
El estado actual de la Adhesión a la UE: La espera interminable
En 2013 Croacia se unión a la Unión Europea. Desde entonces, han pasado más de 10 años y el proceso de adhesión sigue completamente estancado. La UE no tenía ningún apetito de admitir más miembros tras la gran oleada de adhesiones de 2004 y posteriores, además se percibía que el horizonte y promesa de adhesión sería suficiente para mantener a los países de su entorno bajo su esfera de influencia.
De esta manera, se produjo una situación que distaba mucho de ser ideal, pero en la que la UE se sentía cómoda diciendo a los países que pretendían entrar “sí, pero no ahora” y así indefinidamente.
Esta situación cambió con la invasión de Ucrania, desde Kiev aprovecharon la solidaridad que se mostraba desde la UE para impulsar su propio proceso de adhesión. Ante el escenario ucraniano, otros países como Moldavia y Georgia vieron también como se abría una ventana de oportunidad y solicitaron iniciar su propio camino de adhesión.
Esto creaba un ambiente incómodo para Bruselas. Con la guerra, la adhesión se había convertido en un imperativo estratégico y no podían rechazar las nuevas solicitudes pero, al mismo tiempo, ya había países que llevaban décadas esperando la finalización de su proceso y no podían quedarse en un segundo plano tras el esfuerzo que habían realizado durante años. Así es como el debate respecto a la adhesión cambió por completo y pasó de ser un asunto secundario y prácticamente olvidado a una de las prioridades de la Unión Europea.
Estado Actual
Actualmente hay 9 países inmersos en el proceso de adhesión; Albania, Macedonia del Norte, Serbia, Montenegro, Bosnia y Herzegovina, Ucrania, Moldavia, Georgia y Turquía. En noviembre de 2023 la Comisión Europea emitió su último informe sobre el estado de la adhesión y este es el panorama:

· Albania: Continúa progresando respecto a la implementación de reformas bajo el primer bloque de medidas requeridas en el proceso de adhesión. Las autoridades del país continúan comprometidas con el proceso y el alineamiento en materia de política exterior sigue profundizándose.
Todavía hacen falta progresos en materia de libertad de expresión, derechos de las minorías, protección de la propiedad intelectual, el estado de derecho y la lucha contra la corrupción y el crimen organizado. A pesar del largo camino que queda por recorrer, Albania sigue avanzando en línea con lo exigido por la Unión.
· Bosnia y Herzegovina: El año pasado se le concedió el estatus de país candidato desde su solicitud en 2016. Cuando Bosnia solicitó formalmente la adhesión el proceso ya estaba completamente estancado y, con sus perspectivas de adhesión muy lejanas, realmente no había muchos incentivos para completar reformas.
Sin embargo, el reconocimiento como país candidato ha cambiado la dinámica hacia una mucho más positiva con el nuevo gobierno liderando las reformas que han tenido especial impacto en la judicatura. Aún así, se siguen necesitando reformas profundas con respecto al estado de derecho y avanzar en la reforma constitucional y electoral, siendo las dos máximas prioridades en ese sentido.
Por otro lado, la República Srpska continúa siendo un factor desestabilizador en el país cuyas políticas, contrarias a las de UE, pueden lastrar la perspectiva europea de Bosnia. En cualquier caso, la Comisión recomienda la apertura de negociaciones de adhesión una vez que Bosnia complete las condiciones de la UE.
· Georgia: En los últimos meses ha acelerado el ritmo de las reformas para cumplir con las 12 prioridades que la Comisión les hizo llegar cuando solicitaron la adhesión el año pasado. El gobierno georgiano ha tomado acciones con respecto a la igualdad de genero y el crimen organizado, además de aceptar las sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Por todo ello, la Comisión recomienda que se le conceda el estatus de país candidato.
· Macedonia del Norte: Las autoridades macedonias mantienen la adhesión como una de sus prioridades estratégicas. El país continúa su alineamiento con la Política Común de Seguridad y defensa y ha hecho algunos progresos respecto a la justicia incluyendo la lucha contra el crimen organizado, pero aún hacen falta reformas en ese sentido, especialmente en materia de lucha contra la corrupción o la reforma de la administración pública.

Además, también se deben abordar ciertos cambios constitucionales a los que las autoridades se han comprometido. La asimilación del derecho europeo sigue avanzando a buen ritmo.
· Montenegro: De los países en negociaciones para entrar en la UE, Montenegro es el más avanzado ya que ha conseguido cerrar tres de los treinta y tres capítulos iniciales. Esto no es decir mucho teniendo en cuenta el estancamiento generalizado del proceso, pero es una muestra del compromiso del pequeño país balcánico. Sin embargo, el proceso se ha estancado también en Montenegro a raíz de la inestabilidad política y las esperanzas están puestas ahora en el nuevo gobierno que deberá encauzar el proceso.
· Moldavia: Solicitó su entrada formalmente el año pasado, ante la cual la Comisión estableció unas condiciones claras que, de momento, se están cumpliendo. Moldavia ha iniciado un camino de reformas judiciales siguiendo las recomendaciones de la Comisión de Venecia, ha reformado sus instituciones contra la corrupción y tomado medidas contra los oligarcas que se están implementando en los plazos establecidos. Por ello, la Comisión recomienda el inicio de las negociaciones de adhesión.
· Serbia: El proceso de Serbia continúa avanzando (muy) lentamente. Aunque se han producido algunos progresos en materia de independencia judicial el país aún tiene mucho por hacer. Preocupan especialmente sus relaciones con Rusia y el conflicto con Kosovo continúa lejos de resolverse, requisito indispensable para su entrada.
· Ucrania: A pesar de su situación de guerra, Ucrania ha conseguido progresos en línea con lo exigido por la Unión Europea. Ha emprendido reformas en materia judicial y de lucha contra la corrupción, así como contra el poder de los oligarcas. Aún queda mucho camino por recorrer, pero desde Bruselas valoran positivamente las medidas tomadas por Kiev. La Comisión también recomienda el inicio de las negociaciones de adhesión.
· Turquía: Poco que decir aquí. El proceso está completamente estancado desde hace años y desde Bruselas se buscan más alternativas para mantener a Turquía bajo su esfera de influencia sin entrar en la UE, que medidas para revitalizar el proceso.
Caso especial es el de Kosovo, que es un candidato potencial pero aún está lejos de serlo. Hay cinco países de la UE que ni siquiera lo reconocen y su normalización con Serbia está lejos de producirse, aunque es un requisito indispensable para la entrada de ambos. Aún así, continúa voluntariamente haciendo reformas del gusto de la UE para preparar el terreno para un posible estatus de país candidato en el futuro.

En definitiva, en este momento la UE tiene nueve países candidatos. Uno con el proceso completamente parado (Turquía) y otro país que aún no es candidato pero aspira a serlo (Kosovo). De esta manera la UE atisba un futuro con 36 miembros, lo que implicaría enormes retos para la organización.
La ansiada reforma interna
Que la Unión Europea haya estado arrastrando los pies todo este tiempo para la adhesión no implica que el proceso sea sencillo o una cuestión de voluntad. Todo lo contrario, el proceso es bastante largo y complejo y los requisitos son bastante exigentes, especialmente para los países que se están planteando entrar en estos momentos. Uno de estos requisitos es que la UE esté preparada para absorber nuevos miembros, algo que, en este momento, no se cumple.
La UE ya tiene grandes problemas para proyectar su poder con 27 Estados Miembros. Algunas decisiones se siguen tomando por unanimidad y el veto de un país puede paralizar el proceso de toma de decisiones. Además, la inclusión de nuevos países, todos ellos más pobres que el actual país más pobre de la UE, Bulgaria, tendría enormes repercusiones para el presupuesto europeo en materia de fondos de cohesión y convertiría a casi todos los miembros existentes en contribuidores netos, afectando decisivamente a sus finanzas.
Continuando con el presupuesto, la mayor parte del presupuesto de la UE se concentra en la PAC, la Política Agrícola Común. Estos fondos van dirigidos a la producción agrícola para garantizar tanto la seguridad alimentaria de la UE como la sostenibilidad de los cultivos. La entrada de una potencia agrícola como Ucrania supondría la insostenibilidad del modelo actual e implicaría una reforma profunda del mecanismo, algo que no será nada fácil ya que necesariamente implica menos fondos para los estados miembros actuales.

En definitiva, los estados aspirantes a entrar en la UE tienen que reformarse para cumplir los requisitos necesarios para ser miembros, algo de lo que están bastante lejos. Por su parte, la UE debe también reformarse para admitir nuevos miembros, algo de lo que también se esta bastante lejos. La adhesión no es ni será nunca un proceso rápido y cualquiera que piense o prometa lo contrario no está sino creando falsas expectativas. A pesar de algunas promesas sin fundamento del Consejo, la UE es consciente de esto y trabaja en soluciones intermedias.
Los tratados actuales son más flexibles de lo que parece y otorgan cierta flexibilidad para que la UE acometa algunas de las reformas que debe hacer para admitir nuevos miembros y está posibilidad debería explorarse hasta sus límites, pero inevitablemente estos límites existen y hablamos de reformas profundas que, tarde o temprano, implicarán abrir el debate sobre la reforma de los Tratados, lo que será un proceso aún más largo y dificil. Por tanto, el escenario más probable es que pasen décadas hasta que se produzca alguna adhesión y ahí es donde entran las soluciones intermedias de las que hablábamos antes.
No habrá proceso de adhesión “exprés” para nadie, pero sí pueden buscarse formulas intermedias para garantizar cierta participación de los países que esperan la adhesión sin que estén dentro de la UE. Un proceso de adhesión gradual en el que, en función del cumplimiento de las condiciones de la UE, estos países vayan teniendo acceso a algunas partes del mercado único podría ser interesante.
La UE conseguiría abrir esos mercados y aumentar su influencia en los países candidatos, mientras gana tiempo para acometer las reformas que necesita, y los países candidatos podrían ver por fin efectos prácticos de su proceso además de tener un incentivo para completar las reformas.

La paradoja de la adhesión es que la UE, por imperativo estratégico, debe completarla lo más rápido posible, pero para ello se necesitan reformas por ambos lados que sólo pueden completarse a medio-largo plazo. En tanto que la adhesión rápida no es posible, desde Bruselas deben aprovechar el impulso que le ha dado al proceso el conflicto de Ucrania para plantear soluciones ambiciosas e imaginativas que consigan llevar los máximos beneficios de la membresía europea a estos países sin garantizarles una Unión para la que no estamos preparados.
Lo demás, es la receta que venimos aplicando ahora, promesas vacías y declaraciones sin significado que no han hecho más que aumentar la desconfianza en regiones estratégicas clave.

