Japón, referente en la guerra submarina

La estrategia submarina japonesa: renovación constante y autosuficiencia naval


Submarino de ataque clase Taigei de la Fuerza de Autodefensa Marítima de Japón liderando una formación de submarinos de ataque, clases Sōryū y Oyashio, durante la Revisión Internacional de la Flota en el año 2022. Fuente: @Saturnax1/JMSDF
Submarino de ataque clase Taigei de la Fuerza de Autodefensa Marítima de Japón liderando una formación de submarinos de ataque, clases Sōryū y Oyashio, durante la Revisión Internacional de la Flota en el año 2022. Fuente: @Saturnax1/JMSDF

Cambio de enfoque de las misiones y problemas de reclutamiento

Japón planea reforzar las capacidades de sus submarinos mediante la incorporación de misiles de largo alcance, como el Tipo-12 de desarrollo nacional, y los misiles de crucero Tomahawk, adquiridos a Estados Unidos. Para ello, la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón (JMSDF) ha estudiado la posibilidad de incorporar módulos de lanzamiento vertical (VLS) en sus submarinos, lo que permitiría realizar ataques a larga distancia durante la próxima década. Esta decisión representa una ampliación significativa del perfil operativo de la flota submarina, tradicionalmente centrada en funciones defensivas.

Todo este proceso de modernización se enmarca en una estrategia de defensa más amplia, que también contempla la transformación de portahelicópteros en portaaviones ligeros y la adquisición de capacidades de ataque de largo alcance. Esto sugiere una mayor integración de los submarinos en operaciones conjuntas, especialmente en el contexto de grupos de combate similares a los Carrier Strike Groups estadounidenses, aunque adaptados a las capacidades japonesas y basados en destructores avanzados y buques de proyección.

Geográficamente, los submarinos de la "navy" japonesa se concentran en bases estratégicas como Yokosuka (prefectura de Kanagawa), la base naval de Kure (Hiroshima) y Sasebo (Nagasaki). Estas ubicaciones ofrecen acceso directo tanto al Mar de Japón como al Océano Pacífico, lo que facilita operaciones de vigilancia y disuasión frente a amenazas regionales. Los submarinos japoneses se emplean cada vez más en misiones de inteligencia, gracias a las mejoras en sigilo y a la mayor autonomía operativa que proporcionan las baterías de iones de litio. Además, se ha producido un cambio de enfoque operacional, desplazando las actividades principales del norte de Japón hacia el suroeste, en respuesta a la evolución del entorno estratégico.

Tres aviones de patrulla marítima Kawasaki P-1 volando con el monte Fuji de fondo. Fuente: Ministerio de Defensa de Japón.
Tres aviones de patrulla marítima Kawasaki P-1 volando con el monte Fuji de fondo. Fuente: Ministerio de Defensa de Japón

Aunque la administración Kishida tomó medidas importantes para construir una capacidad de defensa autónoma, existe un importante obstáculo para seguir mejorando las capacidades de los submarinos japoneses, estamos hablando aquí de la escasez de personal, un problema que tampoco es ajeno a las flotas de submarinos occidentales. La JMSDF tiene dificultades para alcanzar sus objetivos de reclutamiento, además de que la edad de jubilación de los miembros es generalmente inferior a la de otros funcionarios públicos. En este sentido, el gobierno debería considerar la posibilidad de ampliar la edad de jubilación y liberar al personal de más edad de los "deberes de combate", dándoles en cambio un trabajo más ligero o de oficina.

Guerra antisubmarina (ASW)

En un movimiento estratégico para reforzar su defensa marítima, Japón está realizando una fuerte inversión en capacidades de guerra antisubmarina, como revela su reciente Libro Blanco de Defensa de 2024. El país nipón está construyendo destructores multipropósito equipados con Inteligencia Artificial (IA) y desplegando las fragatas clase Mogami, optimizadas para el combate antisubmarino. 

Como nación insular que es, Japón necesita cubrir una vasta extensión para proteger su territorio, de ahí que la JMSDF este   desarrollando mejoras en sus vehículos submarinos autónomos (AUV), sus submarinos avanzados y en las tecnologías antisubmarinas, a la vez que intensifica su colaboración con aliados como Estados Unidos, Corea del Sur y Australia. En este sentido, Tokio pretende producir tres tipos de AUV para 2030, destinados a diversas tareas, como la vigilancia y el mapeo del fondo marino. Además, está mejorando sus capacidades de vigilancia aérea con una versión especializada del avión de patrulla marítima Kawasaki P-1. 

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Impresión artística de los vehículos de superficie no tripulados (USV) multipropósito de apoyo en combate, actualmente en fase de investigación y desarrollo. Se trata de buques no tripulados diseñados para enfrentarse a buques de guerra y submarinos enemigos, en coordinación con vehículos submarinos no tripulados (UUV). Estos incluyen tanto los vehículos operados remotamente (ROV o ROUV) —controlados directamente por un operador humano— como los vehículos submarinos autónomos (AUV), que operan de forma completamente autónoma, sin intervención humana directa. Todos estos sistemas actuarían en apoyo táctico a los buques tripulados, ampliando las capacidades de combate naval. Fuente: Agencia de Equipamiento, Ministerio de Defensa de Japón

Estas iniciativas buscan mejorar la vigilancia submarina, asegurar las rutas marítimas y aumentar las capacidades de defensa conjunta.

Los analistas sugieren que la flota japonesa de vehículos submarinos autónomos (AUV) podría potenciar significativamente las capacidades de vigilancia y contrarrestar las operaciones submarinas chinas. Estos sistemas no tripulados podrían compensar los ciclos operativos de los submarinos tripulados, que no están disponibles en todo momento, y suplir así las limitaciones numéricas actuales. Esto resulta aún más relevante considerando la alta dependencia en la seguridad de las infraestructuras de cables submarinos y el hecho de que la flota japonesa debe patrullar vastas zonas que incluyen el Mar de China Meridional, el Mar de Japón, el Mar de Ojotsk y el Pacífico Occidental.

Japón está fortaleciendo sus capacidades de guerra antisubmarina, especialmente en las islas Nansei, próximas a China, mediante la cooperación con Australia en tecnologías avanzadas de comunicación submarina e interoperabilidad.

Mapa de cables submarinos, Japón. Fuente: TeleGeography
Mapa de cables submarinos, Japón. Fuente: TeleGeography

Aunque Tokio aspira a cooperar con AUKUS (la asociación trilateral entre Australia, Reino Unido y Estados Unidos) en tecnologías emergentes como la computación cuántica y la inteligencia artificial, existen obstáculos como los desafíos en la seguridad de la información y la sobrecarga operativa de la alianza. Mejorar la comunicación submarina es fundamental para el control y coordinación eficaz de los AUV en tareas antisubmarinas, como la vigilancia de submarinos enemigos o la protección de puntos estratégicos.

Actualmente, la JMSDF ya opera varios sistemas no tripulados, como el OZZ-5 UUV, desarrollado por Mitsubishi Heavy Industries, que está equipado con sonares de doble imagen para detectar objetos enterrados y llevar a cabo exploraciones de alta resolución del lecho marino.

Para operaciones de contramedidas anti minas (MCM), Japón emplea el Hydroid REMUS 600. Con una longitud de 3,25 metros, puede operar a profundidades de hasta 600 metros durante más de 50 horas seguidas. Está equipado con sensores avanzados, como sonar de barrido lateral y sistemas de navegación de alta precisión. Gracias a estas capacidades, el REMUS 600 puede ejecutar no solo misiones de neutralización de minas, sino también estudios oceanográficos y operaciones de búsqueda y rescate. Su diseño modular permite reconfigurar sus sensores fácilmente, adaptándose así a distintos tipos de misiones. Recientemente, Japón ha adquirido planeadores submarinos para realizar mediciones oceanográficas sobre temperatura del agua, salinidad y corrientes marinas.

Planeador recientemente adquirido para los equipos de prueba y para el módulo de comunicación acústica subacuática de larga distancia, 7 de febrero de 2024. Fuente: Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón
Planeador recientemente adquirido para los equipos de prueba y para el módulo de comunicación acústica subacuática de larga distancia, 7 de febrero de 2024. Fuente: Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón

Freno histórico al arma nuclear

En 1967, Japón adoptó los llamados "Tres Principios No Nucleares", comprometiéndose a no construir, no poseer ni permitir el tránsito de armas nucleares en su territorio. Aunque nunca se convirtieron en ley, estos principios han sido la base de la política nuclear japonesa desde entonces. En los últimos años ha resurgido el debate sobre la posible adquisición de submarinos de propulsión nuclear, especialmente tras el acuerdo AUKUS con Australia. Si bien figuras como Taro Kono, exministro y candidato a primer ministro, han mostrado su apoyo, el ex primer ministro Fumio Kishida cuestionó su necesidad, y su entonces ministro de Defensa declaró que no existían planes para iniciar negociaciones en ese sentido.

El debate, lastrado por una aversión histórica a las armas nucleares, gira en torno al futuro papel de la Armada japonesa. Fumio Kishida, considerado un líder moderado, defendía que la actual flota submarina convencional es suficiente para la defensa costera. Sin embargo, la presión de Estados Unidos para que Japón desempeñe un papel más activo en el Indo-Pacífico —especialmente ante la reducción de su propia flota submarina— podría forzar una reevaluación estratégica.

Washington podría instar a Tokio a reforzar su presencia en el Mar de China Meridional y en otras áreas sensibles. En ese contexto, los submarinos de propulsión nuclear representan una ventaja clara por su mayor alcance, velocidad y tiempo de inmersión, ideales para operaciones de largo alcance.

La estrategia de disuasión integrada promovida por el actual primer ministro, Shigeru Ishida, ha reabierto la polémica nuclear al proponer la creación de una alianza militar nuclear en el Pacífico, similar a la OTAN en Europa. La revisión del Tratado de Seguridad con Estados Unidos ha incluido la posibilidad de introducir armas nucleares no solo en Japón, sino también en otros países de la región.

Hasta la fecha, Japón mantiene su política de no poseer armas nucleares, lo que incluye la renuncia a submarinos nucleares, reafirmando así los principios que han guiado su política de defensa desde 1967.

Localización de las principales unidades de la Fuerza Marítima de Autodefensa a 31 de marzo de 2023. Fuente: Defensa de Japón. Libro Blanco de la Defensa 2024
Localización de las principales unidades de la Fuerza Marítima de Autodefensa a 31 de marzo de 2023. Fuente: Defensa de Japón. Fuente: Libro Blanco de la Defensa 2024

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