Medio de comunicación independiente

Por José Ramón Corrochano Ponte.

La Guardia Civil celebró el año pasado su 175 aniversario. Durante estos casi dos siglos, ha tenido un papel destacado en la historia de España, especialmente en la segunda mitad del siglo XX, en la lucha contra la banda terrorista ETA, las organizaciones criminales y el narcotráfico.

En los últimos años, han surgido numerosos problemas internos como la alta tasa de suicidios de sus miembros, los continuos cambios en su jerarquía, las deplorables condiciones laborales (en comparación con el resto de FCSE) de sus agentes, y la necesidad de adaptarse a los cambios en la seguridad nacional e internacional. Por todo ello, Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, tendrá que dar respuesta en esta legislatura a todas las promesas anunciadas (para solventarlos) y que todavía no se han cumplido.

1- Cambios constantes en la Dirección General

El juez bilbaíno fue nombrado ministro del Interior en la XII y la XIII legislaturas, departamento responsable de la Dirección General de la Guardia Civil, entidad que se ha visto envuelta en numerosas polémicas debido a las actuaciones de los cargos políticos nombrados por él.

Ana Botella, Fernando Grande Marlaska y Féliz Azón

FÉLIZ AZÓN

Féliz Azón fue nombrado Director General de la Guardia Civil el 29 de junio de 2018 a propuesta de la ministra de Defensa, Margarita Robles, (debido a la influencia de dicho Ministerio de naturaleza castrense, pero asignado a la defensa interior) y se definía como un “hijo del Cuerpo” (ya que su familia es de tradición castrense y hubo varios agentes), sin embargo, tras una serie de escándalos (la falta de diálogo con las asociaciones de agentes, ajustes presupuestarios, pérdida de competencias, etc) fue cesado, tras ostentar el cargo solamente 17 meses, el 18 de enero de 2020.

Las diversas asociaciones de miembros (AEGC y APROGC) considera que su gestión fue nefasta y que era necesario un cambio en la Dirección. Por su parte, la Asociación Española de la Guardia Civil considera que fue “incapaz de conocer la realidad de la Guardia Civil y de los guardias civiles, entender sus necesidades y peor aún, defender su trabajo, su valía y sus intereses”, ya que, según la AEGC “uno de sus últimos movimientos cuando intentó sacar una norma sobre jornada y horarios que hacía retroceder a los guardias civiles más de veinte años en derechos”. Esta normativa fue criticada públicamente hasta por varios Generales del cuerpo por considerarla lesiva e injusta con los guardias civiles.

Ana Botella

La anterior Secretaria de Estado de Seguridad, número dos del departamento, no fue apreciada por los representantes de los agentes de la benemérita, ya que, según ellos, fue la responsable de que “la consultora Erns&Young realizase los estudios técnicos y análisis sobre equiparación salarial sin los datos necesarios para llevarlo a cabo con rigor”. En dicho documento, además, supuestamente, se “cedían” a la Policía Nacional y los Cuerpos Autonómicos 4,7 millones de euros, lo que fue tomado como una traición, debido a que estos dos cuerpos ya poseen mejores gratificaciones y mayores retribuciones económicas que el Instituto Armado.

2- Las condiciones laborales

El segundo de los principales motivos de protesta en la Guardia Civil es la configuración de las condiciones laborales. Por una parte, destaca la retribución económica, que es la menor en la comparación con el resto de las FSCE: Un guardia cobra de media 1.410 euros brutos al mes y tiene una jornada laboral media de 154 horas mensuales, un policía percibe 1.575 euros y realiza 144 horas de trabajo. A esto hay que añadir que en la Benemérita no existe compensación económica por el trabajo a turnos (en la Policía es de 98 euros), y la productividad mensual es inferior a la de la Policía, 70 euros frente a 87.

Otro de los factores que más influye en el descontento laboral de los guardias es la dificultad de ascender jerárquicamente, ya que, según la Asociación de Suboficiales de Guardia Civil (ASESGC), más del 67% de los sargentos del cuerpo que fueron propuestos en 2019 para subir en el escalafón rehusaron hacerlo. El motivo principal es que 2 de cada 3 entienden que este ascenso les perjudica (debido al traslado obligatorio) o no les compensa (económicamente).

3- Los suicidios

Otro de las grandes cuestiones del Instituto Armado es la de cómo resolver una lacra que afecta al cuerpo desde los años de plomo de la banda terrorista ETA y que continúa hasta nuestros días: hay un gran número de agentes que, por diferentes motivos, acaban con su propia vida.

[Fuente: CTXT]

En los últimos 35 años, como se observa en la anterior imagen, la tendencia es descendente, tanto en la población general como en los cuerpos policiales. A pesar de ello, es necesario destacar que, actualmente, la tasa de muertes voluntarias en la Guardia Civil (16,49 por cada 100.000 habitantes) sigue siendo superior a la de la Policía Nacional (11,78) y significativamente mayor que la de la población general (12,82).

[Fuente: CTXT]

Entre 2011 y 2018, según la Unidad de Psicología de la Dirección General de la Guardia Civil, esta lacra acabó con la vida de 85 agentes. En este equipo trabajan 44 psicólogos que realizan el seguimiento a los guardias que presentan comportamientos o estados de ánimo que puedan terminar en un suicidio y cuando se incorporan al servicio después de haber cogido una baja por este motivo.

Esta Unidad también se realizan estudios acerca de los factores más “influyentes” que desencadenan un hecho tan trágico como este. El más importante, son los problemas de pareja (que suponen un 28,6%), seguido de los “rasgos anómalos de personalidad” (conforman el 23,5%), los trastornos psicopatológicos (que llegan hasta el 19,9%), los motivos laborales (llegan hasta el 5,7%), y, por último, las relaciones con los compañeros y con los jefes, (que apenas llegan hasta el 1,4%).

4 – La adaptación al siglo XXI

El último de los problemas a los que se enfrenta el Instituto Armado es el de adaptarse a las circunstancias (políticas, económicas y materiales) en la configuración de la seguridad

propias de este siglo, muy diferentes de las existentes cuando se creó este cuerpo a mediados del s XIX (en 1844). Entre ellas destacan:

  • La concreción de las misiones en el exterior (y la sustitución de las concertinas). La crisis que se avecina, unida a la importancia que tiene (y tendrá) el Magreb hace que las misiones del Grupo de Acción Rápida (GAR) de la GC vayan a tener un papel destacado en la Seguridad Nacional. También es resaltar el “Plan de Refuerzo y Modernización del Sistema de Protección Fronteriza Terrestre” en Ceuta y Melilla, en el que destacan las vallas y concertinas, al que se destina un presupuesto de 17,89 millones de euros.
  • El mantenimiento de la seguridad en la España vaciada. El Ministerio del interior puede contribuir a dar respuesta al problema de la España vaciada a través de la cobertura de todas las plazas necesarias en los cuarteles de la Guardia Civil ubicados en pueblos pequeños y provincias del centro de España. Estos destinos suelen tener poco atractivo para los funcionarios por la falta de otros servicios públicos y comodidades de las grandes ciudades. Grande-Marlaska tiene encima de su mesa una nueva propuesta para hacer frente a esta situación: el pago de un incentivo económico por desplazamiento que podría suponer un atractivo económico para compensar la presencia policial en este tipo de entornos.
  • La reforma de las comisarías y cuarteles. El “Plan de Infraestructuras para la Seguridad del Estado 2019-2025”, aprobado por Consejo de Ministros el   de 2019, estableció un plan de reformar en las comisarías y sedes de la Guardia Civil y Policía Nacional por un total de 600 millones de euros. El objetivo principal es renovar todas estas infraestructuras debido a su pésimo estado de conservación y la antigüedad que poseen todos estos inmuebles por la falta de inversiones en las dos últimas décadas. Esta estrategia establece también un fondo especial para la inversión en la ampliación, modernización y reforma de instalaciones penitenciarias, en concreto, 54 cárceles y 11 Centros de Inserción Social (CIS).
  • El aprovisionamiento de material defensivo (cascos, chalecos antibalas, pistolas eléctricas, escudos blindados, etc). Después de unos años de insistentes reclamaciones sindicales, se licitó la compra en 2019, por un presupuesto de 2 millones de euros, de 300 pistolas eléctricas (otras 300 en 2021 y 400 en 2022), 2.000 defensas extensibles y 1.0000 chalecos antibalas.
  • La concesión de nuevas competencias a las policías autonómicas.En las dos últimas décadas, los cuerpos de seguridad autonómicos han obtenido nuevas competencias. La última transferencia se ha producido tras un pacto entre el PSOE, el PNV y por el que la Benemérita dejará de tener competencias en materia de tráfico en toda Navarra a partir de este verano y sus competencias serán asumidas por la Policía Foral Navarra. Este traspaso afecta a 200 agentes ubicados en esta comunidad a los que Interior no les ha ofrecido todavía un nuevo destino.

La Guardia Civil es, según los diferentes barómetros del CIS de los últimos años, la institución del Estado mejor valorada, juntos a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional, ya que da respuesta a los grandes problemas de seguridad Nacional que tiene nuestro país, y lo hacen a través de unos medios y condiciones significativamente mejorables, dando siempre “todo por la Patria”, obedientes y en silencio, siguiendo su lema, “el honor es mi divisa”.

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