El 18 de junio, un petrolero cargó 42.000 toneladas de gasolina en la refinería india de Vadinar. Semanas más tarde, tras transferir su carga a otro buque frente a las costas de Egipto, el cargamento se dirigió a las costas de Noruega, rumbo a una terminal petrolera en el norte de Rusia. Y es que Moscú enfrenta una crisis de combustible sin precedentes.

La refinería de Vadinar pertenece a la empresa india Nayara Energy, en la que la petrolera estatal rusa Rosneft controla casi la mitad del capital. Según datos de la consultora Kpler, especializada en el seguimiento de flujos de materias primas, más del 90% del crudo que se procesó allí durante 2026 ha sido crudo ruso. Rusia vende su petróleo a India con descuento, India lo refina y ahora Rusia se ha visto obligada a comprarlo de vuelta convertido en gasolina. Sobre el papel, parece que Rusia está comprando su propio recurso.

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