Corrupción marroquí en el Parlamento Europeo
Hace un año se hacía publico un escandalo que sacudía las bases de la democracia europea. Las autoridades belgas, alertadas por un servicio de inteligencia aliado, descubrieron comportamientos sospechosos de varios eurodiputados. Las investigaciones posteriores llevaron a varios arrestos que sorprendieron, y mucho, en Bruselas.
Así es como se destapó la trama que en un primer momento se denominó Qatargate. Se descubrió que emisarios catarís habían estado sobornando a parlamentarios europeos para mejorar su imagen de cara a la celebración del Mundial de 2022. Sin embargo, al poco tiempo, se reveló que el escándalo no sólo implicaba a Catar, sino que los cataríes (y Mauritania, como se supo después) se habían unido a una red de corrupción tejida una década antes por otro país, Marruecos.
La trama
Según la investigación de Bélgica, dos eurodiputados italianos aceptaron sobornos por parte de la inteligencia marroquí para promover los intereses del reino alauí en Europa. La cabeza de la operación por parte de Marruecos era Abderrahim Atmoun, el entonces embajador marroquí de Polonia.
Atmoun es un diplomático con experiencia y larga trayectoria en Francia: Era el presidente del grupo de amistad entre Marruecos y el Senado francés, tenía importantes contactos en la alta sociedad francesa, e incluso en 2011 había recibido la Legión de Honor, una de las más altas condecoraciones francesas, de parte del expresidente Nicolás Sarzoky.
Por ese entonces, la atención diplomática marroquí se centraba en Francia como punta de lanza para proyectar su influencia en Europa pero, a pesar de su buena posición en el país galo, estaban teniendo dificultades para llegar al Parlamento Europeo. Ahí es cuando surge la necesidad de establecer contacto con los dos eurodiputados italianos.
Según documentos filtrados del gobierno marroquí, en 2011 ya habían identificado a los eurodiputados que podrían servirles como puerta de entrada a la eurocámara; Pier Antonio Panzeri y Andrea Cozzolino. Ambos eran miembros del Partido Democrático italiano y Panzieri era en aquel momento miembro del subcomité de Derechos Humanos en el Parlamento. Con la alianza entre Atmoun y los dos italianos comenzó el sistema para influenciar en la única institución democrática de la UE.
En este sentido, Atmoun era quién recibía el dinero de las autoridades marroquís para sobornar a los eurodiputados buscando que, por un lado, promovieran resoluciones favorables a Marruecos y, por otro, bloquearan aquellas resoluciones contrarias al país.
De esta manera, poco tiempo después, Panzieri y Autmoun estaban trabajando juntos como copresidentes de la Comisión Parlamentaria Mixta entre la UE y Marruecos. El Comité actuaba como una plataforma para defender los intereses de Marruecos en la cámara y Atmoun y Panzieri trataban de influenciar al mayor número de eurodiputados posibles para mostrar una visión favorable a los intereses marroquís.
¿Qué recibía a cambio Panzieri? Dinero, y bastante. Atmoun le ofreció financiación en su campaña y cubrió los costes (más de 50.000€) de una fiesta en Milán dirigida a obtener los votos de la diáspora marroquí. Además, Panzieri y su familia viajaron a Marrakech donde se alojaron en hoteles de cinco estrellas. En una de estas visitas, en 2014, Mohammed VI condecoró a ambos con la Orden del Trono por sus servicios al reino.
En 2019 Autmoun facilitó un acuerdo entre Panzieri y el servicio de inteligencia marroquí, el DGED. Panzieri y su asistente Francesco Giorgi recibirían cada uno 50.000€ al año a cambio de continuar con sus operaciones de lobby a favor de Marruecos. La relación entre Panzieri y la inteligencia marroquí no termino allí pues las autoridades belgas pudieron corroborar que Atmoun participó en al menos tres reuniones entre Panzieri y Mohamed Yassine Mansouri, el Director General del DGED, entre 2019 y 2022.
Andrea Cozzolino, por su parte, también se reunió con representantes del DGED en Varsovia. Buena parte de esta historia la conocemos gracias al propio Panzieri, que ha aceptado colaborar con las autoridades belgas a cambio de una condena menor.
La relación entre Panzieri y Marruecos no se rompió ni siquiera cuando este abandonó el Parlamento Europeo en 2019. Panzieri fundó una ONG llamada Lucha contra la Impunidad que, curiosamente, tenía como objetivo luchar contra violaciones de los Derechos Humanos. Aún así seguía en contacto con Atmoun, que ya era en ese momento embajador en Polonia, y actuaba como intermediario entre Marruecos y eurodiputados que podían tener influencia en temas de interés marroquí y estar dispuestos a introducirse en la red de Atmoun.
Buen ejemplo de esto es Andrea Cozzolino, que seguía en el Parlamento y era miembro del comité que investigaba las acusaciones de espionaje contra Marruecos, a la par que presidente de la Comisión Parlamentaria Mixta UE-Marruecos.
A Marruecos le preocupaban principalmente tres cuestiones, dos de ellas relacionadas; El acuerdo pesquero con la UE, el estatus del Sahara Occidental y las criticas respecto a los derechos humanos. El acuerdo pesquero fue anulado por el Tribunal General de la Unión Europea tras una demanda del Frente Polisario que aseguraba que la población del Sáhara Occidental no había sido consultada al respecto.
Por supuesto, Panzieri voto a favor del acuerdo pesquero entre la UE y Marruecos y el acuerdo comercial entre ambos. Los esfuerzos de Panzieri eran tan constantes que incluso una compañera eurodiputada afirmó que cada vez que se debatía algún asunto relativo a Marruecos aparecía Panzieri para defender la posición marroquí.
De hecho, se sabe que Panzieri también presionó, ya en 2010, para que la UE aumentara los fondos a Marruecos. Además, según su asistente Francesco Giorgi, él y su jefe presionaron para aprobar una resolución contra Argelia y para eliminar a Marruecos del informe respecto a violaciones de Derechos Humanos.
Por último, y en lo que respecta al premio Sajarov, que es la máxima distinción del Parlamento Europeo en el ámbito de los Derechos Humanos, cuando en 2018 y 2021 dos activistas marroquís fueron nominados para el premio, Panzieri utilizó su influencia y red de contactos para segurarse de que no recibieran el galardón. De esta manera, en 2018 el premio fue a parar al cineasta ucraniano Oleh Sentsov y en 2021 al político ruso Aleksei Navalni.
Las consecuencias
Las autoridades francesas solicitaron congelar todos los activos de Abderrahim Atmoun, incluyendo un hotel de su propiedad, pero para entonces ya era tarde y había huido a Marruecos, dónde estaba y está a salvo de los cuerpos policiales europeos.
Los eurodiputados no tuvieron tanta suerte. Hasta el momento se ha detenido a cuatro, incluyendo a Panzeri, su asistente Francesco Giorgi y su pareja, la vicepresidenta del Parlamento Eva Kaili. Por su parte, Andrea Cozzolino está bajo arresto domiciliario en Nápoles. Sólo en la casa de Panzeri y otros dos sospechosos se encontró más de millón y medio de euros en efectivo. Se les acusa de corrupción, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal.
En total, se estima que los tres países implicados en la trama, Catar, Mauritania y Marruecos, gastaron alrededor de 4 millones de euros en comprar voluntades en el europarlamento.
Respecto a las consecuencias políticas, han sido mixtas.
Por un lado, el Parlamento Europeo ha cambiado su actitud frente a Marruecos. Poco después de que estallara el caso el Parlamento Europeo condenó a Marruecos por sus vulneraciones de los Derechos Humanos por primera vez en 25 años. Marruecos afirmó que tal condena era “inaceptable” y anunció que revisaría su relación con el Parlamento Europeo.
Asimismo, la presidenta de la institución, Roberta Metsola, anunció que se aplicarían nuevas medidas para luchar contra la corrupción y mejorar la transparencia. Además, Bélgica anuncio que, a raíz del escándalo, Marruecos estaba poniendo trabas a la hora de facilitar la expulsión de ciudadanos marroquíes de Europa.
Por otro lado, ningún líder europeo ha condenado las acciones de Marruecos destinadas a vulnerar las instituciones Europeas, por lo que las relaciones continúan con normalidad. En este sentido, tras el terremoto que azotó a Marruecos en septiembre, la Comisión Europea prometió 1.000 millones en ayuda.
Igualmente, este pasado octubre, España, Portugal y Marruecos anunciaban que celebrarían de manera conjunta el campeonato del mundo de fútbol de 2030. Ese mismo mes, Von der Leyen recibía al Primer Ministro marroquí, Aziz Ajanuch, para discutir formas de estrechar la cooperación entre ambos.
El asunto del acuerdo pesquero continúa bajo revisión judicial y se espera que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea se pronuncie este mismo año.