
Oro de sangre, financiación de la globalización criminal
Hace más de una década que una nueva fiebre del oro recorre el Sahel, una industria formal e informal que atrae a mineros de todo África Occidental y a multinacionales extranjeras. Nuevos actores como Rusia y China ocupan el lugar de compañías occidentales desplazadas por un reavivado sentimiento anticolonialista.
Recientemente las juntas militares en el poder están incrementando su control sobre la minería de oro, en un contexto de crisis económica y tensiones con empresas extranjeras. Burkina Faso y Mali han nacionalizado minas clave, modificado leyes mineras y exigido pagos millonarios a compañías internacionales. Estas acciones buscan fortalecer el control estatal de recursos estratégicos y contrarrestar el impacto de la minería informal, que financia grupos armados en la región.
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