Por Yago Rodríguez Rodríguez

Aquellos que se identifican con el erizo tienen una sola cosa en mente, un sólo objetivo, una sola cosa que hacen bien; igual que el animal, pero cuando a las personas con este perfil se les cuestiona sobre el futuro rara vez aciertan debido a la rigidez de sus planteamientos, en cambio, aquellos que se identifican con los zorros, esto es, que entienden la complejidad de los matices y de la realidad, que son conscientes de las dificultades y que están dispuestos maniobrar en el marco de una perspectiva más flexible demuestran tener una capacidad predictiva muy superior...

Zorro - Erizo.jpg

Así lo afirma el mayor estudio de la historia del psicólogo político Philip Tetlock, que entre 1988 y 2003 recogió 27.451 predicciones de 203 expertos sobre previsión y -curiosamente- entre las preguntas que más conectaban los aciertos a futuro con las cuestiones de la encuesta destacaba la pregunta de si el encuestado se identificaba más como un erizo o como un zorro. Los zorros acertaban, los erizos erraban.

Con todo, Tetlock pudo comprobar que los erizos aún tenían una ventaja: su capacidad para transmitir una idea era en promedio mucho más pedagógica y atractiva que la de los zorros, que tienden a ser más descriptivos y densos, de tal forma que, pese a sus erradas predicciones, los erizos eran hábiles a la hora de -con su voluntad- alterar el mundo y redirigirlo, mientras que los zorros, comprendiendo las complejidades de los contextos, más que alterarlos, maniobran dentro de ellos.

Por todo lo anterior, en opinión del profesor de Yale John Lewis Gaddis la clave de una buena estrategia pasa por ser un erizo y un zorro a la vez, tener claras las metas e ideales, asumirlas como objetivos de máximos que probablemente no se alcanzarán y a partir de ahí amoldarse al terreno -la realidad- y a los medios con los que progresar hacia dichos objetivos.

Los erizos de nuestra historia quizás sean Boris Johnson, Olaf Scholz, Joe Biden y toda una ristra de pensadores, políticos y líderes de opinión que en un momento crítico tuvieron claro que sólo existía un camino respecto a Ucrania: garantizar una derrota ejemplarizante de Rusia, ni más ni menos; pero como ya sabemos, un erizo sin un zorro está condenado a fracasar.

Un barracón con forma de bidón

Un miércoles de enero a las 10:00 AM nuestro vehículo atravesaba el acceso a un recinto militar en un lugar innombrable de la campiña inglesa. Era el típico puesto que la infantería británica viene usando desde que ensayaban el Desembarco de Normandía en 1944: un par de centinelas aburridos, una garita y unos pintorescos edificios verduzcos con la forma de un bidón de petróleo gigante cortado por la mitad... Y frente al edificio, sonriente, un teniente del regimiento "Royal Irish" dirige a sus hombres -el 90% procedentes de Irlanda del Norte-, que tienen una sola misión durante los próximos meses: adiestrar ucranianos.

Royal Irish.jpg

Así nos lo indica el ya canoso jefe de la misión Interflex, el coronel Thurstan, que manda el programa de instrucción más ambicioso del que disfruta Ucrania, como atestigua la cifra de tropas adiestradas: 38.000 efectivos en 21 meses, una cifra grande, sí, pero poco ilustrativa en el contexto de la guerra. Quizás los soldados ucranianos que nos esperaban en la sala recreativa nos podían arrojar una impresión más sustancial...

El salón del barracón era muy espartano y no muy luminoso, pero al menos resguardaba del frío y tenía un par de sillas y mesas sobre las que hablar con "Aleksandr", "Morsky" y otros guerreros, la mayoría entre los 35 y los 45 años, la mayoría con hijos pequeños, la mayoría sin experiencia militar previa a 2022...

El zorro lo primero que debe hacer es medir sus medios e instrumentos, y la voluntad de quienes le sirven. Si no se evalúan correctamente los medios será difícil ajustar los fines.

Hay quienes han afirmado desde la prensa rusa que el ejército ucraniano no tiene moral de combate, que su ejército se desmoronará, in fact, la actitud rusa el primer mes de la invasión refleja el desprecio por la voluntad ucraniana (y occidental) que albergaba Moscú.

En este sentido, por un instante las tímidas lágrimas y el compungido rostro de Aleksandr parecían indicar algo así, puede incluso que aquel hombre alto y grande no quisiera estar ahí, puede que "Andrii" reflejara un asomo de duda en la victoria cuando nos dijo que no sabía nada del estado de la moral de los rusos, pero que sólo se preocupaba por mantener alta su propia moral. Puede que cuando Morsky dijera que sus hijos no sabían que él era militar y que sería enviado al frente, también existiera el temor a una muerte en la batalla...

Parche Ucraniano.png

Y, sin embargo, esos hombres estaban ahí. No todos tenían un ánimo triunfalista, ni siquiera diría que su moral era particularmente alta, pero tampoco era lo contrario, de hecho, algunos incluso tenían a sus hijos en otros centros de adiestramiento. Aquellos hombres se resignaban a lo que les deparara el destino, y sus esposas -con no menos miedo ni dolor- comprendían que no había alternativa. Como explicaba Andrii, sus esposas entendían que ellos tenían el deber de acudir a la guerra, y es que incluso en Interflex donde, tras un arduo esfuerzo, el porcentaje femenino es más alto, la cuota femenina es del 0,5% al 1%.

En contraste, un par de varegos de aspecto imponente se contaban entre los más jóvenes y tenían una elevada moral de combate. Su actitud de desdén hacia la prensa, incluso su leve desprecio hacia el miedo o la emocionalidad ante unos periodistas españoles que no eran sus camaradas de armas, presentaba una imagen muy distinta, la de soldados veteranos con el miedo justo y una voluntad de hierro de luchar y vencer. Tal era la mezcla de carácteres y perspectivas en aquel barracón.

Cuando se produjo la movilización en septiembre de 2022, se estima que el ejército ruso reclutó y arrojó al frente a 150.000 reclutas con una instrucción inexistente -y un equipo muy pobre- para estabilizar la guerra, y a continuación 3 meses después desplegaron otros 150.000 soldados con de 3-6 meses de adiestramiento.

Por tanto, ¿qué supone realmente Interflex o la misión equivalente que desempeña la Unión Europea? Grosso modo son 30.000 soldados con un mes y una semana de adiestramiento en tácticas básicas de infantería, y un selecto grupo de líderes de pelotón, sección y compañía que reciben instrucción hasta 2 meses y 2 semanas en liderazgo de pequeñas unidades y guerra mecanizada, eso sí, el adiestramiento es muy duro con un día de descanso cada diez días y un mínimo de 12 horas de trabajo, pues como reza el viejo lema prusiano "el sudor ahorra sangre".

El esfuerzo británico es notable, y aun así, con apoyo de otras 10 naciones y 2.500 efectivos, el ritmo de generación de fuerzas alcanza únicamente los 2.500 soldados cada mes y medio.

Campo entrenamiento Inglaterra.jpg

¿Es sostenible la guerra a este ritmo o como afirmaba entristecido Aleksandr si no hay una solución intermedia entre la victoria total de Ucrania y la derrota, alcanzar la victoria supondrá una guerra muy larga?

Un profesor y exdiplomático que desea permanecer en el anonimato – y que es un verdadero erizo- hablaba desiderativamente de un Occidente que ahora debía, a sus ojos, hacer un gran esfuerzo en su economía y en su sociedad para permitir que Ucrania ganara la guerra, bajo el riesgo de que lo contrario conduzca a una guerra larga e incluso a una derrota de Kiev, pero como el mismo admite, en todo Occidente -ni siquiera en Europa o Estados Unidos- no existe una estrategia clara.

Probablemente no existe una estrategia clara debido a la dificultad de calibrar los objetivos políticos ante la amenaza de una guerra nuclear o de una escalada en la que Rusia ponga a prueba la determinación de Washington para poner en práctica el artículo 5, por no hablar de la impopularidad del gasto necesario para una estrategia tendente a obtener una victoria ucraniana. 

De otro lado, la imposibilidad ucraniana de admitir abiertamente estar dispuesta a negociar una solución intermedia y el convencimiento ruso de que esta es una guerra por su propia supervivencia nos condenan a un conflicto interminable o como decía el profesor "Russia can only be defeated through a war of attrition", aunque la verdadera pregunta es en qué se concreta el significado de "defeat".

Ucrania está regando el desgaste con su sangre y sus lágrimas -las de los hombres que entrevistábamos en el barracón-. Rusia lo paga con sus petrodólares y un esfuerzo industrial monumental, pero Europa responde con una lenta acumulación de decisiones políticas e industriales destinadas a ir siempre por detrás de Moscú, que decide más rápido y -por supuesto- fabrica munición más rápido, es normal, pues BAE Systsems o Rheinmetal dependen de los propelentes y pólvoras procedentes de cualquier continente menos de Europa y América, por no decir que dista de existir la voluntad política necesaria como para generar garantías y retornos industriales en el largo plazo, condición fundamental para que las compañías de Defensa pisen el acelerador tanto como pueden en materia de construcción de repuestos, munición o consumibles...

Prácticas tiro.jpg

Finalmente, Estados Unidos sacudido por los vaivenes de una democracia que cuestiona hasta los consensos más básicos en materia de política exterior ofrece un cuadro poco prometedor mientras no se esclarezca el resultado de las elecciones de 2024, pero incluso si se produce una nueva victoria de Joe Biden, el cuadro seguirá siendo un desatino, en tanto Washington no parece tener claro qué quiere exactamente por mucho que haya invertido todo su capital político en este acontecimiento bélico.

Hemos de ser más zorros -y más erizos-. Más erizos porque es necesaria una mayor voluntad de luchar, contener y desmotivar a los rusos, igual que debemos establecer metas perfectamente claras y alineadas tanto con nuestros ideales como con la realidad. Casi ningún país de la OTAN aceptará el mero riesgo de una escalada nuclear por Ucrania y ningún electorado más allá de Europa del este aceptará un gasto desorbitado en esta guerra. Esta es -probablemente- la dura realidad de 2024, al menos mientras una nueva victoria militar rusa no nos devuelva el espíritu del 24 de febrero.

Prácticas de tiro 2.jpg

Quizás se trata de que Ucrania sepa que una victoria tal y como la conciben -conquistando Crimea- es harto improbable y sus socios occidentales posiblemente no están por la labor de llegar a ese extremo y, simultáneamente, Rusia debe recibir un mensaje de hierro desde Europa primero y desde Occidente después, para desincentivar un futuro aventurismo militar.

En este sentido, no habría nada mejor que un ambicioso, bien sufragado y largoplacista plan industrial militar para sellar de una vez por todas el apoyo a Ucrania y de esta forma enviar el mensaje más eficaz a Putin: el largo plazo no beneficia a Rusia.

En conclusión, Ucrania aún tiene ánimo de luchar y existe un cierto grado de movilización industrial en Occidente, sin embargo, ambos elementos peligran fruto del desajuste entre erizos y zorros. La lentitud y la insuficiencia de las entregas de material a Ucrania sólo son el síntoma del desajuste entre medios y fines, del carácter fumígeno y hasta contradictorio de los "objetivos" establecidos por los Estados de Occidente, que a su vez impiden edificar el apoyo material coherente a los mismos, un ciclo que se retroalimenta y amenaza con quemar la voluntad de vencer de la maltratada Ucrania.

En otras palabras, la acción de Occidente debe racionalizarse y clarificarse por el bien de los intereses en juego y de la propia Ucrania, así como para poder establecer una estrategia coherente en la que los erizos fijen objetivos de máximos y los zorros maniobren para instituir los mecanismos industriales y presupuestarios sostenibles en el tiempo y ajustados a la realidad política interna e internacional.

Si esto no sucede, hombres como Andrii o hijas como las de Aleksandr seguirán asistiendo a esta calamidad humana mientras el tiempo se agota y Vladimir Putin amenaza con infiltrarse a través de la falla -a través del desajuste- entre erizos y zorros, condenando con ello a Europa a la lección de que la guerra vuelve a ser una forma más de hacer política en el viejo continente.

¿Te ha interesado? Recibe nuestra newsletter

Cada martes, lo más importante de la actualidad internacional explicado por nuestros analistas, en tu correo. Gratis y sin spam.