En las últimas elecciones al Parlamento regional de Sajonia-Anhalt, Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo un resultado histórico. Rozó el 44% de los votos, doblando sus resultados de 2021 y convirtiéndose en la fuerza más votada. A pesar de la contundencia de su victoria, no ha sido suficiente para obtener la mayoría absoluta, por lo que tendrá que pactar o gobernar en minoría para establecer el primer ejecutivo regional de extrema derecha en la historia de la República Federal alemana.

Ulrich Siegmund
El político alemán Ulrich Siegmund posa sonriente mientras sostiene varios ejemplares de la revista Der Spiegel en cuyo número aparece él mismo en portada bajo el titular «El hombre más peligroso de Alemania» (Der gefährlichste Mann Deutschlands). Fuente: faz.net

Contexto

Sajonia-Anhalt es un estado pequeño que apenas supera los dos millones de habitantes y tiene el dudoso honor de ser la segunda región más pobre de Alemania. Esta crónica falta de prosperidad ha provocado que, en muchas ocasiones, sea proclive a resultados electorales sorpresivos y tienda a votar alternativas a los dos grandes partidos alemanes, la CDU y el SPD. Esto ya sucedía antes de la aparición de AfD, y el partido no ha hecho sino continuar esa tendencia. Ya en las elecciones federales del año pasado, AfD obtuvo el 37,1% de los votos en Sajonia-Anhalt, por lo que no cabe hablar de su último resultado como una ruptura o explosión, sino como la continuación del fuerte empuje del que disfruta en la región.

Con estos datos y un gobierno regional saliente que no era especialmente popular, desde AfD afrontaron la campaña con el viento a favor, planteándola de forma deliberadamente poco política: desde el partido percibían que la batalla del discurso y las ideas la tenían ganada antes de comenzar. La situación económica de la región continuaba en su mal estado habitual y la mayor parte del electorado consideraba que ninguno de los dos grandes partidos alemanes iba a revertir la situación, por lo que AfD se articulaba como la única alternativa válida. 

Así las cosas, el candidato Ulrich Siegmund planteó una campaña centrada en actos poco políticos, como encuentros con sus votantes en un tono muchas veces festivo, comiendo salchichas o bebiendo cerveza, con la idea de mostrarse cercano a su electorado y de postularse como una opción real de poder. En cuanto a las propuestas concretas, Siegmund propuso reducir el gasto público, abolir el derecho al asilo, normalizar las relaciones con Rusia (incluso enseñando ruso en las escuelas) y promover planes de «remigración». 

Mapa TPR 70 Resultados de las elecciones federales de Alemania (febrero, 2025).avif

Por su parte, la CDU llegaba a las elecciones en un mal momento: el canciller Merz no era popular y su partido estaba cayendo en las encuestas, lo que aumentaba la presión, especialmente en los sectores del este del partido, para romper el cordón sanitario y adoptar pactos con AfD. Durante la campaña, la CDU y el propio Merz dejaron claro que bajo ningún concepto se pactaría con Alternativa para Alemania.

Los resultados

Los resultados fueron en la línea de lo esperado. La CDU sufrió un varapalo histórico al desplomarse y perder 25 escaños, mientras que la AfD se aupó como la fuerza más votada con casi el 44 % de los apoyos. En cuanto al resto de formaciones, el SPD apenas alcanzó el 9,3 %, los Verdes registraron su mejor marca histórica (8,9 %) y Die Linke tocó fondo con solo un 8,6 %. Por su parte, la BSW de Sahra Wagenknecht irrumpió por primera vez en el parlamento y el FDP quedó fuera al no superar la barrera del 5 %.

Por edad y sexo, la AfD superó el 50% del voto entre los hombres de mediana edad, y entre los votantes menores de 60 años con formación baja o media alcanzó más del 60% de los apoyos. Entre los obreros, la AfD obtuvo más del 50% de los votos y entre quienes valoraban su situación económica personal como mala o regular, el apoyo llegó al 65%. Resultó significativo que, incluso entre quienes calificaban su situación económica como buena, la AfD fuera igualmente la fuerza más votada, aunque con un porcentaje menor (37%). Por nivel educativo se observó un contraste muy significativo: entre votantes con estudios superiores la AfD rondó el 30%, mientras que entre quienes tienen formación básica alcanzó el 57%.

Resultados de las elecciones en Sajonia-Anhalt.
Resultado de las elecciones de 2026 en Sajonia-Anhalt. Fuente: tagesschau.de

Quizá el detalle más relevante fue el de las transferencias entre partidos. De los 576.000 votos de la AfD, 170.000 provenían de la abstención, un 30% del total. También consiguió arrebatar 81.000 votos a la CDU y 31.000 al conjunto del resto de partidos. La CDU, por su parte, se desangró en todas las direcciones y perdió votantes en favor de AfD, el SPD, los Verdes, el partido de Sahra Wagenknecht e incluso Die Linke; solo compensó sus pérdidas en parte porque consiguió sumar 30.000 abstencionistas. Resultó curioso el caso del BSW, que sumó casi los mismos votos procedentes de Die Linke que de la CDU.

¿Ahora qué?

El resultado, sin mayoría absoluta para AfD, deja un escenario incierto. Para evitar un gobierno de Ulrich Siegmund haría falta que todo el resto de partidos (CDU, SPD, Verdes, Linke y BSW) se unieran, algo que parece extremadamente improbable. Con esta opción descartada, el papel del BSW gana importancia, pues es el único que podría otorgar la mayoría absoluta a AfD. Desde el partido mantienen una posición ambigua: por un lado, se han mostrado favorables a llegar a acuerdos con AfD en asuntos concretos, pero descartando un acuerdo de coalición más amplio; al mismo tiempo, han planteado formar un gobierno de expertos independientes para evitar el gobierno de AfD. Por su parte, en Alternativa para Alemania tampoco están dispuestos a aliarse con Wagenknecht, con el propio Siegmund descartando la opción públicamente.

Si no existe una coalición alternativa y la alianza AfD-BSW tampoco parece probable, ¿puede AfD simplemente gobernar en minoría? La respuesta es compleja.

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Aunque la legislación alemana permite a la AfD gobernar en solitario, el procedimiento de investidura lo hace inviable en la práctica. En la primera ronda se requiere mayoría absoluta (42 escaños). Dado que la AfD cuenta con 39 diputados y carece de socios, esta tentativa fracasaría, obligando a repetir la votación siete días después bajo los mismos parámetros. Si esta segunda vuelta vuelve a fallar, el Parlamento dispone de dos semanas para decidir si disuelve la cámara y convoca elecciones anticipadas. De rechazarse la disolución, se acude a una tercera votación por mayoría simple, donde solo computan los votos emitidos y no las abstenciones.

Sin embargo, el escenario se encalla en esta última fase: si la BSW vota en contra, la investidura decae; si decide abstenerse, el recuento se saldaría con un empate a 39 que impide la elección. En conclusión, no existe ningún supuesto en el que la AfD pueda gobernar sin la colaboración expresa de otros parlamentarios, ya sea con el respaldo de la BSW o mediante transfuguismo en otras bancadas.

Para terminar de complicar la situación, la Constitución alemana no aclara qué pasaría si fracasa la tercera votación. Además, la Constitución regional no establece ningún plazo para elegir un nuevo ministro-presidente, por lo que el actual ministro-presidente, el democristiano Sven Schulze, podría permanecer en funciones indefinidamente. Por último, para añadir más presión al escenario, en Sajonia-Anhalt el presupuesto se elabora cada dos años: el actual expira este diciembre y para renovarlo se necesita mayoría parlamentaria.

El canciller alemán Friedrich Merz asiste a un acto conmemorativo por el 150 aniversario del nacimiento de Konrad Adenauer, en Berlín. Nadja Wohlleben  Reuters
El canciller alemán Friedrich Merz asiste a un acto conmemorativo por el 150 aniversario del nacimiento de Konrad Adenauer, en Berlín. Fuente: Nadja Wohlleben/Reuters

Más allá de lo que ocurra en este Land, la victoria de AfD deja a Merz en una posición complicada. Debe asumir una derrota de la que la mayoría del electorado le culpa. Además, ahonda en las tensiones internas del partido entre sus bases orientales y occidentales y hace que llegue muy tocado a las elecciones regionales de Berlín y Mecklemburgo del próximo 20 de septiembre. Merz ya no tiene demasiado crédito para asumir más derrotas, y si los resultados en ambos comicios vuelven a ser malos, sus días al frente de la cancillería podrían estar contados.

En definitiva, el resultado en Sajonia-Anhalt no debe sorprender, pues el fenómeno no es nuevo. Alternativa para Alemania lleva mucho tiempo siendo fuerte en el este de Alemania y especialmente en Sajonia-Anhalt. Sin embargo, la magnitud del resultado, la alta participación y la cercanía a una mayoría absoluta no tienen precedentes en la historia electoral de la posguerra alemana, ahondando más en la polarización de la sociedad y reduciendo el margen de maniobra de Merz, que se enfrenta a un septiembre que puede ser decisivo para su futuro en la cancillería.

De hecho, el canciller alemán, que lucha por la supervivencia de su proyecto político, pedirá este domingo a la cúpula de la CDU un voto de confianza para enfrentar con plenas garantías el auge de la AfD, consolidada como primera fuerza política del país, a más de 10 puntos de distancia en las encuestas de la CDU y su socio bávaro, la CSU. Es la hora de la verdad para Friedrich Merz.