Cuando hablamos de combate subterráneo tenemos las referencias históricas de los laberintos excavados en las selvas de Vietnam o las profundas galerías en las montañas de Afganistán, pero en Gaza, los túneles están escondidos bajo un entramado urbano densamente poblado. Las instalaciones civiles y la población son utilizadas por las insurgencias con el doble propósito del camuflaje y de ser usadas como escudos humanos, como munición para la batalla del relato.

Hamás, abreviatura de Movimiento de Resistencia Islámica (Harakat Al-Mukawama Al-Islamiya) cuenta con amplia experiencia en desarrollar lo que las Fuerzas Israelís llaman el “metro de Gaza”. Los primeros túneles se dedicaban al contrabando entre la Franja y Egipto. En 2005, las tropas y colonos israelíes se retiraron de Gaza, y en 2007 Hamás se hizo con el control de la ciudad, lo que disparó la construcción de subterráneos. Fue entre 2013 y 2014 cuando Egipto destruyó diversos túneles a lo largo de su frontera. Así han evitado los gazatíes el bloqueo por tierra, mar y aire. Su salida era el subsuelo.

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