La firma del Acuerdo de Libre Comercio entre la Unión Europea y la India, tras casi dos décadas de negociaciones intermitentes, marca el inicio de una nueva era en las relaciones bilaterales. Este hito no constituye un mero acuerdo arancelario, sino una recalibración geoeconómica y geopolítica fundamental, impulsada por un contexto internacional adverso para la UE e incierto para India. 

La imprevisibilidad de la política exterior estadounidense, unida a la creciente asertividad de China en el escenario internacional, ha actuado como catalizador decisivo. Ambos factores han transformado una relación que, en términos cuantitativos, ya era de gran envergadura —aunque históricamente infrautilizada y con amplio margen de desarrollo— en una auténtica asociación estratégica.

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