En los últimos años, la Unión Europea ha tenido que hacer frente a una serie de crisis que han alterado profundamente su percepción del mundo y su posición en él. Desde la pandemia hasta la guerra en Ucrania, se han puesto de manifiesto vulnerabilidades estructurales que afectan a su autonomía estratégica. La escasez de mascarillas, la dependencia energética del gas y petróleo o la necesidad de tierras raras han evidenciado una excesiva dependencia de actores externos. Como respuesta, la UE ha impulsado diversos paquetes legislativos, como la Ley de Chips, la Ley de Inteligencia Artificial o el plan REPowerEU, todos ellos orientados a reducir dicha dependencia.

En materia de recursos naturales, el instrumento más destacado ha sido la Ley de Materias Primas Fundamentales, cuyo objetivo es reforzar la autosuficiencia europea en el suministro de minerales esenciales. Con ella, la minería ha regresado con fuerza al continente europeo.

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