nGaedheal”, un espacio de organización para los distintos grupos nacionalistas.

En este marco, Griffith formuló la política del “Sinn Féin” o “nosotros mismos”, que proponía la negativa a pagar impuestos a las autoridades británicas, la creación de tribunales locales independientes y el establecimiento de un Consejo irlandés que ejerciera funciones de autogobierno. Inicialmente, Griffith no abogaba por una ruptura absoluta con Londres, sino por un modelo de monarquía dual semejante al del Imperio Austrohúngaro, en el que Irlanda y el Reino Unido compartieran un mismo monarca pero mantuvieran la separación de sus instituciones políticas. Griffith presentó estas ideas en la primera convención anual del “National Council”, una organización que él mismo había fundado para coordinar la oposición a la visita del rey Eduardo VII en 1903. Para 1905, “Sinn Féin” pasó a identificar a los seguidores del partido de Griffith y, dos años más tarde, se constituyó formalmente como partido político.
El partido no adquirió especial relevancia hasta el Alzamiento de Pascua de 1916, cuando voluntarios irlandeses y miembros del Ejército Republicano Irlandés se rebelaron contra la autoridad británica tras la proclamación de la República por Pádraig Pearse frente a la oficina de correos de Dublín. Aunque el Sinn Féin no organizó directamente la rebelión, la prensa bautizó el levantamiento como el “Sinn Féin rising”, dado que contó con la participación de muchos de sus miembros y favoreció la agrupación de amplios sectores republicanos bajo el nombre del partido. La represión británica, que incluyó la ejecución de los líderes insurgentes, avivó el sentimiento antibritánico y, en 1917, llevó al Sinn Féin a abandonar su propuesta de monarquía dual para defender tanto el abstencionismo en Westminster como el establecimiento de una república irlandesa independiente.
En las elecciones al parlamento británico de 1918, el Sinn Féin, bajo el liderazgo de Éamon de Valera, obtuvo 73 de los 105 escaños pertenecientes a Irlanda, opacando al Partido Parlamentario Irlandés, que tan solo aspiraba a un autogobierno limitado dentro del Reino Unido. Fiel a su política de abstencionismo, los diputados electos se negaron a ocupar sus asientos en Westminster y, en su lugar, se reunieron en Dublín, donde en 1919 constituyeron el “Dáil Éireann” –el parlamento de la República de Irlanda– que, en su primera sesión, proclamó la república y emitió una declaración de independencia que reclamaba la soberanía sobre toda la isla.

En 1919, el gobierno británico ilegalizó tanto al Sinn Féin como al Dáil y, un año más tarde, el Ejército Republicano Irlandés o IRA se constituyó formalmente como el brazo armado del nuevo estado tras la adopción de una moción en el Dáil por la que los voluntarios irlandeses juraban lealtad a la nueva república. Esta serie de acontecimientos condujo a la Guerra de Independencia de Irlanda, que se prolongó entre 1919 a 1921 y culminó con la firma del Tratado Anglo-Irlandés de 1921, negociado por una delegación encabezada por Arthur Griffith y Michael Collins, ambos representantes del Sinn Féin, frente al primer ministro británico David Lloyd George. El acuerdo otorgó una independencia limitada a 26 de los 32 condados irlandeses, que se constituyeron como el Estado Libre Irlandés bajo la figura de “dominio” de la Commonwealth, mientras que los 6 condados restantes, pertenecientes a la provincia norteña del Úlster, de herencia protestante y de mayoría unionista, permanecieron en el Reino Unido.
El Tratado Anglo-Irlandés dividió al Sinn Féin entre los partidarios de Michael Collins, quien lo consideraba como un paso pragmático hacia la plena independencia, y los seguidores de Éamon de Valera, que lo rechazaba por legitimar la partición de Irlanda y no reconocer la proclamación de la República plenamente soberana e independiente de 1916. La votación de esta cuestión en el Dáil dio la victoria a los integrantes pro-tratado con un estrecho margen de 64 a 57 votos, pero la negativa de los miembros anti-tratado a reconocer su derrota desembocó en la Guerra Civil irlandesa, que se extendió entre 1922 y 1923 y concluyó con la victoria de las fuerzas pro-tratado, que contaron a su vez con el apoyo del Reino Unido y de la Iglesia católica, y con la consolidación de la frontera que dio origen a Irlanda del Norte, territorio integrado por seis de los nueve condados del Úlster bajo soberanía del Reino Unido.
Tras la guerra, los miembros pro-tratado del Sinn Féin formaron “Cumann na nGaedheal” que, en 1933, se asociaría con grupos más pequeños para formar el partido “Fine Gael”. Mientras tanto, los miembros anti-tratado, que mantenían su negativa a reconocer la autoridad del Dáil y a participar en el gobierno del nuevo Estado, permanecieron en el partido original, si bien muchos de ellos, incluido Éamon de Varela, fueron detenidos a raíz de la aprobación de dos leyes de seguridad pública por el Estado Libre Irlandés.
De Valera trató de reorientar al Sinn Féin hacia la vía política, proponiendo el abandono del abstencionismo tanto en Westminster como en el Dáil y la participación en el gobierno del Estado Libre Irlandés. Sin embargo, al no lograr el apoyo de la mayoría de los delegados en el “Ard Fheis” de 1926 –el congreso anual del Sinn Féin donde se reúnen los representantes del partido de todo el país para debatir y aprobar resoluciones políticas, estratégicas e ideológicas–, de Valera abandonó la formación y fundó “Fianna Fáil”, que absorbió una buena parte de los miembros originales y diputados clave del Sinn Féin, consolidándose como un partido central en el panorama político irlandés durante las décadas siguientes.

La desmembración del Sinn Féin redujo su representación a un 2,7% de los escaños en el Dáil de 1927 y, durante tres décadas, el partido no volvió a participar en las elecciones, siendo percibido más como un movimiento de protesta que como una fuerza política. Entre las décadas de 1930 y 1960, el partido alternó entre la oposición a la democracia parlamentaria, proponiendo la creación de un estado católico tras la Segunda Guerra Mundial, y una orientación de izquierda influida por las luchas y los movimientos anticoloniales de la época, especialmente tras la elección de Tomás Mac Giolla como presidente en 1962.
The Troubles
Desde la partición de Irlanda, la población católica de Irlanda del Norte, que en 1960 constituía aproximadamente el 35% del total, enfrentó graves episodios de discriminación institucional basados en la identidad étnica y religiosa. Mecanismos como el sufragio censitario vinculado a la propiedad, predominantemente en manos de protestantes favorecidos por los procesos históricos, aseguraban el control de los consejos locales, que decidían sobre materias como la asignación de vivienda social. A su vez, el “gerrymandering” era común en zonas como Derry-Londonderry para garantizar mayorías unionistas, mientras que la segregación en materia de empleo limitaba las oportunidades laborales de la comunidad católica.
Inspirados por los movimientos internacionales a favor de los derechos civiles, los norirlandeses católicos comenzaron a movilizarse pacíficamente contra la discriminación en la década de 1960. Sin embargo, la represión por parte de la “Royal Ulster Constabulary” (RUC), la agencia de policía británica predominantemente protestante, o incidentes como la Batalla del Bogside en 1969 –cuando la marcha anual de los Aprendices de Derry, un grupo unionista, atravesó el área católica de Bogside y desencadenó enfrentamientos armados e incendios de casas y negocios unionistas, forzando la intervención del ejército británico ante la incapacidad de la RUC para restablecer el control en los barrios católicos–, dio comienzo al periodo conocido como “The Troubles”.
El inicio de la violencia sectaria en Irlanda del Norte a finales de la década de 1960 impulsó la organización de las unidades locales del IRA para defender a las comunidades católicas del Úlster, provocando la divergencia acerca del uso de la violencia armada una nueva división en el Sinn Féin en 1969. Así, la rama “Oficial” del partido, que más tarde se convertiría en el Partido de los Trabajadores, abogó por la movilización política, la lucha de clases y actividades paramilitares de menor intensidad, rechazando el uso de la violencia en 1972. Por su parte, la facción “Provisional” adoptó una postura más militante, centrada en la lucha armada como vía para acabar con la discriminación y lograr la unificación de Irlanda. Esta escisión se replicó en el IRA, que se dividió en las facciones Oficial y Provisional.

El Sinn Féin Provisional mantuvo el abstencionismo como forma de rechazo a las instituciones británicas e irlandesas, limitándose a apoyar, en ocasiones, a candidatos que se presentaban como “republicanos independientes”. No obstante, por aquel entonces, la política como vía para lograr la reunificación era percibida como una “guerra débil” y, en la práctica, el partido estaba subordinado al liderazgo paramilitar, quedando la estrategia política y militar del republicanismo en manos de los siete miembros que componían el Consejo Militar del IRA Provisional. Así, Ruairí O’Brádaigh, presidente del Sinn Féin Provisional, usaba el partido para transmitir y formalizar la política del IRA Provisional hacia la militancia, otorgar apoyo logístico al grupo armado o recaudar financiación para apoyar a la “Green Cross”, un fondo para asistir a los hijos de los prisioneros.
El apoyo al IRA Provisional y la hostilidad hacia el Ejército y el gobierno británico se intensificaron tras el despliegue del Ejército Británico bajo la Operación Banner en 1969, pues este fue incapaz de proteger a los católicos y detener los episodios de violencia. A su vez, eventos como la introducción del internamiento sin juicio para aquellas personas sospechosas de pertenecer al IRA Provisional, la batalla de Falls en 1970 o el Domingo Sangriento de 1972 –en el que soldados británicos asesinaron a trece civiles desarmados en Derry– reforzaron la percepción de parcialidad y discriminación.
La reactivación del IRA Provisional provocó el surgimiento de grupos unionistas homólogos –entre los que destacaron el “Ulster Defence Association” (UDA) o el “Ulster Volunteer Force” (UVF)– para defender a la población unionista y contrarrestar los ataques del IRA Provisional. Ello desató una espiral de violencia que, pese a breves intentos de alto el fuego o acuerdos como el de “Sunningdale” en 1973, que estableció un gobierno compartido entre republicanos y lealistas con la participación de la República de Irlanda, incluyó numerosos atentados, asesinatos selectivos y represalias tanto en la isla de Irlanda como en el Reino Unido.
Continuará...