El martes 4 de marzo, Donald Trump celebró la "reconquista" del Canal de Panamá tras la adquisición por parte de BlackRock —la gestora de activos más grande del mundo— y MSC —la mayor naviera global— de 45 puertos de la empresa hongkonesa CK Hutchison. Entre estos puertos se encuentran Cristóbal y Balboa, ubicados en las entradas atlántica y pacífica del Canal de Panamá, respectivamente[1].

Desde el inicio de su mandato, Trump ha defendido una política exterior agresiva, y no ha dudado en afirmar que buscaría "recuperar" el Canal de Panamá, incluso si ello implicase el uso de la fuerza[2]. Estas declaraciones han generado controversia y debate sobre si sus intenciones representan un intento de establecer una forma de neoimperialismo, especialmente en una región donde la influencia histórica de Estados Unidos ha sido significativa.

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