La última cumbre de la OTAN en La Haya terminó con buenas sensaciones y optimismo para todas las partes. La Unión Europea pretendía evitar conflictos mayores con Estados Unidos, el desacople o, incluso en el peor de los escenarios, el abandono de la alianza. 

Trump, aunque de manera ambigua, reafirmó su compromiso con el artículo 5 y dejó abierta la posibilidad de enviar misiles Patriots a Ucrania. Mejor de lo que se esperaba. Se evitaban los peores escenarios y se imponía una retórica positiva hacia la OTAN por parte del presidente. 

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