Escalada y desescalada de la crisis por el Esequibo
Introducción
Esta última semana se han multiplicado las tensiones militares en la triple frontera entre Venezuela, Brasil y Guyana, a raíz del reciente referéndum no constituyente llevado a cabo por el presidente venezolano, Nicolás Maduro, el cual obtuvo como resultado una aprobación del 95% de los votantes a la reclamación territorial y anexión del Esequibo.
Las preguntas que se presentaron bien podrían ser una posible hoja de ruta a pesar de las incertidumbres actuales. El territorio en disputa no es poca cosa ya que, con una superficie de más de 159 mil kilómetros cuadrados, ocupa tres cuartas partes de la República Cooperativa de Guyana, conocida simplemente como Guyana, país que alcanzó su independencia de la Guayana Británica en 1966.

Contexto
La disputa data del siglo XVIII, cuando el Esequibo era parte de la Capitanía de Venezuela bajo el imperio español de Carlos III. Sin embargo, Venezuela, tras alcanzar la independencia de España en 1821 y separarse de la Gran Colombia en 1831, año en que también se establece la Guayana Brítánica, pierde el territorio del Esequibo poco a poco a manos del dominio british, generándose tensiones constantes que finalizan en el Laudo Internacional de 1899, formado por abogados británicos, que establece las fronteras actuales.
Medio siglo más tarde, en 1966, Guyana alcanza su independencia y se queda con el territorio buscando la ratificación del acuerdo de 1899 y elevando el caso a la Corte Internacional de Justicia (CIJ), proceso que actualmente continúa abierto.
Por su parte y como es obvio, el gobierno de Maduro no acepta el laudo de 1899 y busca crear una provincia venezolana en el Esequibo, territorio que considera suyo aludiendo a los acuerdos de Ginebra de 1966. Estos acuerdos sentaban las bases para una negociación pacífica entre ambas partes, buscando una nueva demarcación que anularía el laudo de 1899.
Como no podía ser de otra manera el gobierno venezolano comienza la posible iniciativa de anexión aludiendo a irregularidades históricas a la hora de reconocer los acuerdos y argumentando la maliciosa implicación en los mismos de las potencias extranjeras de la época, en particular del Reino Unido.
Por su parte, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ya ha anunciado que no tomará ninguna posición respecto al conflicto a pesar de la expresa petición de participación de Guyana.
Continuando con las declaraciones, el portavoz de Seguridad de la Casa Blanca, John Kirby, ha reafirmado que Estados Unidos apoya las fronteras que se acordaron en el laudo de 1899 por el Tribunal Arbitral de París, a no ser que ambas partes lleguen a un acuerdo diferente.

Por otro lado, con unas elecciones a la vista en 2024, no son pocos los que ven en la iniciativa de Maduro un ensalzamiento del nacionalismo. ¿Podría Nicolas Maduro anular las elecciones alegando una crisis nacional? Las implicaciones de la postura del gobierno bolivariano bien podrían ser una forma de presión ante una negociación de las sanciones que sufre el país por parte de EEUU.
En palabras del presidente de la Guyana, Mohamed Irfaan, a France 24, Maduro buscaría elevar un referéndum en el ámbito de la política interna a un conflicto internacional que pone en entredicho la legislación global.
A pesar de que el referéndum no es vinculante, Maduro ha firmado los decretos para la anexión de la zona disputada. En este sentido, tenemos como precedente reciente la historia de Ucrania, en la cual mediante referéndums y elecciones se llevó a cabo la anexión ilegal de Crimea y la escisión del Donbass en 2014, desembocando en una guerra que está viviendo su peor exponente en los últimos años, habiéndose cumplido ya más de 600 días de combates desde que Vladimir Putin intentó asaltar Kiev.
El posible conflicto en Latino América supondría una desestabilización que pondría nervioso a Estados Unidos. Desde el referéndum, Maduro ha ordenado que se autorice la expedición de licencias de exploración y explotación de concesiones petroleras, de gas y mineras en el Esequibo. Asimismo, también ha incrementado la presencia de sus comandos en la selva y ha mostrado el nuevo mapa de Venezuela con la Guyana anexionada.

Intereses en juego
Como es obvio, esta región es rica en recursos minerales y gas, pero sobre todo en petróleo, siendo una de las razones principales por las que el PIB per cápita de Guyana se ha triplicado desde 2019.
Es por ello que la Guayana Esequiba forma parte de PetroCaribe y sus recursos petroleros están siendo explotados actualmente por la estadounidense ExxonMobil en un consorcio con Hess, también estadounidense, y la petrolera China CNOOC (China National Offshore Oil Corporation), la cual ha manifestado que se encuentra en alerta máxima ante la magnitud del problema que se está creando.
ExxonMobil comenzó las operaciones de exploración de gas y petróleo en los campos de alta mar en 2008 y abrió el primer pozo en 2015. Desde esa fecha no han dejado de descubrirse nuevos campos. De hecho, el pasado octubre se amplió el número de pozos en el Bloque Straboek, donde la Guyana ha tenido mucho éxito.
Solo en este bloque se producen al día 380.000 barriles. Es más, para 2027 Exxon podría extraer 1,2 millones de barriles por día, lo que supondría números desorbitantes para una población de 800.000 habitantes como la que tiene Guyana.

Reacciones
Las consecuencias hasta la fecha en la arena diplomática han sido las declaraciones del presidente Lula da Silva en la cumbre inaugural del Mercosur el pasado siete de diciembre diciendo que, “no necesitamos una guerra en América del Sur”.
Mientras tanto, en el terreno militar se han desplazado tropas brasileiras a la frontera que, aunque no estarían directamente relacionadas con la disputa, sí tienen una estrecha relación con la seguridad de Guyana, que también ha iniciado contactos con sus socios tradicionales, especialmente Estados Unidos, que ha respondido con maniobras militares en la región en plena crisis.
Con todo, el clima de tensión de las últimas semanas ha desescalado tras una reunión de dos horas entre los presidentes en conflicto, posterior a las gestiones previas de sendos equipos mediadores de Guyana y Venezuela. Es curioso que, de lo trascendido a la prensa de las conclusiones de la reunión, Irfaan Ali mantiene su postura previa y Maduro ensalza un tono victorioso que reside en el mantenimiento de la paz y la prevalencia del acuerdo de Ginebra.
A pesar de la dialogada desescalada, el Ministerio de Defensa británico confirmó el envío a la excolonia del patrullero de alta mar, HSM Trent, para ejercicios conjuntos después de navidades. El buque ya se encontraba en el Caribe en misiones contra el narcotráfico y se considera algo rutinario por parte del Reino Unido.
Sin embargo, el movimiento ha incentivado la movilización de 5.600 uniformados venezolanos a la fachada atlántica del país, para unos "ejercicios militares" sin duración o extensión especifica.
Asimismo, Nicolas Maduro no ha tardado en declarar que semejante amenaza implica la ruptura del acuerdo de Argyle firmado recientemente en las negociaciones con su homólogo Irfraan Ali. Esta declaración prohibía a ambos países acciones que agravaran la disputa.
A pesar de las tensiones, en principio se mantiene la fecha fijada dentro de tres meses para un próximo encuentro en Brasil con el presidente Lula como mediador, que esperemos aporte conclusiones más sólidas para la paz.
