Desde septiembre de 2025, Estados Unidos ha iniciado una ofensiva militar sin precedentes contra las rutas del narcotráfico en el mar del Caribe y las costas venezolanas, enfocándose especialmente en la interdicción y destrucción de narco submarinos y lanchas rápidas. 

La campaña estadounidense, ejecutada por orden directa del presidente Donald Trump, se sitúa en un escenario de clara tensión geopolítica: la presencia y consumo de fentanilo y otras drogas sintéticas en territorio estadounidense han disparado la urgencia de frenar las rutas marítimas del narcotráfico, que parten, sobre todo, de las costas venezolana y colombiana. 

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