Por Yago Rodríguez

En este medio siempre se ha procurado hacer una crítica constructiva a la Política Exterior de nuestro país, por lo que si bien hemos sido muy críticos con las decisiones tomadas en otros asuntos -fundamentalmente el del Sáhara Occidental- hay otras acciones y decisiones que a nuestro juicio han sido acertadas, entre ellas la actitud adoptada por el ministro de Exteriores José María Albares respecto al galimatías venezolano.

La protección del interés nacional de España pasa esencialmente por la promoción y protección del bienestar económico y la seguridad de los españoles, así como por aumentar la influencia internacional de nuestro país para -en última instancia- favorecer dicha seguridad y dicho bienestar, ni más ni menos…

Palacio de Miraflores, 18 de diciembre de 2016, Nicolás Maduro se reúne con sus ministros y personal para emitir su programa dominical. Autor: Eneas De Troya
Palacio de Miraflores, 18 de diciembre de 2016, Nicolás Maduro se reúne con sus ministros y personal para emitir su programa dominical. Autor: Eneas De Troya

Es comprensible que en los tiempos de inestabilidad que corren, el ejemplo venezolano despierte las peores pesadillas de muchos, al fin y al cabo esa lenta y paulatina degradación, esa manipulación por parte de las autoridades gubernamentales y ese hundimiento definitivo del país en una dictadura constituyen una amenaza para nuestro sistema de valores y estilo de vida, sin embargo, más allá de esta clase de consideraciones, el papel de España respecto a Venezuela sólo puede ser el de mediador, que no es poco.

Nuestras grandes inversiones en el país de Bolívar hace tiempo que desaparecieron, el país ya no constituye un mercado atractivo y bajo nuestra responsabilidad están cerca de 400.000 venezolanos que han emigrado a España, por lo que poco nos queda, salvo jugar un papel de intermediación que permita mantener esa opción abierta.

Para empezar, la mediación de José Luis Rodríguez Zapatero -más o menos interesada- es fundamentalmente una gestión privada en la que el gobierno no ha tomado parte, al fin y al cabo, el trabajo de “facilitador” que Zapatero viene desempeñando es muy anterior a la existencia política de Pedro Sánchez. 

Adicionalmente, es legítimo que España ofrezca a la oposición unos cuarteles de invierno a los que retirarse, ya que no hacerlo supondría condenar a los líderes opositores a una sentencia de prisión en las cárceles del régimen… En otras palabras, son los opositores quienes tienen el -arduamente ganado- derecho a elegir si quieren exiliarse, y es muy oportuno para España desempeñar el papel de Estado-refugio como una vía para incrementar nuestra influencia en Venezuela… 

Quizás esta es la auténtica cuestión: ¿Cómo aprovechamos nuestro rol para obtener concesiones de este odioso régimen? ¿Nos interesa reforzarlo, debilitarlo o evitarlo? ¿Y qué debemos hacer respecto a la oposición? ¿Qué podemos obtener para España a cambio de cada una de nuestras posturas? La respuesta a estas preguntas debería desembocar en un plan político para aumentar nuestro peso internacional. Y en todo caso, aunque solo fuera por una cuestión humanitaria y de lazos históricos, es muy oportuno que la residencia del embajador español pueda convertirse en terra nullius para las partes en Venezuela.

Hay quienes llegan al absurdo de que España pretende ofrecer voluntariamente una “salida” a la presión venezolana, sin embargo, alentar o desincentivar a la oposición ni es asunto de España ni tenemos influencia real sobre el mismo… Esta es la lucha de los venezolanos por su nación, España no tiene palabra sobre este asunto, por mucho que en lo personal varios depositemos todo nuestro apoyo en la oposición e incluso deseemos que derroquen al Sadam Hussein de Sudamérica.

En otras palabras, si en Gaza hacemos un paripé de escaso impacto real, la realpolitik aplicada a Venezuela es la mejor receta posible, ya que en este caso sí otorga a España un peso específico en este conflicto de eco internacional. Por todo ello, a mi modo de ver, la política hacia Venezuela seguida por el MAEC es acertada.

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