En julio de 2021, el ministro de Asuntos Exteriores griego, Nikos Dendias, viajaba a la capital egipcia de El Cairo para reunirse con el secretario general de la Liga Árabe, Ahmed Aboul Gheit. El late motiv de esta reunión se articulaba en torno a la firma de un Memorando de Cooperación entre ambas partes que preveía el establecimiento de consultas políticas entre Grecia y los miembros de la Liga Árabe, elevando al país helénico a la categoría de “observador”.

La noticia saltaba en un momento donde las relaciones entre Atenas y el mundo árabe, especialmente Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, se encontraban en su punto más álgido. En el caso específico del área geográfica del Mediterráneo Oriental, el cruce de alianzas Grecia-Israel-EAU se presenta como un claro ejemplo que trasciende las “Civilizaciones de Huntington”.

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