BMP-2 ucraniano ardiendo en las calles de Mariupol,10 de mayo de 2014. Fuente: #BORDERS - Felipe Passolas
BMP-2 ucraniano ardiendo en las calles de Mariupol,10 de mayo de 2014. Fuente: #BORDERS - Felipe Passolas

Donde las guerras silencian las calles y las voces parecen desaparecer, las ondas cortas atraviesan muros, fronteras y fusiles. No son sólo un canal técnico, forman parte del pulso de la vida en territorios fracturados donde la desinformación se solapa con la realidad. Las frecuencias deben filtrarse a través de la estática y el miedo. 

Como fotoperiodista y corresponsal, he sentido el peso de la incertidumbre: esa necesidad de contar lo que sucede cuando todo el mundo quiere evitar que se cuente. Y en ese escenario, las ondas cortas han sido el hilo invisible que conecta realidades y resiste al filtrado digital, la censura y la propaganda.

Centro emisor de onda corta de Radio Exterior de España (REE) en Noblejas (Toledo). 25 de marzo de 2024. Fuente: Iván Romero, RNE.
Centro emisor de onda corta de Radio Exterior de España (REE) en Noblejas (Toledo). 25 de marzo de 2024. Fuente: Iván Romero, RNE

La radio de onda corta utiliza frecuencias de entre 3 y 30 MHz (la llamada banda HF) y no conoce fronteras físicas ni bloqueos convencionales, se convierte en un puente ionosférico sobre la distancia. Las ondas cortas se reflejan en este conjunto de capas de la atmósfera que están por encima de los 80 kilómetros y pueden recorrer miles de ellos, rebotando por encima del horizonte y llegando allí donde internet ha sido derribado y los satélites no alcanzan. 

Esta peculiaridad técnica convierte a la onda corta en un fenómeno casi mágico para comunicarse entre continentes, enviando señales desde un sótano de Mariupol asediado hasta la BBC en Londres o la Voz de América en Washington. No todo son ventajas. Los cambios en la atmósfera, las zonas de salto y la calidad limitada son desafíos cotidianos. 

Durante el día, las frecuencias altas viajan más lejos; por la noche, las bajas dominan. Las erupciones solares pueden bloquear la propagación temporalmente. Atractivas para todos, las ondas cortas siguen siendo terreno de batalla técnica por su interferencia deliberada en los conflictos.

Bandas de Frecuencias en el Espacio Radioeléctrico, 3 de diciembre de 2022. Fuente: Taller de introducción a la escucha en onda corta. David Marugán
Bandas de Frecuencias en el Espacio Radioeléctrico, 3 de diciembre de 2022. Fuente: Taller de introducción a la escucha en onda corta. David Marugán

La Guerra Fría: propaganda y contrainformación

Durante la Segunda Guerra Mundial, la BBC utilizó la onda corta para informar y emitir propaganda, sacando ventaja a las radios locales y los mensajes codificados del enemigo. En los años 30, emisoras europeas como Radio Praga y la holandesa Philips sistematizaron las transmisiones internacionales, dándole protagonismo a la onda corta en toda Europa y América. 

La radio fue empleada tanto para la propaganda fascista como para la lucha contra el fascismo, mostrando que esta tecnología era un arma al servicio de todas las ideologías. Por eso la onda corta está teñida del color de la geopolítica y el espionaje, templando no pocas veces el pulso de ambos bloques en el Telón de Acero. 

Durante la Guerra Fría, desde Occidente, se emitían señales a través de Radio Liberty o Radio Free Europe, con centros emisores en lugares como Gerona, para hacer llegar mensajes destinados a la Unión Soviética y los países del bloque oriental. En sentido contrario, el bloque soviético difundía sus mensajes a través de Radio Moscú. En España, la emisora conocida como Radio España Independiente o "La Pirenaica", promovida por el Partido Comunista de España, transmitía mensajes contra la dictadura de Franco. 

Dos comentaristas, un militar y un civil, animan un noticiario en onda corta en el estudio de la C.B.C. (Radio-Canadá) situado en la calle Crescent de Montreal, 19 de febrero de 1945. Fuente: Conrad Poirier,  Biblioteca y Archivos Nacionales de Quebec.
Dos comentaristas, un militar y un civil, animan un noticiario en onda corta en el estudio de la C.B.C. (Radio-Canadá) situado en la calle Crescent de Montreal, 19 de febrero de 1945. Fuente: Conrad Poirier,  Biblioteca y Archivos Nacionales de Quebec.

Renacimiento de la onda corta en conflictos recientes

La invasión rusa de Ucrania en 2022 trajo consigo una paradoja tecnológica: en pleno siglo XXI, la BBC recuperó sus emisiones en onda corta para “hackear” la censura rusa y llegar a los ucranianos asediados. Dos frecuencias de onda corta emitieron boletines durante cuatro horas al día, permitiendo a quienes estaban atrapados bajo bombardeos en Mariupol recibir noticias cruciales sobre evacuaciones y movimientos de tropas.

En esos momentos, la voz que llega por el transistor no es sólo información, sino supervivencia. El relato de Eugenyi Sosnovsky, fotógrafo sobreviviente de Mariupol, es el ejemplo vivo del poder resiliente de la radio de onda corta. En el sótano donde se refugiaba, un pequeño transistor permitía captar las emisiones ucranianas, dando información clave sobre los corredores de evacuación y el avance de las tropas. La capacidad de recibir información directa permitió a las familias tomar decisiones críticas y coordinarse para escapar antes de los nuevos bombardeos. 

Propaganda rusa recibida en onda media (1.034 MHz) durante el asedio de la ciudad ucraniana de Mariupol. Captura de pantalla del documental “20 days in Mariupol”. Receptor AOR AR-3000A, de amplia cobertura de 100 KHz a 2,036 GHz.
Propaganda rusa recibida en onda media (1.034 MHz) durante el asedio de la ciudad ucraniana de Mariupol. Captura de pantalla del documental “20 days in Mariupol”. Receptor AOR AR-3000A, de amplia cobertura de 100 KHz a 2,036 GHz. Funciona como receptor de onda larga/onda corta. Fuente: The swLing Post

Según NEXUS-AIB (Asociación Internacional de Radiodifusión), en conflictos como Gaza, Siria o Yemen, la radio de onda corta sigue siendo el medio por excelencia para mantener a la población informada, saltando bloqueos de telecomunicaciones, los cortes de internet impuestos por los regímenes autoritarios o la destrucción de infraestructuras públicas. Las emisoras internacionales, así como las radios locales, pueden incluso alertar sobre bombardeos, informar sobre rutas de huida y coordinar ayudas humanitarias. La calidad de su sonido puede ser menor, pero la dificultad para ser interferida la vuelve esencial. 

Modesta intervención sobre periodismo, información y protección en zonas de guerra en la emisora de radio Alghad con Ghassan Khuder. Norte de Irak, durante la Ofensiva de Mosul, diciembre de 2016. Fuente: Radio Alghad/Felpe Passolas

El rol de los radioaficionados ha sido fundamental, tanto en el desarrollo original de la propagación como en la recepción de mensajes internacionales en tiempos de crisis. Desde los primeros experimentos de 1921 entre Estados Unidos y Europa, hasta el monitoreo de mensajes de prisioneros de guerra en la CBS durante la Segunda Guerra Mundial, la escucha civil en onda corta ha facilitado la transmisión y recepción de información crítica, desempeñando un papel secundario, pero a menudo vital. 

Por eso no es de extrañar que el espectro radioeléctrico esté regulado y legislado. Leyes que, aunque parecidas, atienden a la casuística de cada país. Su importancia es tal, que en España la licencia de radioaficionado conlleva la obligación de colaborar con las autoridades en casos de catástrofes. Hoy en día se puede adquirir un equipo modesto para recepción de onda corta por menos de 16 euros en España.

Miembros de la Unión de Radioaficionados Españoles en plena operación técnica, monitoreando comunicaciones mediante equipos especializados en una sala dedicada a la radiocomunicación. 16 de enero de 2017. Fuente: ure.es
Miembros de la Unión de Radioaficionados Españoles en plena operación técnica, monitoreando comunicaciones mediante equipos especializados en una sala dedicada a la radiocomunicación. 16 de enero de 2017. Fuente: ure.es

Conclusión

Más allá de la guerra, también la evangelización, la cultura y los derechos humanos se propagan por las ondas. No sólo las grandes potencias utilizan la onda corta. Radios como Radio Vaticana emplean estas bandas para transmitir mensajes religiosos y de cultura. Las emisoras afines a derechos humanos y ayuda humanitaria utilizan frecuencias cortas para alcanzar a comunidades aisladas o bajo represión. Es el ejemplo claro de la radio como herramienta no solo de resistencia, sino también de construcción social y esperanza. 

La onda corta sobrevive entre la niebla del siglo XXI, donde la censura digital y la fragmentación informativa amenazan la transparencia. Han pasado las décadas y las guerras, pero el espectro sigue abierto. La onda corta, como la cámara en las manos del fotoperiodista, es testigo silencioso del duelo entre verdad y propaganda. Sus historias cruzan continentes por encima de las trincheras, y entre la estática emerge la voz que informa, alerta y, a veces, salva vidas. No es nostalgia: es funcionalidad en estado puro.