En un mundo donde los conflictos armados parecen multiplicarse, el concepto de "Dividendo de la Paz" resurge como recordatorio de una disyuntiva clásica en tiempos convulsos. Este término, acuñado en los albores del fin de la Guerra Fría, prometía un futuro donde los recursos destinados a la guerra se dirigirían hacia el desarrollo social y económico. Pero, ¿qué ha sido de esta promesa tres décadas después? 

El 9 de noviembre de 1989, el muro de Berlín caía entre vítores y lágrimas de alegría. Este momento icónico marcó el inicio del fin de la Guerra Fría y, con él, el nacimiento de una nueva esperanza: el Dividendo de la Paz. El concepto tiene sus raíces en la teoría económica de "cañones o mantequilla", que plantea el dilema entre el gasto militar y el bienestar social. Paul Samuelson, premio Nobel de Economía en 1970, desarrolló esta idea académicamente en 1948, sentando las bases para lo que más tarde se conocería como el Dividendo de la Paz.

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