¿Qué hace falta para que España mire a África?
Introducción
Las legítimas preocupaciones de seguridad de los países de Europa Oriental, especialmente ante la agresividad de la Federación de Rusia y el progresivo distanciamiento de los Estados Unidos del continente europeo, han motivado que tanto la OTAN como la Unión Europea concentren sus esfuerzos militares en dicha región. España participa activamente en este despliegue dentro del flanco este de la Alianza Atlántica, con aproximadamente 2.100 efectivos, lo que representa dos tercios de los cerca de 3.000 militares que nuestro país mantiene actualmente en las 16 misiones internacionales en las que participa.

Sin embargo, el flanco sur —que incluye, entre otras regiones, el norte de África y el Sahel occidental, zonas definidas como de especial interés para España en la Directiva de Defensa Nacional 2020— cuenta con una presencia militar considerablemente más reducida. En esta vasta y compleja región, solo 68 efectivos están desplegados en el marco de cuatro misiones, tanto bajo el mandato de la UE como el estrictamente nacional. Esto representa apenas un 2,27 % del total de nuestras Fuerzas Armadas en el exterior y, como se expondrá a continuación, se trata en muchos casos de misiones con escasa eficacia o incluso claramente inoperativas.
Despliegue español en África
El análisis que se efectúa a continuación se centra exclusivamente en los despliegues de las Fuerzas Armadas españolas en suelo africano, excluyendo:
- Las misiones navales SEA GUARDIAN, SNMG/SNMCMG y la Presencia Marítima Coordinada, dado que, aunque contribuyen de forma notable a la seguridad marítima en el Mediterráneo y el Golfo de Guinea, no son permanentes ni implican presencia terrestre.
- Las actividades de Seguridad Cooperativa, consistentes en el envío temporal de asesores y tropas para ejercicios conjuntos en el marco de acuerdos bilaterales, debido a su carácter discontinuo y limitado.
- La Operación ATALANTA, localizada en Yibuti y centrada en la lucha contra la piratería en el Índico, por no vincularse directamente a la seguridad del flanco sur.

Por tanto, la presencia española en África se limita actualmente a las siguientes misiones:
- Destacamento MARFIL: Unos 35 militares del Ejército del Aire y del Espacio desplegados en Dakar (Senegal), cuya misión es apoyar el transporte aéreo en beneficio de operaciones de la ONU y la UE. Su utilidad actual es cuestionable, dado que misiones como MINUSMA, BARKHANE y EUTM Mali han finalizado, y las restantes (en República Centroafricana o República Democrática del Congo) están geográficamente alejadas para recibir apoyo efectivo.
- EUTM RCA (República Centroafricana): Contribución española de 8 efectivos centrados en la formación de las Fuerzas Armadas locales. Desde la irrupción del Grupo Wagner en 2018, que ha asumido un rol preponderante en el asesoramiento y combate, la misión europea ha quedado relegada a una función testimonial y con escaso impacto operativo.
- EUMAM Mozambique: Presencia simbólica de dos observadores militares españoles. Esta misión busca asesorar y formar a las Fuerzas Armadas mozambiqueñas, aunque su relevancia estratégica y operativa es extremadamente limitada.
- EUTM Somalia: Activa desde 2010, con una contribución española de 20 efectivos dentro de una misión de 125 europeos, su objetivo es entrenar a las fuerzas somalíes en la lucha contra el terrorismo y la piratería. Tras 15 años de actividad en un contexto de constante conflicto interno, los resultados siguen siendo muy cuestionables.
En consecuencia, el despliegue exterior de nuestras Fuerzas Armadas carece de equilibrio. Si bien es comprensible y necesario mantener la solidaridad con nuestros aliados orientales y participar en los despliegues disuasorios de la OTAN, no debe hacerse a costa de desatender el flanco sur. Una mayor y más eficaz presencia militar en África permitiría a España anticipar y contener amenazas como la inmigración irregular, el narcotráfico o la expansión de movimientos extremistas, fenómenos que, aunque afectan a toda Europa, impactan particularmente a nuestro país, principal puerta de entrada desde el sur.

Giro estratégico hacia África
El contexto internacional actual nos obliga a replantearnos nuestra postura estratégica. Francia está siendo expulsada de sus antiguas zonas de influencia en África Occidental y el Sahel; la OTAN continúa centrando sus esfuerzos en Europa del Este; y Estados Unidos dirige su atención estratégica hacia el Indo-Pacífico. En este escenario, España debe actuar con autonomía estratégica, priorizando sus intereses nacionales mediante un claro giro hacia África.
Hay que ser conscientes de las limitaciones logísticas y operativas de nuestras Fuerzas Armadas, por lo que este giro debería implicar un reequilibrio del esfuerzo militar exterior. Ello supondría reducir nuestra presencia en Europa del Este para liberar medios y efectivos destinados a operaciones en el Sahel, con foco en países clave como Mauritania, Mali, Burkina Faso y Níger.
Este “giro hacia África” enfrentará con toda certeza oposiciones y resistencias, tanto en el plano nacional como en el internacional:
- Oposición de parte del espectro político y la sociedad española a intervenir en África alegando injerencias “neocoloniales”.
- Falta de voluntad de los decisores políticos a implicarse en operaciones con un nivel de peligrosidad relativamente alto, donde existe la posibilidad de que haya bajas.
- Presiones en el seno de la OTAN y de la UE para no detraer fuerzas del flanco este.
- Potencias regionales (Marruecos y Argelia en particular) podrían considerar el despliegue de tropas españolas en el Sahel como una amenaza.
- Rusia, sin duda, intentará evitar la presencia de fuerzas occidentales en países donde ha conseguido convertirse en el principal proveedor de seguridad.
- Francia, antigua potencia colonial, probablemente intentará impedir que España gane influencia en la región.
- Dificultad al negociar el SOFA (Status of Forces Agreement o acuerdo del estatus de las fuerzas) y el ROE (Rules of Engagement o reglas de enfrentamiento) con las naciones anfitrionas. Hay que dejar claro que las tropas españolas no se implicarán en operaciones en las que intervengan PMCs como WAGNER/AFRICA CORPS o fuerzas de la Federación rusa.

A pesar de los inconvenientes, España tiene bastantes puntos fuertes que pueden jugar a su favor a la hora de intervenir en África:
- España se puede presentar como un país puente entre Europa y África, no en vano parte de su territorio (Ceuta, Melilla y Canarias) está en África y es el único país europeo con frontera terrestre en el continente.
- Relacionado con el punto anterior, se puede pedir el estatus de observador dentro de la UA (Unión Africana) y conseguir el apoyo político de esta organización para una intervención española en el Sahel.
- Hay países del sur de Europa (en particular Portugal, Italia y Malta) que podrían apoyar militar y/o políticamente esta iniciativa por confluencia de intereses.
- La UE puede dar apoyo económico y/o político, ya que los problemas de inmigración ilegal, tráfico de drogas e implantación de movimientos extremistas en el Sahel también acaban afectando al conjunto de los 27.
- En el actual contexto de competición entre potencias sería posible conseguir el apoyo de EE.UU. (sobre todo en inteligencia) y Ucrania (inteligencia y drones) para ayudar a contrarrestar la influencia tanto china como rusa en la región.
- España puede conseguir que tropas de países Iberoamericanos se impliquen en el despliegue, como en las misiones de Irak y el Líbano. Esto permitiría incrementar el número de fuerzas y evitaría acusaciones de “neocolonialismo” al no haber solo tropas europeas sobre el terreno.
Propuestas de despliegue
En este artículo se proponen tres propuestas de despliegue divididas en niveles, de menos a más implicación en términos de personal y recursos, teniendo en cuenta que “para hacer una tortilla hay que romper huevos”, es decir, no es posible conseguir efectos sobre el terreno (ni analizarlos) sin implicarse directamente en las operaciones. Esta es, precisamente, una de las lecciones aprendidas a partir de la experiencia acumulada en las misiones EUTM, caracterizadas por la prestación de entrenamiento y asesoramiento de alta calidad, pero carentes de un despliegue operativo integral que incluyera inteligencia, apoyo logístico y presencia táctica constante, terminando por fracasar en la consecución de sus objetivos.

Conviene precisar que las siguientes propuestas se circunscriben al nivel táctico. En consecuencia, si bien no se abordan en el presente documento por exceder su objeto, debe entenderse como necesaria la implicación de personal y medios de organismos estatales con competencias complementarias y esenciales en este tipo de operaciones, tales como el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS), el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el Ministerio del Interior, el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, y el Ministerio de Economía, entre otros. Igualmente, se requerirá la movilización de unidades adicionales pertenecientes a los tres Ejércitos, cuyas funciones abarcarían tareas de apoyo logístico, protección, enlace, inteligencia, asesoramiento estratégico y cooperación institucional.
Nivel 1: Implicación baja
- Apoyo logístico en forma de munición y armamento ligero, equipo para el combatiente (cascos, chalecos antibalas, uniformes, etc.), equipo sanitario y combustible. La UE podría apoyar económicamente a España en este esfuerzo.
- Equipos de instructores con dos cometidos:
- Seleccionar, instruir, equipar y acompañar al combate unidades tipo sección motorizada (unos 28 combatientes, similares a las ULRI adiestradas por los franceses durante la operación BARKHANE).
- Impartir cursos avanzados, como tiradores de precisión, equipos de morteros y artillería, desactivación de explosivos, piloto de drones (mini y micro), reconocimiento, etc.
Los instructores acompañarían a las unidades adiestradas en misiones reales antes de “certificarlas”, proporcionándoles apoyo y asesoramiento en el frente, aunque serían las tropas locales las que llevarían el peso del combate (y por tanto sufrirían más bajas). Esto permitiría diferenciarse de WAGNER/AFRICA CORPS, ya que estos PMCs están más enfocados en la instrucción básica y el acompañamiento de unidades convencionales, haciendo los contratistas rusos de “fuerza de choque” y actuando las tropas locales como “auxiliares”.
Nivel 2: Implicación media
- Se incrementaría el apoyo logístico para incluir munición y armamento medio (morteros medios y pesados, cañones sin retroceso, lanzagranadas, ametralladoras pesadas, etc.), vehículos ligeros y pesados no blindados, medios de visión nocturna, ópticas y equipos de transmisiones.
- Se desplegarían instructores adicionales para seleccionar, instruir, equipar y acompañar al combate a unidades tipo Subgrupo táctico interarmas (unos 250 combatientes).
- Se desplegaría una unidad de drones tácticos (tipo RAVEN) que apoyaría a las tropas de la nación anfitriona, aunque siempre bajo control español. Posteriormente, cuando empezasen las operaciones reales, actuaría en beneficio del Subgrupo táctico interarmas instruido por nuestras tropas.

Nivel 3: Implicación alta
- Se incrementaría el apoyo logístico para incluir vehículos blindados de transporte de tropas, piezas de artillería, helicópteros multipropósito y drones.
- Se desplegarían instructores adicionales para seleccionar, instruir, equipar y acompañar al combate a unidades tipo Grupo táctico interarmas, compuesta de 2-3 Subgrupos tácticos con elementos de mando, apoyo de fuegos y logísticos.
- Se desplegaría una unidad de Operaciones Especiales para seleccionar, instruir, equipar y acompañar al combate a una unidad de Fuerzas Especiales de la nación anfitriona.
- Se desplegaría una unidad de helicópteros con aeronaves de ataque y transporte táctico para apoyar a las fuerzas de la nación anfitriona, siempre bajo control español.
- Se desplegaría una unidad de drones MALE (sería una magnífica oportunidad para probar el nuevo SIRTAP), que apoyaría a las tropas locales en misiones de ISR (inteligencia, vigilancia y reconocimiento) bajo las mismas premisas que la unidad de helicópteros.
Conclusión
España debe continuar apoyando a sus socios en Europa Oriental, pero no puede ignorar que las amenazas más inmediatas y graves se encuentran en el flanco sur. La seguridad de nuestras fronteras y la estabilidad del Sahel son elementos esenciales para la defensa nacional y la seguridad del conjunto europeo. Es el momento de asumir un mayor protagonismo en África, reorientando parte de nuestros recursos y capacidades hacia una región cuyo destino está intrínsecamente ligado al nuestro.
España debe, sin más dilación, dar un decidido y estratégico "giro hacia África".
Bibliografía
https://www.defensa.gob.es/misiones/en_exterior/
https://www.defensa.gob.es/Galerias/defensadocs/directiva-defensa-nacional-2020.pdf