Seabasing, el futuro de la logística en el Indo-Pacífico
Las tensiones continúan en el Indo Pacífico. La Guardia Costera China (CCG por sus siglas en inglés) lleva a cabo presiones y agresiones contra las flotas pesqueras y fuerzas navales de sus vecinos. Estas acciones son parte de una estrategia de intimidación y presión dentro de lo que China considera sus aguas territoriales. Estos enfrentamientos se han convertido en algo cotidiano, como hemos podido ver en la última denuncia de Manila ante la intromisión en sus aguas territoriales de la patrullera ‘CCG 5901’ de 102 metros de eslora y un desplazamiento de 12.000 toneladas.
Las autoridades filipinas también reportaron a finales de marzo ataques por parte del guardacostas chino ‘BN21551’, produciendo daños a un buque de suministros que realizaba una misión de reabastecimiento a los soldados filipinos estacionados en BRP Sierra Madre, un ruinoso buque de guerra que hace las veces de puesto avanzado y que se encuentra anclado en el banco de arena de Ayugin.

China gestiona la intimidación en distintos niveles de intensidad, según sus intereses en la región del Indo Pacífico. La Oficina del Estado Mayor Conjunto Japonés reporta con regularidad las incursiones de buques extranjeros en sus aguas territoriales. En Taiwán, las invasiones en el espacio aéreo están destinadas a recopilar inteligencia para posibles operaciones militares de aislamiento. Las agresiones que suponen más daños, pero menos nivel de tensión militar, serían las de hostigamiento de flotas pesqueras grises o la Guardia Costera China a buques de pequeñas naciones insulares.
Estas tensiones que se llevan dando desde hace años han tenido respuesta en forma de ejercicios militares y novedades en la agenda geopolítica. En abril se celebró el brindis entre Estados Unidos y Japón por una reforzada alianza que supone la mayor remodelación militar entre los dos países en 65 años. Acuerdos en defensa y tecnología destinados a contener a Beijing. Por su parte, la mejor materialización de la enérgica protesta del gobierno filipino a estos ataques ha sido aceptar la extensión de este brindis, firmando un acuerdo trilateral que en palabras del vicepresidente filipino Ferdinand Marcos Jr “está destinado a cambiar la dinámica en el Mar Meridional de China”.

Ante esta reunión trilateral la administración Biden aseguró que movilizará a las fuerzas estadounidenses ante un ataque a la integridad de las aguas territoriales filipinas. En este encuentro Estados Unidos afianza sus relaciones con su bastión más fuerte en la región, Japón. Si bien su apoyo mutuo y de reciprocidad en términos de defensa son la piedra angular del apoyo a Taiwán. En este nuevo acuerdo Biden también habló de un corredor filipino para el desarrollo de infraestructuras y proyectos agrícolas.
Con la alineación de estas tres democracias marítimas se pretende mantener las pretensiones territoriales chinas confinadas dentro de los límites de la primera cadena de islas. China ve un derecho histórico en sus reclamaciones, que no son reconocidas por la comunidad internacional. Ante la firma del tratado trilateral, Pekín no ha tardado en acusar de ‘desviarse de los hechos’ a los países firmantes. Estos acuerdos con Filipinas no sorprenden y siguen la estela de lo que ya publicamos en The Political Room con el establecimiento de cuatro nuevas bases militares de Estados Unidos en el archipiélago
El concepto ‘Seabasing’
La relevancia que tienen las tensiones que se dan en el Indo Pacífico para Estados Unidos es tan importante que la industria armamentística estadounidense no deja de proponer nuevos ingenios navales. Recientemente, en el Sea Air Space 2024 -la principal exposición marítima de los Estados Unidos- la propuesta de una plataforma logística y de ataque capaz de dar cobertura a todo el Pacífico Occidental ha sido una de las grandes ganadoras. Con las siglas de MODEP, Plataforma Móvil de Defensa y Depósito, tiene sus orígenes en los ingenios desarrollados dentro de la industria petrolífera, en concreto de las grandes plataformas.

La propuesta ofrece capacidades multipropósito no solo como base en altamar capaz de abastecer la proyección de misiones, sino tener capacidad ofensiva albergando silos de misiles. Este ingenio deja ver la necesidad que conlleva operar en la inmensidad de millas náuticas a cubrir en un posible conflicto en el Indo Pacífico y la capacidad hercúlea que sería necesaria para mantener el esfuerzo bélico en términos logísticos.
La Marina y el Cuerpo de Marines de EE.UU llevan más de una década profundizando en la estrategia “seabasing”, bases marítimas. El concepto inicial partía de barcos con gran capacidad logística que hicieran de nodriza para otros buques o de cuartel flotante para el Cuerpo de Marines. Varios buques actúan como base de operaciones móvil aportando un abanico de capacidades diverso, ya sea aprovisionamiento de combustible, armamento, hospitales o mantenimiento.
Uno de los puntos de inflexión en esta estrategia llegó con el USS Mortford Point, que permite hundir su cubierta para facilitar el acceso de vehículos anfibios directamente desde el agua y posteriormente ser fácilmente almacenados. Esta capacidad extiende el despliegue de marines en cantidad, distancia y duración.

Una evolución naval que tiene una renovada importancia en un posible conflicto con China, teniendo en cuenta las grandes distancias que supondría abastecer a las tropas. Con el nuevo desarrollo de los misiles hipersónicos chinos, en Estados Unidos hicieron simulaciones con wargames y lo primero que concluyeron es que China lanzará ataques masivos con misiles que destruirán bases adelantadas como Guam y Okinawa. Las bases en tierra serían objetivos prioritarios, convirtiendo así las bases marítimas en una prioridad.
La Fuerza Aérea de Estados Unidos encargó en abril la construcción de una aeródromo por un importe de 409 millones de dólares en Tinian, parte de la Commonwealth de las Islas Marianas del Norte, territorio estadounidense al norte de Guam y a 1.500 millas de Filipinas. Que no nos extrañe en un futuro no muy lejano ver a Estados Unidos copiando la estrategia China de creación de atolones artificiales como plataformas de apoyo o puestos avanzados. Esta necesidad de apoyo a las capacidades navales nos dice que el futuro es la logística.
