El 20 de diciembre de 2025, cuando el país todavía arrastraba las secuelas del golpe de Estado del 14 de octubre de ese mismo año, un avión de la Fuerza Aérea rusa aterrizó en el aeropuerto internacional de Antananarivo. En su interior viajaban 40 militares y 43 cajas de armamento: fusiles de asalto, rifles de francotirador y lanzacohetes antitanque. 

El cargamento, según el presidente de la Asamblea Nacional, Siteny Randrianasoloniaiko, fue entregado directamente a la Guardia Presidencial bajo el paraguas de lo que las autoridades malgaches definieron como “cooperación legítima entre Estados”. 

Armamento entregado a Madagascar. Fuente: Presidencia en Facebook
Armamento entregado a Madagascar. Fuente: Presidencia en Facebook

Primero seguridad

Apenas dos meses antes, el coronel Michael Randrianirina, comandante de la unidad CAPSAT y máximo responsable del golpe de Estado, había asumido el poder tras la destitución y huida de Andry Rajoelina. Madagascar acababa de ser suspendida por la Unión Africana y parte de sus instituciones funcionaban a medio gas. Se había anunciado además una transición militar de hasta dos años, por lo que el poder necesitaba consolidarse de forma rápida. 

La delegación rusa que acompañaba el envío se reunió con el nuevo presidente y con la cúpula de defensa del país. El mensaje fue directo: formación y refuerzo de capacidades. Moscú había expresado su voluntad de respaldar a Madagascar, especialmente en el entrenamiento y fortalecimiento de sus fuerzas armadas.

El guion no es nuevo. Rusia lo ha ensayado en otros escenarios africanos, donde ha firmado acuerdos de defensa y desplegado activos del Africa Corps, véase Mali, Burkina Faso, Níger o Guinea Ecuatorial. Primero seguridad, después profundidad estratégica. 

Después profundidad estratégica

El 5 de febrero de 2026, una delegación de alto nivel encabezada por el viceprimer ministro Alexander Novak mantuvo una reunión de trabajo con el ministro malgache de las Fuerzas Armadas, Ely Maminirina Razafitombo. Según los medios rusos, en el encuentro se abordaron cuestiones relativas al comercio, la energía y la cooperación financiera, lo que apunta a una agenda más amplia que el mero ámbito de la seguridad.

Durante el encuentro, Novak apeló a la “tradicional amistad basada en el respeto mutuo” y la defensa de un “orden mundial multipolar”, una fórmula que Rusia repite con frecuencia en África al presentarse como alternativa a las potencias occidentales y como socio respetuoso de la soberanía de los Estados. En la reunión también habría estado presente Andrey Averyanov, oficial del GRU al que diversas fuentes atribuyen un papel relevante en la expansión del Africa Corps en el continente.

El 5 de febrero de 2026, una delegación de alto nivel encabezada por el viceprimer ministro Alexander Novak mantuvo una reunión de trabajo con el ministro malgache de las Fuerzas Armadas, Ely Maminirina Razafitombo. Fuente: African Initiative
El 5 de febrero de 2026, una delegación de alto nivel encabezada por el viceprimer ministro Alexander Novak mantuvo una reunión de trabajo con el ministro malgache de las Fuerzas Armadas, Ely Maminirina Razafitombo. Fuente: African Initiative

En Madagascar, esa narrativa encontró terreno fértil. Una de las primeras medidas que tomó el nuevo gobierno de transición fue revocar la ciudadanía malgache del expresidente Andry Rajoelina, acusado por los manifestantes de alinearse con los intereses franceses. 

La estrategia rusa en África muestra que el respaldo político y militar suele venir acompañado de intereses económicos. En este contexto, Madagascar presenta un atractivo evidente. El 30 de enero de 2026, el país levantó una moratoria de 16 años sobre la explotación de la mayoría de los minerales, con la excepción del oro. 

Asimismo, en 2021 representaba aproximadamente el 6 % de la producción mundial de grafito y concentraba en torno al 8 % de las reservas globales. Además, ese mismo año se situó como el octavo productor mundial de cobalto y el sexto de tierras raras.

Producción mundial de cobalto y grafito de Madagascar en 2021.
Producción mundial de cobalto y grafito de Madagascar en 2021. Fuente: African Minerals Development Center

Para Rusia, el grafito reviste una urgencia estratégica. Su producción interna de grafito sintético ha experimentado una caída significativa. Más de un tercio del grafito que consume procede del exterior y las sanciones han dificultado el acceso a proveedores internacionales. Solo en las primeras seis semanas de 2025 importó alrededor de 15.000 toneladas de electrodos de carbono.

Por su parte, también han surgido conversaciones sobre la importación de hidrocarburos procedentes de Rusia con el objetivo de paliar los déficits eléctricos crónicos del país. En Madagascar, en torno al 80 % de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. El país necesita capital, infraestructuras y tecnología para estabilizar su sistema energético y sostener cualquier estrategia de desarrollo.

Nuevas caras, mismos problemas

No es la primera vez que Rusia trata de influir en el país. En 2018, tras una reunión en Moscú entre el entonces presidente Hery Rajaonarimampianina, Vladímir Putin y Yevgueni Prigozhin, operativos rusos desplegaron una amplia campaña de injerencia electoral. Cuando las perspectivas del presidente en ejercicio se torcieron, Moscú reorientó su apoyo hacia Andry Rajoelina. Como resultado, una empresa vinculada a Prigozhin obtuvo el 70% de una explotación estatal de cromo. 

El liderazgo actual no debería perder de vista un elemento central. Las protestas surgieron en la calle, alimentadas por el hartazgo de miles de jóvenes que durante años convivieron con cortes de agua, apagones recurrentes, salarios reducidos y una percepción persistente de corrupción. Ese malestar cotidiano actuó como detonante. Cuando el poder emerge de la frustración social, las expectativas tienden a ser elevadas.

el coronel Michael Randrianirina, comandante de la unidad CAPSAT y máximo responsable del golpe de Estado en Madagascar.
El coronel Michael Randrianirina, comandante de la unidad CAPSAT y máximo responsable del golpe de Estado en Madagascar.

Existe además un componente geopolítico determinante. El Océano Índico se ha convertido en un espacio crecientemente disputado. La competencia por los minerales críticos y por el control de rutas marítimas estratégicas se intensifica, elevando el valor geoestratégico de los Estados insulares situados en ese entorno.

Lo que está claro es que Rusia ha dado un primer paso para asegurar su influencia en Madagascar, siguiendo su manual estratégico bajo el sello del Africa Corps. ¿Se traducirá en una influencia duradera? Dependerá de la propia evolución política interna de Madagascar y del equilibrio entre las potencias que compiten por la isla. 

Fuentes

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