“A mí me torturaron como no te puedes imaginar. Me sometieron a una tortura, me arrancaron las uñas con un pedazo de hierro, me colgaron de un árbol atado de pies y manos y saltaron encima de mí hasta que la cuerda se metió dentro de mi cuerpo, hasta que ya no se veía. Me dejaron tirado en el suelo y al día siguiente, cuando recuperé la consciencia, estaba en medio de un charco de sangre. Eso es Guinea Ecuatorial”. Así describe Orlando Cartagena, primer ministro en el exilio de la autoproclamada República de Annobón, el calvario que sufrió a manos de los militares ecuatoguineanos en 1993. Tras pasar una breve temporada en prisión, huyó a España, donde vive desde entonces para combatir por la libertad de los suyos.

Annobón (del portugués Ano Bon, Año Bueno) es una pequeña isla situada en el corazón del océano Atlántico, a 600 kilómetros de la costa africana. Diecisiete kilómetros cuadrados y poco más de 5.000 habitantes definen su realidad. Formó parte de la colonia española en África Ecuatorial, primero como lanzadera del tráfico de esclavos y después como zona de avituallamiento para los balleneros españoles que solían operar en la región. Para entender este último punto, quizás baste saber que los balleneros españoles podían pescar anualmente hasta 400 ballenas en las aguas que rodean la isla de Annobón.

Mapa de Guinea Ecuatorial en Español. Autor: Basquetteur
Mapa de Guinea Ecuatorial. Autor: Basquetteur

Luego vino la independencia. Como ocurrió con (casi) todas las independencias africanas, las líneas que los europeos marcaron en sus mapas no seguían una lógica dentro del panorama sociocultural africano, separando familias a la vez que unían a contrincantes ancestrales bajo una misma bandera. De manera que hoy, este continente es escenario de continuas guerras civiles de tintes étnicos y devastadores. Por eso, Annobón, que se encuentra situada a 600 kilómetros de la masa continental africana, y pese a que su identidad cultural y étnica es diametralmente opuesta a la de las mayorías ecuatoguineanas, forma hoy parte de Guinea Ecuatorial y vive sometida bajo el prolongado régimen de Teodoro Obiang. Y Cartagena es tajante en este aspecto: “Guinea Ecuatorial nos ha sometido desde el primer día”.

Explica con acierto que la cúpula del poder está conformada desde la independencia en 1968 por miembros de la etnia fang, de manera que las comunidades pertenecientes a etnias minoritarias encuentran serias dificultades para garantizar sus derechos. En palabras de Cartagena, “las tribus son como las manadas de animales; si no eres de su manada, mueres”. Y procede a explicar los abusos que conoce su tierra.

Cincuenta años de abusos sin interrupción

Habla de una terrible epidemia de sarampión que diezmó su isla en 1975. De los hombres que salieron en un cayuco a buscar ayuda, hasta que desembarcaron en Gabón, país que les acogió y que dio la voz de alarma sobre lo que sucedía en Annobón. Habla de que, al año siguiente, 150 militares ecuatoguineanos aparecieron en Annobón y organizaron una fiesta de bienvenida a la que obligaron a acudir a todas las jóvenes annobonesas, muchas de las cuales fueron violadas. Habla de que esos ciento cincuenta hombres reunieron poco después a todos los hombres de la isla para llevarlos a Malabo. El capitán de la compañía indicó que, si alguien se resistía, derramaría un río de sangre. Y los hombres se fueron y solo para sus esposas quedó el consuelo de los niños. No volvió a nacer nadie en la isla hasta cuatro años después.

Proceso de conformación territorial de las posesiones y reclamaciones españolas en el Golfo de Guinea, 1778-1968.
Proceso de conformación territorial de las posesiones y reclamaciones españolas en el Golfo de Guinea, 1778-1968. Fuente: Dominio Público

Habla de la manifestación de 1993 que derivó en su tortura. Que antes había cuatro o cinco soldados ecuatoguineanos en esa pequeña isla, pero que ahora son cerca de quinientos hombres que actúan con absoluta impunidad sobre la población local. Una vez que lograron llevar a juicio a un soldado que violó a una niña, Orlando asegura que la respuesta del acusado fue tajante. “Decía que, para su cultura, para los fang, la edad de una chica no depende de la edad, sino de su tamaño, y que esta chica era lo suficientemente grande como para ser considerada una mujer, como para decir que tenía el cuerpo de una mujer”. El soldado ahora está libre y el general que los lidera ha decidido convertir la Playa del Amor en su playa particular. 

Uno de los crímenes más graves (recordando de alguna manera los niveles del infierno que describió Dante) está relacionado con la grave crisis medioambiental provocada por los acuerdos firmados entre el Gobierno ecuatoguineano y diversas compañías extranjeras. Dichos convenios permitían disponer de Annabón como lugar donde almacenar residuos tóxicos. En la década de 1980, el diario alemán Der Spiegel denunció que la isla estaba siendo utilizada para enterrar residuos nucleares. Cartagena denuncia además que se ha procedido en los últimos años a la introducción de especies invasivas para el ecosistema isleño, desde caballos hasta determinadas especies de serpientes y cocodrilos.

Desde Argentina hasta España

Lo que ha hecho Orlando Cartagena es enumerar algunos de los abusos que ha sufrido su pequeña isla, llevada al borde de la extinción, para explicar por qué decidieron él y otros exiliados declarar la independencia unilateral de Annobón el 18 de julio de 2022. Para sobrevivir. Para vivir. Considera que el turismo es un motor económico suficiente para sostener a una población tan reducida pero no evita mostrar su descontento al ser interrogado sobre la viabilidad económica del proyecto: “Nadie tiene derecho a elegir quién es un país, o no. El mundo nos tiene que dar esa oportunidad”. Además, señala que las reservas de petróleo son abundantes en la costa del golfo de Guinea, por lo que podría ser que también ellos cuenten con reservas cerca de su costa, si se explora. 

Isla de Annobón (Guinea Ecuatorial). Autor: Jorge Alvaro Manzano
Isla de Annobón (Guinea Ecuatorial). Autor: Jorge Álvaro Manzano

Néstor Siurana, geógrafo e investigador especializado en África Subsahariana, señala en una entrevista para LA RAZÓN que “la combinación de abandono, represión violenta, explotación económica y desplazamiento forzado constituye una violación de los derechos humanos a múltiples niveles”. Añade en su denuncia que “esta exclusión es la raíz de un genocidio cultural y estructural que se ha intensificado con el tiempo […]. La isla, aislada geográficamente, ha sido abandonada a su suerte, privada de agua potable, electricidad, atención médica y educación”. Y esta palabra escalofriante, genocidio, también asoma por los labios de Orlando Cartagena cuando enumera las penurias que ha sufrido la isla durante los últimos cincuenta años. 

Las denuncias acerca de la realidad annobonesa son continuas por parte de las organizaciones internacionales. Amnistía Internacional indicó en su informe de Guinea Ecuatorial de 2024 que “más de 30 personas de la isla fueron detenidas y recluidas” tras protestar “por los daños sufridos en sus viviendas y tierras de cultivo y el ecosistema de la isla, debido presuntamente a las constantes explosiones de dinamita asociadas a actividades mineras”. El informe elaborado en 2024 por el Departamento de Estado de Estados Unidos sobre los derechos humanos en Guinea Ecuatorial también señaló “una discriminación continuada contra un grupo étnico concreto, los habitantes de Annobón”.

Cartagena es tajante en sus denuncias al indicar que “nos está matando una estructura colonial franquista”. Y por eso quiere la independencia. Por otro lado, desmiente un bulo que se ha propagado en los últimos días por internet, que es ese que dice que los annoboneses han solicitado unirse a Argentina. Esto es falso. Sí que considera que existen ciertos lazos culturales como consecuencia del ya extinto Virreinato del Río de la Plata, así lo confirma, y dice haber conversado en este sentido con periodistas e influencers argentinos, para exponer su situación. Pero dice que es “ridículo” pedir la independencia para luego formar parte de otra nación. Lo que busca Cartagena son amigos. Aliados. 

También los busca en España. Aunque con escaso éxito. Orlando y sus camaradas han organizado tres manifestaciones frente al Congreso de los Diputados, en Madrid, pero nunca han obtenido la visibilidad que deseaban. En las tres ocasiones contactaron con medios de comunicación que cubrieran el evento… pero nadie apareció. Ni siquiera consiguieron atraer la atención de los periodistas que habitualmente se encuentran en el Congreso. También han escrito en repetidas ocasiones al ministerio de Interior… pero nadie ha respondido. Parece que nadie les ha explicado a los annoboneses que España tiene la costumbre de abandonar a sus excolonias africanas de la manera más escurridiza posible, con silencios y evasivas, trámites burocráticos. Estrategias políticas donde el dinero, que brilla y satisface las ambiciones con mucha más efectividad que lo ético o lo correcto, se traduce en contratos y beneficios para los herederos de los errores de nuestros antepasados. 

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