Rusia desembarca en Guinea Ecuatorial
A finales de agosto, el Diario Rombe publicaba en exclusiva unas imágenes que revelaban la presencia de alrededor de 100 soldados rusos en Malabo, capital de Guinea Ecuatorial. Según el medio, estas fuerzas habrían sido desplegadas con el objetivo de garantizar la sucesión en favor de Teodoro Nguema Obiang Mangue, hijo del actual presidente, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo.
En este sentido, una fuente anónima citada por el diario afirmaba que los efectivos rusos habían sido enviados para "proteger la transición", moviéndose discretamente en vehículos sin matrícula y evaluando puntos estratégicos clave en la ciudad. El 8 de septiembre, otra publicación informaba de la llegada de un segundo contingente de tropas rusas a la ciudad de Bata.

Aunque inicialmente se especuló que estas tropas pertenecían al Grupo Wagner, es necesario aclarar esta suposición. Un análisis de las imágenes muestra claramente que, si bien los soldados portaban parches con banderas rusas, no se observaron las habituales insignias del Grupo Wagner. Todo indica que las fuerzas presentes en Guinea Ecuatorial no están vinculadas directamente a Wagner, sino a una organización más estructurada y con fines estratégicos: Africa Corps.
Tras la muerte de Yevgeny Prigozhin, Africa Corps asumió el control de las operaciones rusas en África. Este nuevo actor, bajo el mando del Ministerio de Defensa ruso, está más alineado con los intereses del Kremlin, marcando un cambio respecto a la relativa independencia de Wagner. Africa Corps está respaldado por el GRU (servicio de inteligencia militar ruso), lo que le otorga una capacidad superior en términos de inteligencia y supervisión estratégica. A diferencia del Grupo Wagner, que a menudo perseguía sus propios intereses comerciales en África, las actividades de Africa Corps responden a una agenda geopolítica claramente orientada a los intereses del Estado ruso.
De acuerdo con Jedrzej Czerep, analista especializado en África y director del Programa de Oriente Medio y África en el Polish Institute of International Affairs (PISM), la presencia militar rusa en Guinea Ecuatorial, probablemente vinculada a Africa Corps, tiene un propósito distinto al de otras intervenciones rusas en países africanos como Malí. En lugar de provocar un giro geopolítico radical, esta operación parece enfocada en garantizar una transición política controlada y evitar un golpe de Estado. Sin embargo, Czerep advierte que Rusia, con su vasta experiencia en la creación de dependencias a largo plazo, podría estar sentando las bases para una influencia más profunda y duradera en el país.
Uno de los principales líderes de Africa Corps es Yunus-Bek Yevkurov, viceministro de Defensa de Rusia. En junio de 2024, Yevkurov visitó Guinea Ecuatorial y firmó una serie de acuerdos que prevén el entrenamiento de las fuerzas armadas ecuatoguineanas por instructores rusos. A mediados de septiembre, el buque escuela ruso Smolny, de la Flota del Báltico, atracó en Malabo, lo que subraya aún más la creciente cooperación militar entre ambos países. El 26 de septiembre, el presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo fue recibido por Vladimir Putin en el Kremlin, consolidando las relaciones bilaterales.
Paralelamente a estas acciones militares, la propaganda rusa también ha jugado un papel clave en fortalecer la imagen de esta alianza. African Initiative, la agencia de desinformación rusa liderada por Viktor Lukovenko, un exagente dentro de la red de propaganda de Yevgeny Prigozhin, publicó más de 20 noticias relacionadas con Guinea Ecuatorial solo en los últimos dos meses, en un claro intento de moldear la opinión pública y avanzar los intereses rusos en la región. A través del canal de Telegram Smile & Wave, con más de 9.500 seguidores, Lukovenko difunde narrativas que buscan socavar la influencia de las potencias occidentales en África. Este uso estratégico de la propaganda parece predecir nuevas direcciones de expansión rusa en África.
En los últimos años, Rusia ha diseñado una estrategia de expansión en África que combina fuerzas irregulares, como las del Grupo Wagner y ahora Africa Corps, con operaciones comerciales y diplomáticas. Según Jack Margolin, autor de The Wagner Group: Inside Russia's Mercenary Army, Rusia ha "wagnerizado" sus fuerzas, es decir, ha incorporado los aspectos más eficaces de las operaciones irregulares del Grupo Wagner a nuevas estructuras más controladas por el Estado. Esta adaptación ha permitido a Rusia mantener su presencia en África, a pesar de las presiones generadas por su guerra en Ucrania.

En el caso específico de Guinea Ecuatorial, el despliegue de Africa Corps parece estar centrado en la protección del régimen y la estabilización política, en lugar de provocar un cambio geopolítico drástico. Esta estrategia está alineada con los intereses rusos de crear relaciones de dependencia a largo plazo con los gobiernos locales, ofreciendo seguridad en un contexto de creciente inestabilidad política y golpes de Estado en África. En el futuro, es probable que Rusia continúe utilizando esta combinación de fuerzas regulares e irregulares adaptadas a las particularidades de cada país, consolidando así su influencia y enfrentándose a la competencia de las potencias occidentales en la región.