China nunca ha dejado de ser noticia desde su nacimiento: su papel en la Guerra Fría, las líneas políticas que han tomado sus líderes a lo largo de la historia, su crecimiento de dos dígitos durante décadas hasta llegar a las reformas actuales de Xi Jinping o su gestión del Covid, que ha sido defendida como algo realmente hercúleo…

Salvar a la población sin limitar el crecimiento económico y ayudando a más de 150 países, esa es la narrativa a seguir por el partido.  Sin duda habría sido la paradoja que todas las economías habrían querido conseguir, pero que es contradictorio si atendemos al desarrollo de la pandemia a nivel mundial. 

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Mao proclamando la creación de la República Popular de China el 1 de octubre de 1949 en la Puerta de Tiananmen. Fuente: Dominio Público
Mao proclamando la creación de la República Popular de China el 1 de octubre de 1949 en la Puerta de Tiananmen. Fuente: Dominio Público

En la historia reciente de China cada presidente ha abrazado un propósito que ha sido el reflejo de su mandato. Mao Tse Tung (1949-1976) fue el padre fundador y el primer presidente de la República Popular China (RPC), una dictadura tradicional comunista, personalista y con un ideal marxista leninista para terminar con un pasado feudal. 

En 1966 lanzó la Revolución Cultural. Mao prometió una revolución para alcanzar el comunismo. Hua Guofeng (1976-1978) aportó un periodo de transición. El legado de Deng Xiaoping (1978-1989) puso en marcha un programa de apertura y reforma económica. Esta fue la base del crecimiento de China donde se crearon cambios políticos con mandatos de máximo de 10 años y ascensos basados en un sistema de méritos, lo que se llamó el socialismo con características chinas; este fue su legado. 

La ética confucionista influye en el partido donde el líder debe ser virtuoso, pero también tiene mucho poder. Durante el periodo de 1993 y 2003, el quinto secretario general del Partido Comunista Jiang Zemin aportó la teoría política de la triple representatividad. En esta el Partido Comunista representaba a la clase obrera, empresarios e intereses capitalistas y a la clase media. 

Hu Jintao (2003-2013) abrazó el “ascenso pacífico” para una sociedad armoniosa, reducir la desigualdad por el gran crecimiento China. También perseguía convencer a la comunidad internacional de que el crecimiento de su país no suponía una amenaza. 

Xi Jinping toma el poder en 2013, y del mismo modo que sus antecesores, encuentra la legitimidad de su mandato en un proyecto, en esta ocasión, en el nacionalismo y la grandeza del país.

Crea el sueño chino, una sola identidad, una unificación. Esto implica la asimilación de uigures, alinear Hong Kong y terminar con la democracia de la isla rebelde, Taiwán. Pero esto sería una simplificación, el sueño de Xi va mucho más allá.

ORÍGENES Y TRAYECTORIA EN EL PARTIDO

Xi Jinping y Vladímir Putin en Moscú en marzo de 2023. Fuente: Kremlin.ru
Xi Jinping y Vladímir Putin en Moscú en marzo de 2023. Fuente: Kremlin.ru

Pero, ¿quién es el príncipe rojo? Esta expresión designa a los descendientes de altos dirigentes del Partido Comunista Chino (PCCh) que acceden a los poderes económicos, políticos o militares del país. Xi Jinping es hijo de Xi Zhongxun, un héroe revolucionario. Fue compañero de Mao, pero cuando Xi tenía 14 años este fue acusado y condenado. El pequeño príncipe sobrevive a los soldados del partido y a los campos de reeducación. 

Para suplir esa condena familiar se tiene que redoblar como comunista. Se presenta al partido y tras nueve intentos consigue entrar en 1974. Xi mantiene un papel discreto, las personalidades medias son las preferidas por el partido porque son más maleables. La mujer de Xi, Peng Liyuan era cantante y general del EPL (Ejército Popular de Liberación) algo que le beneficia. 

Una vez que alcanza el liderazgo del partido, comienza una campaña anti corrupción para aumentar su poder, entiende que la caída de regímenes anteriores se basó en la propia erosión interna del partido y por eso comienza la “caza de tigres”, “aplastar moscas” y “capturar zorros”.

Los funcionarios con altos cargos son identificados como “tigres”, las “moscas” son aquellos que trabajan en la base y los “zorros” son los funcionarios con casos de corrupción que han huido al exterior. Esta lucha contra la corrupción empezó en el XVIII Congreso Nacional. La Comisión Central del Control Disciplinario (CCDI) lleva a cabo esta tarea; desde 2012 hasta finales de abril de 2022 los órganos de inspección investigaron casi 4,4 millones de casos implicando a 4,7 millones de funcionarios. 

En 2018 la Asamblea Nacional reformó la constitución y eliminó el límite de dos mandatos presidenciales, esto perpetúa a Xi en el poder más allá de 2024. Xi Jinping está convencido de que el totalitarismo es el mejor método para alcanzar el esplendor económico-político; la democracia y el progreso social pueden esperar. 

En la actualidad ostenta una posición de poder absoluto en un régimen de partido único. Xi es referido como hexin, la traducción aproximada sería “núcleo”. Es un título poco usado que evidencia su poder. Los cuatro grandes puestos del partido también son acólitos de Xi.

REFORMAS MILITARES Y LA RUTA DE LA SEDA

Mapa de la Iniciativa La Franja y la Ruta (IFR). Fuente: White&Case
Mapa de la Iniciativa La Franja y la Ruta (IFR). Fuente: White&Case

El año 2049 consta como fecha clave en la hoja de ruta del presidente donde se conmemorará el centenario de la República Popular de China. Un sueño chino que basa el poder económico en el desarrollo del comercio exterior y cree que la prosperidad trae la paz, Xi quiere posicionar a China como líder mundial. 

En el siglo XIX, durante las guerras del opio, China fue humillada por el imperio británico y perdió territorios como Hong Kong. Este capítulo de su historia es algo que Xi revive hoy día, la humillación ante potencias como Francia, Estados Unidos o Japón, para legitimar su discurso y justificar la necesidad de abrazar una fortaleza que redima del pasado y asegure una prevalencia mundial en el futuro. 

Un guión ya escrito donde no se contempla la derrota. La campaña de este sueño se ha llevado al soft power audiovisual, se proyecta en los cines antes de que las películas y actores internacionales lo promocionen. Los instrumentos de influencia china también están en la Organización de Shangai, que es la alternativa al orden mundial que EE. UU estableció después de la II GM. El gigante asiático se alinea con Rusia, India y Pakistán, potencias nucleares, sin olvidar a Turquía e Irán. Sus aliados son la razón de que su cumbre alternativa al G7 tome legitimidad.

Para conseguir el sueño chino, Xi Jinping ha reformado sus fuerzas armadas y ha lanzado el megaproyecto de la Nueva Ruta de la Seda. Xi prometió un ejército de clase mundial, desde entonces ha acometido reformas militares de gran calado con similitudes a estructuras del ejército estadounidense. Ha aumentado el desarrollo militar, se han unido a su arsenal sus nuevos misiles hipersónicos. Para compensar el déficit tecnológico, en 4 años ha construido una armada gigantesca. 

Por otro lado, la ruta es una red de alianzas globales para acelerar el comercio y eludir desventajas con otras potencias, garantizándose el flujo de materias primas y desarrollando futuros mercados de consumo beneficiosos para el gigante asiático. Es una visión a largo plazo, una visión estratégica. Eurasia es el continente de Xi y la Nueva Ruta de la Seda la vertebra. El proyecto es un gran éxito y la ruta inicial no ha hecho más que expandirse. 

Participación de Jackie Chan en "Gloria y sueños - nuestro sueño chino" serie de películas públicas sobre el "sueño chino". Fuente: Youtube
Participación de Jackie Chan en "Gloria y sueños - nuestro sueño chino" serie de películas públicas sobre el "sueño chino". Fuente: Youtube

En el continente africano es donde tiene más éxito. En la solución china, el primer derecho humano es el desarrollo económico. Originalmente en África se buscaban materias primas, pero Xi fue más allá implementando el modelo chino. Usó su propia historia como ejemplo: “en 30 años superamos la pobreza y hemos prosperado, somos la alternativa a occidente y la solución china es válida para África”. Es el principal socio comercial del continente. 

China es eminentemente pragmática, prima la economía, sin discriminar entre dictaduras o democracias. Su modelo implica señalar los defectos de las “democracias liberales” occidentales. En solo una década ya tiene asociaciones económicas y políticas con más de la mitad del continente.

Su primera base militar en el exterior fue establecida el primero de agosto de 2015 en Djibuti. Se construye en menos de un año y se niega que sea algo de interés argumentando que no se quiere replicar el modelo estadounidense de bases en el exterior. El discurso de Xi en la Casa Blanca junto a Obama en 2015 no dejaba otras palabras que no fueran prosperidad global alcanzada con relaciones estratégicas. Mientras tanto, seguía la construcción de bases militares en el Indo Pacífico, para ejercer presión sobre las aguas que reclama por motivos históricos. 

No será difícil seguir la evolución de una nación donde su líder no tiene ni limitaciones ni oposición. Xi Jinping hace tiempo que nos dio las fechas para conseguir el sueño chino, ha demostrado que tiene grandes mecanismos de influencia implantados ya en funcionamiento. La venganza del dragón continuará y no atiende ni a la lentitud ni a los costes propios de las democracias. 

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